jueves, 10 de junio de 2010

Desgano

Y frente a mí una hoja en blanco, espera ser llenada con letras, con dibujas, con extraños símbolos que la hagan especial. Y mi mano, mi mano no se mueve, no responde. Mi cerebro en blanco, como la hoja, esperando ser llenado (por algo que no seas tú).

Tengo ganas de hacerlo, de pintar aquella blancura como el arco iris, de blanco y negro, llenarla de palabras sin sentido pero con sentimientos. Tengo ganas de que tenga vida, que sea diferente, pero algo me lo impide. Hay veces que uno cae en una profunda depresión, en una profunda tristeza. Hay veces donde simplemente tu ganas de vivir se van de vacaciones y tu cuerpo queda vacío, moviéndose por inercia sin algún fin o motivación. Hay veces que tus ojos no ven nada más que el cielo gris de Lima y tu sonrisa se muestra por pura educación más que por sinceridad.

Yo quiero hacerlo todo, pero no lo hago. Yo quiero cambiar el mundo, pero no puedo cambiarme ni a mí mismo. Yo quiero hacer lo que me propongo, quiero creer en mí. Quiero que esa hoja en blanco deje de esperar, así como todos mis demás proyectos. Quiero dejar de imaginar y hacer, porque mi mundo está hecho de sueños que he visto uno a uno caer.

Me gustaría saber a donde fue todas esas ganas de crear, las extraño. ¿Será que al crecer comencé a alejarme y odiar todo mi entorno al punto de asquearme de lo que me rodea y esperar con ansias cubrirme entre las sábanas para huir de esta realidad contaminada? A veces no dan ganas de esforzarse porque todo sigue igual, porque no tengo una voz, porque no hay quien escuche, porque el mundo es frío, es tonto.

Cada cosa (persona) que toqué salió corriendo (con una parte de mí), cada cosa que creo se rompe, cada pensamiento se pierde, ¿y por qué seguir tratando? Porque hace interesante mi monótona vida, porque si no lo hago no puedo reírme de mis errores y no tendría qué compartir alrededor de la fogata.

3 comentarios: