Mccoy estaba en las vastas praderas de su mente. Descalzo sintiendo el pasto acariciar sus pies, es un sentimiento relajante, pero no para él en ese momento. Veía el encéfalo a la distancia o mejor dicho a la representación de Mccoy sobre este, un sol naranja, perderse lentamente en el horizonte dando paso a las luces de las estrellas o mejor conocida por algunos, como las neuronas. Mccoy se mantenía concentrado, no prestaba atención a estos detalles los cuales los había creado hace mucho y también, los había visto aparecer miles de veces en años, para nosotros, simples horas en nuestra vida.
Entonces sucedió, el paisaje sin movimiento, como una pintura a los ojos de Mccoy empezó a moverse levemente, las grandes praderas formaban ondulaciones de forma ordenada. Mccoy vio a lo lejos como las nubes de pensamientos en el cielo que había creado en el principio se movían por primera vez sin necesidad de desearlo, era una experiencia gratificante. Mccoy había creado el aire, y con este, el viento que mecía suavemente las plantas a su alrededor.
Cree aire Gabriela -pensó Mccoy abriendo lentamente los ojos, empleando un poco de esfuerzo, parecía que hace mucho no lo hubiera hecho...físicamente hablando, había mucho que corregir aun en su mente, las pupilas no eran tan elaboradas y solo cumplían la simple función de procesar la imagen, las limitaciones como parpadear no habían sido tomadas en cuenta por Mccoy, y de haberlas hecho en algún momento, prefiero omitirlo para no perderse ni un segundo del mundo que había creado en su mente.
Gabriela lo miraba detenidamente mientras Mccoy lentamente regresaba en si. Entonces recordó que no había articulado palabras y dijo: Cree aire. ¿Creaste aire? -dijo Gabriela un tanto desconcertada mostrando en su rostro un aspecto de falso entendimiento. Creo que estar 5 horas conectado a afectado un poco tu mente, si sigues jugueteando con tu mente, desconectando y conectando cables, en algún punto llegaras a tocar uno que no debías desconectar y no volverás a ser el mismo. Gabriela, mi dulce Gabriela. Mon enfant précieuse -dijo Mccoy acariciando las mejillas de Gabriela. ¿Eso fue francés? -pregunto Gabriela con una sonrisa. Si -respondió Mccoy mientras se levantaba lentamente. ¿Cuándo aprendiste francés? -pregunto ayudando a su padre a pararse. A los 10 años, leí un libro en francés, no entendí mucho, pero quedo en mi mente, muy desfragmentado, pero con un poco de paciencia lo uní, también las películas francesas de mi juventud me ayudaron a comprender. ¿Cómo recordaste todo un libro? La mente es una esponja mi amor, absorbe todo lo que le des, el detalle es poder evocarlo otra vez, y eso es lo mas difícil de hacer.
Pasaron 18 días desde la primera vez que Mccoy utilizo el aparato al cual él llama el "Pincel". En conversaciones con él pude entender que bajo una perspectiva artística, su mente era un lienzo en blanco que buscaba ser pintado por el creador, en este caso, el propio Mccoy, y el aparato era el medio por el cual podía hacerlo. Parece funcionar utilizando un cerebro artificial, los cuales que creo hace ya unos años, pero con la posibilidad de mantener las funciones vitales intactas en caso de que algo se desconecte o algo salga mal, la explicación que me dio era muy compleja aun para mí, pero afirma que el simple hecho de convertir las neuronas en estrellas o hacer del encéfalo una gran bola de fuego similar al sol podía traer graves consecuencias si trabajar solo sin la ayuda del cerebro de apoyo. Al principio, el escuchar los relatos sobre el mundo que había creado, me pareció irreal, pero mientras más me explicaba mas podía entender. Debo aclarar que lo que él hace, no es mover masas físicas de su cerebro, él lo que hace es organizar la parte mental, podría referirnos que el fue capaz de entrar en su imaginación o quizás podríamos referirnos a su mundo como un cruce entre la línea de la imaginación con la línea de las funciones de las señales mentales sobre todo el cuerpo. Es así, como él interpreta las funciones en objetos representativos.
Ricardo apago la grabadora y luego la dejo sobre su escritorio. Luego lo prendió y lo volvió a escuchar. Este ejercicio lo iba realizando varias veces, todos los días, tratando de comprender los experimentos de su amigo y también lo hacia, para convencerse y creerle a él, de que nada saldría mal.
El teléfono sonó. Ricardo fue interrumpido de su meditación sobre el experimento de Mccoy. Levanto el auricular. Era Mccoy. Tienes que venir Ricardo, he logrado crear algo...algo...algo tan poderoso, un poder infinito, esto detendrá los problemas del calentamiento global, revolucionara la robótica y... y.. Dios mío !CAMBIARA AL MUNDO COMO LO CONOCEMOS!. Mccoy sonaba agitado, eufórico, casi a punto de estallar de alegría. ¿Es sobre el aparato ése? -pregunto Ricardo con un tono molesto. No, nada de eso, pero debo admitir que es un resultado de mis investigaciones gracias al "Pincel"; debes de traer a Devon, quiero que también lo vea. Ricardo se mantenía en silencio escuchando a Mccoy, por algún motivo, tenía un mal presentimiento.
El carro doblo la esquina que daba a la calle de Percy Mccoy. Se detuvo frente al hogar de esté. Cualquier cosa te llamare -dijo un hombre de gafas a su chofer. El hombre bajo con un portafolios, miro a su alrededor como inspeccionando el área de algún fisgón, cerro la puerta del carro y subió las escaleras que daban a la puerta de la casa. El hombre tocó la puerta y le hizo una seña al chofer para que se fuera. Se escucharon pasos aproximándose, la puerta se abrió y Gabriela salio para recibir al hombre. ¡Señor Panduro! -exclamo Gabriela. Hola Gabrielita -dijo el señor Panduro. Pase, pase -dijo ella cerrando la puerta cuando una mano evito que la cerrara. Gabriela se volteo para encontrarse con Devon, la sonrisa que se estaba formando desapareció. ¿Por que la manía de cerrarme la puerta en la cara? -dijo Devon tratando de hacer un chiste. Gabriela se mantuvo seria. Detrás de Devon entraba Ricardo; la mirada de este, era una mirada perdida. Señor Cardenas, Devon...., pasen. Ricardo asintió sin mirar, avanzo unos pasos hasta toparse con Panduro; lentamente Ricardo levanto la mirada y la mirada de ambos se cruzaron. Arturo. Ricardo. El ambiente se torno cargado de tensión. Ahh, buenos días señor Pantieso -dijo Devon buscando romper el ambiente cargado. Panduro pélele -dijo Arturo serio y frío mientras se volvía para Percy quien acababa de entrar a la habitación.
Pasen a la sala -dijo Percy notando el ambiente de tensión que se había formado. Una vez todos sentados y separados con cierta aversión como era el caso Devon-Gabriela y Panduro-Cardenas; Percy pudo empezar a hablar: Mis buenos amigos, y mi querida hija, los he reunido a ustedes para mostrarles mi mas grande invento. Recordaran mi pequeño proyecto "Pincel", pues gracias a él, utilice mi mente como campo de pruebas y patio de experimentos de múltiples. Algo que normalmente no hubiera podido hacer en mi forma física, lo hice en mi forma mental. Este milagro de haber sido probado en mi forma física, habría devorado continentes al errar mis cálculos, muchas vidas se hubieran perdido. Espera un momento Percy, dices que ¿Esto puede llegar a convertirse en un arma de destrucción masiva? -dijo Panduro. Esperemos que no mi amigo, no quiero cometer el error que cometió Einstein al crear la energía nuclear, no seria agradable para él saber que su creación devoro ciudades. Señores, yo, fui capaz de crear algo que se concebía como imposible por muchos, yo, fui capaz de crear energía perpetua.