domingo, 27 de febrero de 2011

HDD: Vendetta-Piedritas Inc. 4


Amor, te estuve buscando por todos lados ¿Qué haces aquí apartada del resto del mundo? Helena  miraba los rosedales bajo la luz de la luna. Este no es mi mundo Vincent –murmuro limpiándose las lágrimas sin que él se diera cuenta, luego se volvió a él y lo abrazo hasta perderse en sus brazos. Douceur, tenemos que volver adentro. Podemos quedarnos aquí afuera y… Helena, hay gente importante allá adentro que está dispuesta a soltar su dinero para dármelo a mí, lo único que necesito es un solo movimiento de manos, luego tendremos tiempo para nosotros. Helena asintió cual niña obediente y camino del brazo de Vincent hasta la reunión.
Señores, esta es mi musa, mi dama, ma folie –presento Vincent a un grupo de personas de edades que oscilaban entre los 40 y 50. Así que tú eres la chica de la que tanto habla Vincent –dijo un hombre regordete y de piel colorada el cual se presentó como Thomas. Tienes una chica muy linda –felicito una señora de vestido largo y peinado extravagante que sonreía y reía con cada palabra que decía Vincent. Incuestionable tus gustos Vincent, posees un buen ojo para las mujeres –agrego un hombre de bigote canoso y de estatura baja que comía un poco de aceitunas rellenas. Todos halagaban de alguna forma lo bella que era Helena, pero a pesar de los elogios con respecto a su belleza, ella no se sentía a gusto. Las personas seguían adulando a Vincent por tener una novia tan bella como lo era Helena, pero ninguna se dirigía a ella para decirle que era hermosa. Era como si ella fuera un trofeo y Vincent su dueño.

Dante despierta –dice Chris sentado en la mesa que esta al centro de la sala mientras mira a Dante dormir plácidamente en el sofá, su cama desde que regreso al departamento. Dante despierta de una vez. Con esfuerzo un ojo logra abrirse y una voz cansada y desgastada logra concretar una frase: ¿Qué carajo quieres Chris? Chris se aleja de Dante al sentir su aliento, una mezcla de alcohol y tacos que dan lugar a un olor nauseabundo y totalmente irritante para la refinada nariz de Chris. ¿Dónde diablos estuvieron ustedes dos toda la noche? –dijo Chris señalando a Davis quien estaba tirado en el piso en una esquina de la sala con lo que parecía un labial rojo lo que marcaba el cuello de su camisa de fiesta. Dante poco a poco se reincorporo para preguntar mientras miraba el cuerpo abatido de Davis: ¿Cuánto falta para la cena con Madelyn? 5 horas Dante. Carajo… no tengo ropa presentable, olvide comprarla –murmuro Dante pasándose una mano por la frente. Aun trato de entender porque ustedes dos fueron a un bar nudista solo por el hecho de que descubrieras que Madelyn estaba enamorada de ti. Espera un momento ¿cómo sabes que fuimos a un bar nudista? –pregunto Dante sobresaltándose de su asiento. Ya está en Facebook, una de las nudistas con la que estuviste bailando te etiqueto en una foto. Maldito seas Facebook –exclamo Dante. Tranquilo, te desetiquete de esa foto para que Madelyn no lo viera. Gracias Chris, espera, ¿Cómo me desetiquetaste? Para eso necesitas mi contraseña, a menos que… ¿cómo sabes mi contraseña? –volvió a sobresaltarse Dante. Déjame decirte que no eres la primera persona que pone la palabra “contraseña” como su contraseña. Debo dejar de ser tan obvio –murmuro Dante para sí mismo.

sábado, 26 de febrero de 2011

Una chispita

Sé que no he sido la más constante (prueba de ello es que no recuerde mi clave para ingresar a blogspot) pero así Dan y yo no estemos por aquí seguido me gustaría que esto quede como un lugar de los dos (y para quien nos lea). Creo que La Fogata, más que ser sólo un blog ha significado para los dos una parte de nuestra vida que no sólo implica el compartir un mismo pasatiempo sino el volcar sentimientos en palabras porque cada línea tiene un poco de realidad, de como nosotros mismo la vemos, sentimos, captamos y por último se las mostramos a ustedes.

Mantener la fogata encendida requiere tiempo, y como Dan ya dijo, como aquí lo que nos falta es motivación; no palabras bonitas sino palabras sinceras. Pero en fin, no quiero que tus deditos dejen de tipear porque si tienes algo en tu cabecita sé que abrirás word y comenzarás a hacer tu magia. No digo que ahí mismo lo publiques, sólo que no pierdes los desfogues creativos así como los que hemos tenido juntos.

Me gusta trabajar contigo Dan, no quiero que sea nuestro último proyecto juntos y tampoco quiero dar por terminada aquí la fogata. Creo que tanto para ti como para mí (y ellos, tú sabes quienes) hemos tomado esto no como un lugarcito en internet para postear nuestras primeras historias sino como algo que no sólo tiene que ver con blogspot sino con las relaciones, vivencias y demás cosas que hemos llegado a tener juntos. Creo que si no fuera por la fogata, no seríamos tan unidos, no hubiesemos ido juntos a la fiesta de prom, no tendríamos miles de fotos los cuatro, no seríamos grupo en el cole para todo, no seríamos compañeros de travesuras, ni nada.

La fogata un poquito de los cuatro y las imágenes que nos quedaron de nosotros, de los momentos que pasamos juntos y sobre todo, de que nos hicimos amigos por algo tan simple como esto. La fogata no quedará sólo como el primer blog que compartimos, sino como uno de los recuerdos de nuestro último año, recordar las ganas y la ilusión con la que lo comenzamos, no quiero que nos vayamos decepcionados porque ha validos la pena, cada palabra, y cada visita de Crocia o alguno de los países bajos.

viernes, 25 de febrero de 2011

Se apaga la fogata.

Luego de una larga meditacion y horas de analisis llegue a la decision de descontinuar la fogata por un tiempo indeterminado luego de concretarse Vendetta. 

¿Motivos? Son varias las razones, entre ellas las mas resaltantes el hecho de que la fogata es una gran inversion de mi tiempo con el unico fin de compartir mi trabajo por el deseo de narrar, por lo placentero que es que por lo menos una persona contemple el trabajo y la trayectoria de esto que uno realiza y  que pueda ser comentado. Lo que espera uno (Nataniel y yo), es siquiera una critica, no importa lo rudo que pueda ser, contribuye con la construccion del artista, escribidor en este caso. En todo este tiempo, podria contar con los dedos las criticas que se ha recibido, desalienta la poca cantidad.

La segunda razon es que la afluencia de visitas ha ido decayendo con el tiempo resumiendo a 6 visitas por día (en el mejor de los casos). Entiendo completamente cuan largos y tediosos pueden ser mis textos y lo abrumador que puede ser para alguien que no tiene la costumbre de la lectura el encontrarse estos textos, razon primordial por la cual la poca acogida del blog Lo que si debo agradecer es la sorprendente afluencia a Vendetta 8 la cual recibe a la semana un minimo de 6 visitas.

Otro motivo importante para mi es el compromiso que tengo con los estudios y con lo que viene en mi vida que es la vida universitaria. Volvere a escribir algun día, pero antes debo aprender de los grandes maestros de la literatura para poder producir los textos que deseo escribir, con una mejor calidad que tanto me servira en un futuro aquí, como en mis estudios futuros. Este motivo va por encima de todos.

Estas ultima semana he dedicado mi tiempo en gran mayoria al nuevo proyecto HD Fire-works, quizas el ultimo proyecto de aqui en un año.

En el mejor de los casos, la fogata continuaria bajo el velo de Nataniel, aunque me inclino a que luego de Vendetta todo sera como el mes de Octubre.

Cuando haya leido y aprendido lo suficiente, volvera la fogata en su maximo esplendor.

Atte. Dan

martes, 22 de febrero de 2011

HDD: Vendetta-Piedritas Inc. 3


Gira el rostro amor –dice el estilista girando el rostro de Helena cual maniquí. Eso es, así me gusta, dale más rubor. ¡Alguien que arregle esas horribles uñas por el amor de Dios! Aquí está el labial. 5 minutos y entra. ¡El vestido! el vestido tráiganlo de una vez. ¡Au!.  Lo siento amor, descuido mío. ¡Donde está mi asistente! Querida quedaras hermosa. No toquen eso. Quedan 3 minutos. Rápido, rápido, las sombras por favor. Por favor aléjense, necesito aire maldición, un artista necesita su espacio. ¿Ya terminaste con las uñas? No señor. ¿Qué mierda esperas para terminar? Rápido el vestido pónganselo. Queda un minuto. Ajusten el corset. ¿Te sientes preparada mi amor? –pregunta el director de maquillaje de Helena. Ella no ha abierto los labios en ningún momento durante todo este alboroto de polvos y máscaras que recubren su verdadera piel, no ha sido capaz de articular alguna palabra con su bella voz. Sus ojos delineados cuidadosamente están tristes y cansados. No importa, el maquillaje los recubre. Ha llorado durante la noche, durante la mañana, durante el mediodía, durante el atardecer, no tiene un hombro donde llorar. Nadie le ha preguntado cómo se encontraba, si se sentía bien o se sentía mal, si quería un vaso con agua o una simple sonrisa, hasta ese momento en que un atareado y muy estricto estilista la mira fijamente cual artista que contempla su obra de arte y le pregunta si es que se siente preparada, a lo que ella pregunta aquello que ha estado rondando su mente por varias horas: ¿Dónde está Vincent? –pregunta Helena cual niña buscando a su mamá. El estilista le sonríe y muy sereno le responde: Él no ha podido venir amor, pero te ha mandado aquel ramo de flores –dijo el hombre señalando las rosas finamente arregladas que estaban sobre la mesa al fondo de los vestidores. Helena las miro con tristeza mientras caminaba lentamente al escenario donde varias modelos descendían como bellas aves que olvidaron como volar. El hombre tras la cortina que daba al escenario detuvo a Helena, le hizo una seña con la mano mientras miraba a través de un pliegue, tres, dos, uno. La cortina se abrió y la luz encegueció los ojos de Helena, ella camino a paso firme, recta y majestuosa cual diosa entre mortales, deleitando la mirada de los espectadores. Su mirada se centraba al frente de ella, tenía que mantener la compostura y el porte, pero su deseo por verlo pudo más y sus ojos se desviaron por un segundo hacia aquel sitio reservado para aquel chico que ama, o por lo menos quiere. Él no estaba, no era una sorpresa para ella, no era la primera vez que no se encontraba. Helena continúo su camino y regreso, igual de imponente y majestuosa, igual de triste y desolada pero esto ya no es una sensación ajena a ella.

sábado, 19 de febrero de 2011

HDD: Vendetta-Piedritas Inc. 2


Madelyn abrazo a Dante y le dio un beso en la mejilla despidiéndose de él en el preciso momento que aparecía el tren en la estación. Un gesto con la mano despidió a Madelyn de Hughes mientras ella entraba al tren y se perdía con el resto de las personas que se aglomeraban en el pequeño espacio de sus vagones.
¿Tienes algo con ella? –pregunto Hughes en el preciso instante que quedaron solos. Dante lo miro con una sonrisa de quien se divierte de una pregunta incomoda y respondió: No, ¿qué te hace pensar eso? Pues la forma en que ustedes dos se tratan entre sí, las sonrisas, los abrazos, los gestos y guiños, a eso me refiero. Eso son cosas de amigos Hughes. Dante, los amigos no te abrazan y te dan un beso en la mejilla como lo hizo ella, teniendo en cuenta que a mí solo llego a hacer un gesto con la mano para despedirse. Es que a ti te conoce menos. Dante, la conozco hace 6 meses desde que nos la presentaste, tu solo la llevas conociendo 8 meses. Una pausa prolongada se produjo mientras subían las escaleras para llegar a la calle y tomaban un bus que los llevaría hasta el departamento.

Una vez dentro del bus y sentados en la parte final, Hughes dijo: ¿Ella te interesa? Dante quien miraba la calle pasar a toda velocidad a través de la ventana se volvió a Hughes y pregunto: ¿Qué quieres decir con eso?  Quiero decir si piensas tener algo más que una amistad con ella. ¿Una relación? Sí, eso. No lo sé. ¿Entonces te gusta? Pues sí, pero… ¿Pero qué? Esta Helena. ¿Helena? Dante ella ya desapareció de tu vida hace mucho, que tiene que ver ella en este momento. Aun pienso en ella por las noches. Eso, supongo que es normal. No es solo eso.

miércoles, 16 de febrero de 2011

HDD: Vendetta-Piedritas Inc. 1


Capítulo 1: Nuestro pedacito de cielo

¿Me llamaba? –pregunto Hughes asomando la cabeza por la puerta de la oficina del Jefe de la compañía en que trabajaba. Ah, si pasa Hughes, toma asiento por favor –dijo el Jefe asciendo un ademan con su mano regordete señalando la silla frente a él mientras que revisaba exhaustivamente un expediente. Hughes entro tímidamente en la habitación, como si hubiera hecho algo malo (lo cual sabe que no hizo) y se sentó con una postura derecha, sacando el pecho y poniendo las manos sobre el regazo. El Jefe se mantenía inmerso en el expediente, pasando los ojos lentamente haciendo que Hughes se impaciente. El calvo señor tomo una de las hojas del expediente que revisaba con minuciosidad y se la mostro a Hughes preguntando: ¿Te parece que esta chica tiene buenos pechos?  Hughes levanto una ceja mientras una expresión de desconcierto se marcaba notablemente en su rostro. ¿Disculpe? –respondió Hughes sin saber que más decir ante aquella pregunta. El hombre tomo de nuevo el papel con la imagen de aquella chica de lentes y blusa con escote marcado, la volvió a observar y una sonrisa traviesa se delineo en los labios de aquel viejo hombre.

Ah ¿Para qué me llamo? –dijo Hughes tratando de reencaminar la conversación. El viejo cerró el expediente y lo puso a un lado del escritorio. Luego lentamente se quitó los lentes y se sobo los ojos para luego apoyarse sobre la mesa y con una sonrisa decir: Hughes, la empresa ha crecido mucho estos últimos meses… ¿Me va a despedir? –interrumpió al instante con una voz quebrantada. No, Hughes, déjame terminar por favor. ¿Entonces no me va a despedir? –pregunto Hughes con una voz un poco más firme. Pues veras Hughes… -dijo el hombre evitando la mirada abatida del chico. Oh dios mío, me va a despedir –dijo Hughes con una voz totalmente abatida mientras se hundía en el asiento y se lleva una mano a los labio en señal de preocupación. Fue una bella experiencia el tenerte aquí Hughes –dijo el hombre con una voz amigable buscando recomponer a su empleado. Es que no entiendo ¿Cómo pudo suceder? ¿En qué me equivoque? –pregunto Hughes al aire, casi como un murmuro. No Hughes, no te equivocaste en nada, estas cosas suceden, simplemente alguien más… Oh Dios, ¿hay alguien más? –pregunto indignado. Hughes por favor escucha. No hay nada que escuchar, está claro que ya no les sirvo –dijo levantándose lentamente de su asiento y metiendo sus manos a los bolsillos. Hughes, tú no tienes nada malo, es solo que, la compañía… Ja, y ahora quiere arreglar esto con el popular “No eres tú, somos nosotros”. Hughes por favor, no seas tan dramático. ¿Dramático? ¿DRAMATICO? Deduzco que la chica que me mostro es mi reemplazo ¿no? El hombre muy tranquilo se encogió de hombros como quien se libra de sus culpas y respondió: Pues la verdad Hughes, si, no sería capaz de mentirte luego del tiempo que has llevado en esta empresa. Parece ser que acá solo les interesa el tamaño de los pechos antes que el tamaño del corazón y del cerebro. No lo veas así por favor, no hagas esto más difícil de lo que ya es. Basta de palabras señor, ya no hacen falta.

Bueno si lo cuentas de esa forma Hughes, parece que te estuvieran terminando –dijo Dante agitando la cuchara de su café. No puedo creer que me hayan cambiado por un escote –menciono Hughes inmerso en sus ideas. Tranquilo Hughes, los trabajos van y vienen, al fin y al cabo, es una experiencia –dijo Madelyn tratando de reconfortarlo. Chicos, realmente gracias por su apoyo, pero en estos momentos solo tengo en la cabeza que estoy desempleado por un par de senos. Puedes ponerte unos –sugirió Dante de forma seria. Hughes y Madelyn se volvieron a Dante con una mirada de reproche mientras que este se mecía en la silla. Dante los miro a ambos y luego  tímidamente dijo: Ok, si quieres no lo hagas.

Veras con el tiempo Hughes, que te volverán a contratar, solo dales un tiempo para darse cuenta de su error. Pero Madelyn, tú no lo entiendes, no se trata del tiempo que pase, se trata de que fui reemplazado por un cuerpo sensual antes que un cerebro brillante. Dales tiempo Hughes, ya se darán cuenta de lo que se pierden –agrego Dante tomando un sorbo de su cappuccino, el cual dejo una marca de espuma en su labio superior. Madelyn lo miro y con una sonrisa tomo una servilleta y le limpio con sumo cariño. Hughes se mantuvo en silencio presenciando este acto. Gracias –dijo Dante sonriéndole a Madelyn la cual le respondió con una sonrisa cálida y amigable. Ambos se quedaron absortos en la mirada del otro hasta que Hughes, para romper el silencio incómodo para él que se había creado en ese instante, dijo: ¿Y come te va en el trabajo Dante? Dante volvió en sí y respondió: Pues el Fruticomnio ha crecido de forma muy acelerada y se está pensando hacer un tercer local luego del éxito del que abrieron hace unos dos meses por la casa de Virgilio, por otro lado, las ganancias son astronómicas. Definitivamente el negocio ha cambiado durante los 6 meses que Dante ha estado allí –agrego Madelyn con un ligero tono de orgullo en sus palabras. ¿Habrá un espacio para un economista desempleado? –pregunto Hughes con una sonrisa. Puedo recomendarte. Igual yo –agrego Madelyn. Sin empleo solo me quedara subsistir de la liquidación que me dieron, es un gran monto pero igual tengo que hacerlo durar hasta el próximo trabajo, el cual no sé cuándo obtendré. Tranquilo Hughes, eres una persona competente, encontraras trabajo al instante solo hay que tener paciencia –dijo Dante mientras se volvía al televisor delante suyo que pasaba en ese momento el noticiero de la tarde.

¿Por qué no dedicas este tiempo libre en algo que te guste? –sugirió Madelyn. No puedo, no es propio de mí, necesito enfocarme en algo que sea lucrativo y productivo, principalmente productivo. Pero Hughes, todo este tiempo que te he conocido te he visto inmerso en tu trabajo, nunca salías y nunca descansabas, a veces las personas necesitan un pequeño periodo de tiempo donde puedan explorar el curso de sus vidas, como van las cosas y a donde se están encaminando –prosiguió Madelyn. ¿Te refieres a una exploración personal? –pregunto Hughes no muy convencido de lo que decía Madelyn. Si, ¿Por qué no aprovechas este tiempo para salir con personas, conocer gente? ¿Hay alguien especial en tu vida? –pregunto Madelyn con mucha curiosidad pero la pregunta no pudo ser respondida pues Dante silencio a ambos. Hughes y Madelyn se volvieron a Dante para darse cuenta que él estaba mirando la televisión con mucha preocupación en su mirada. Ambos se volvieron para ver qué era lo que él estaba viendo.
Era un reportaje cualquiera que relataba el libertinaje de uno de los empresarios más jóvenes y exitosos de la historia, Michael.

No puedo creer… -murmuro Dante sin perder de vista el televisor. Hughes y Madelyn se volvieron a él de nuevo. No puedo creer… que luego de todo lo que le dije, de todo lo que le trate de enseñarle… siga en ese camino.

“…los escándalos van desde agresión, destrucción de propiedad y violencia contra la autoridad, por mencionar algunos de sus actos en los últimos meses donde ha asistido a más de una docena de juicios de un total de 59 acusaciones.”

Al igual que Dante, en otra parte de la ciudad otros ojos miraban con decepción aquellas escenas de borrachera y locura que incitaba Michael.
La mujer de belleza incomparable tomo una vieja cajita de madera de entre sus cosas y con suma delicadeza lo abrió.

“como se sabe, Michael Ferdinand se le conoce como un alcohólico mujeriego. Antes un modelo de hombre para todas los jóvenes que buscaban triunfar en la vida, ahora, una decepción para esta nación. Un caso más donde el poder y el dinero dejan de lado los buenos principios para dar lugar a esta locura…”

La mujer dejo abierto la caja sobre su regazo mientras observaba esa vieja figura de papel que una vez hizo con mucho amor y cuidado para un chico especial. “Dicen que la flor de loto no nace sola, nace de a dos y solo su belleza es comparable a la de su flor gemela.” Esta era su flor gemela, la otra le pertenece a un hombre que ya dejo de apreciar la vida y la torno en una fiesta sin fin, que eventualmente terminara convirtiéndose en su propio infierno.

martes, 15 de febrero de 2011

Incompleto: a primera vista

Nunca supe si realmente había un momento que defina el preciso instante de enamorarse, nunca creí que en serio existiera algo tan cursi y tan superficial como el amor a primera vista. Cuando tus ojos y los míos se cruzaron en una mirada tan penetrante como para ver todo detrás de ellos y nos sonreímos el uno al otro, exactamente ahí me enamoré de ti, a primera vista.

Tal vez no lo creerás, pero antes que me lo dijeras estaba segura de cual era tu nombre. Sentí que a los cinco minutos de hablarnos por primera vez tuvimos aquel momento previo al primer beso, cuando miras fijamente al otro y sientes como sus ojos van más allá de los tuyos, cuando se intercambian esas sonrisas nerviosas entre las respiraciones, así, tan cerca. Claro, ahí no fue cuando te besé, pero luego de ese momento supe que no pasaría mucho para que ocurriera. Nuestras miradas se llamaban, siempre que volteaba a mirarte tú ya me mirabas y sonreíamos como tontos, fingiendo.

Nuestro lenguaje corporal iba más rápido que nuestras palabras, mis manos buscaban las tuyas, mis ojos buscaban encontrarse con los tuyos, ese era su lugar. Nuestro cuerpo hablaba por nosotros, nos pedía estar juntos, nos pedía vernos, nos pedía abrazarnos, nos pedía más tiempo.

Me gusta tanto pasar tardes rosadas tomada de tu mano sin rumbo, sin camino, sin nada, sólo contigo. Pasear entre los árboles, burlándonos de todos, conociéndonos, haciendo cosas tontas, siendo nosotros. Me encanta ese momento en el cual me pones frente tuyo y me abrazas, veo directo a tus ojos y me da tanto miedo que tu mirada llegue a lo más profundo de mí pero a la vez me hace sentir tan completa y aquel es el momente perfecto previo al beso, pero siento algo más allá que ganas de rozar mis labios con los tuyos, entonces sólo atinamos a reírnos medios nerviosos y es simplemente perfecto, mucho más especial que besarte.

Me encantas porque no sé quién eres y ya te quiero, y me da tanto miedo aceptarlo que cuando me lo dices siento un nudito en la garganta, siento algo que va a explotar dentro mío porque no cabe, porque se me mezclan el temor y las ganas de quererte. Ahí es cuando me voy de palabras y te digo exactamente todo lo que siento y todo que se me cruza en la mente, como esa conexión sobrenatural de la primera vez que te vi, esa necesidad mía de quererte a mi lado, esas ganas de abrazarte hasta morirnos de calor, y tengo tanto miedo que tú no sientas lo mismo, pero siempre me tranquilizas con un 'yo también'.

¿Existe el amor a primera vista? Puede que sí, ahora estoy dispuesta a optar por la duda. Ya no creo que el amor a primera vista sea superficial, porque sólo con tus ojos supe que me enamoré de ti, así de rápido, simple, instantáneo...


-Basura.

Tomó el papel, lo arrugó y lo echó junto con los demás. Estaba rodeada de ellos.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Relato de Un Nuevo Sol. Parte 3 de 3

La moneda fue totalmente olvidada por el mundo, el nivel del mar aumento durante el tiempo que paso haciendo que la orilla en la que había estado enterrada la moneda pasara a ser tragada por el mar. Por otro lado, la ciudad que en el pasado contaminaba las orillas de aquella playa dejo atrás solo el recuerdo de lo que alguna vez fue, escombros cubiertos por la vegetación y es que sin los humanos, la naturaleza puede aflorar bajo su propia armonía, pintando de colores las paredes grises y convirtiendo las plazas de concreto en refugios para seres vivos de todo tamaño y tipo.
El vaivén de las olas escarbaba lentamente la superficie de la antigua orilla hasta que en un punto llego a la moneda oxidada cubierta de impurezas. El mar paseo por la orilla a la moneda, confundiéndola con las rocas, acariciándola con la arena, azotándola contra las paredes de piedra.
El sonido del motor de un deslizador surcando las olas irrumpió la tranquilidad en la que ese sector de la tierra estaba sumergido. Un viejo de barba blanca, lentes y el característico traje blanco que lo protegía de los rayos ultravioleta que quemaban la piel apareció inspeccionando las orillas. Se trataba de un historiador que analizaba el crecimiento de las olas cada 3 meses, tratando de predecir cuanto más podría llegar a crecer el nivel del mar en el mundo y que clase de nuevas repercusiones causaría sobre el mundo colapsado. Una vez más, la moneda atrajo la mirada. El viejo quien se mantenía sobre el deslizador suspendido, el cual se asemejaba a las motos de hace 150 años con la sutil diferencia que en vez de emplear llantas para desplazarse por caminos, utilizaba motores de anti gravedad que le permitía mantenerse en el aire. El viejo analizaba y comparaba datos desde la comodidad de su deslizador hasta que, por algún motivo, su mirada se desvió a la parte menos profunda de la orilla cubierta por el agua, donde se podía ver a través del agua y observar todo lo que había debajo. Entre rocas diversas, estaba la moneda.

El viejo miro por unos minutos esa forma perfectamente circular que yacía entre las rocas debajo del agua. Apretó un botón en el panel del deslizador activando un rayo de atracción haciendo levitar la moneda desde debajo del agua hasta la mano del viejo. Una vez que la tuvo en sus manos inspecciono a profundidad aquella pieza de acero tan extraña y ajena a él. Paso la uña de su dedo pulgar tratando de escarbar debajo de la capa oxidada de la moneda que había adquirido con todo este tiempo debajo del agua pero al no obtener resultados guardo la moneda en su bolsillo y prosiguió su trabajo.

domingo, 6 de febrero de 2011

Hola

Te veo feliz viajero, con nuevo trabajo, auto y traje de diseñador. Con zapatos relucientes, un par diferente cada día, cambiando cervezas por vinos finos y billetes viejos por tarjetas de crédito platinium. Ahora ya no viajas en económica sino en ejecutiva, y ya no me hablas.

Qué bueno, viajero, que todo te salga de acuerdo al plan, que sepas decir adiós y olvidar, dejar atrás todo, borralo todo. Tenían todos razón viajero, lo nuestro era sólo un amor pasajero. Tal vez de aquellos que sólo ocurren en verano, que quedan en besos bajo los árboles o en bancas de parque. Tu amor fue de los que dejan su olor en mi almohada, que con el tiempo se desvanecen.

Puedo recordar tus sonrisas y tus (falsas) promesas, tus zapatillas debajo de la cama y las toallas mojadas. Ahora no sé qué harás, sé donde te encuentras pero ya no tengo ganas de buscarte. Parece como si te hubiese superado casi por completo, me siento tan segura de no necesitarte, de no pedirte que vuelvas a mi lado, de no cancelar mi vida por verte, pero...

Hay días, viajero, que pienso en cómo serían las cosas si no te hubieras marchado. Cuando me acuesto en la cama para dormir y veo hacia el lado ahora vacío de mi cama, y pienso en ti. Seguirías secando mis lágrimas frente al espejo, masajeandome la espalda, diciendome te quiero y dsapareciendo de mes en mes.

Creo que extraño tu inconstancia y nuestra libertad, pero eso ya no importa. Suerte viajero, aunque tal vez no la necesitas porque te irá bien. No te olvides lo importante de olvidar, lo valioso que es sentir y lo fugaz del placer. Eres débil, viajero, así que ten cuidado, lávate siempre las manos, no hables con extraño y lleva siempre un condón en tu bolsillo.

Relato de un Nuevo Sol. Parte 2 de 3


Esa noche el niño se la paso observando aquella moneda que brillaba levemente. Tiene algo especial  -pensó el niño mientras trataba de calentarse en la manta sucia que compartía junto con otros 4 niños bajo los montículos de cartón que habían formado semanas atrás y que les había protegido de la lluvia y lo vientos gélidos de las noches de invierno.
Los días pasaron, el niño que trabajaba como malabarista ahora utilizaba antorchas para deslumbrar a su público. Pasaron los meses, ahora trabajaba vendiendo golosinas en un distrito comercial donde las ganancias eran mucho mayores y le daba tiempo para recobrarse de las leves quemaduras que le había ocasionado los malabares con antorchas. Pasaron 3 años,  y el niño de entonces, ahora era un joven que nunca se había desprendido de aquella moneda que siempre llevaba en su bolsillo pues consideraba que era especial.

¿Qué tiene de especial esta moneda? –pregunto un chico que había tomado la preciada moneda del bolsillo del joven. ¡Devuélvemela Ramón! –exclamo el chico enfurecido. Ramón corría por las calles con una risa burlona mientras que el chico enfurecido iba detrás de él. La persecución se prolongo varias cuadras hasta llegar a un cruce de pistas muy peligroso donde Ramón acorralado entre los múltiples autos que cruzaban y la ira del dueño de la moneda, no tuvo otra idea que cruzar corriendo el cruce esperando que los carros lo evadieran. Grave error.

viernes, 4 de febrero de 2011

Relato de un Nuevo Sol. Parte 1 de 3


Una vez leí que la mejor forma de mejorar la producción de relatos e historias es a través de la narración de objetos tan normales, desapercibidos pero comunes que normalmente transitan en nuestra vida diaria. Ya sea el boleto del autobus que nos entregan en cada viaje, o un poste de luz que alumbra una vieja banca en la cual nombres de cientos de enamorados han marcado en sus tablas su amor. En este caso, es la historia de una moneda de Un Nuevo Sol.

Una plancha de distintas aleaciones de metal primero se recorta en las formas circulares de la moneda que será producida. Una prensa le da una identidad, un valor invariable designado por la nación a la que pertenece.
Pero de entre todas las monedas producidas ese día, solo una de ellas merece ser narrada, su travesía, su fin, su por qué. Enfoquémonos en esa moneda en especial. La moneda de un nuevo sol que acaba de ser producida y empaquetada junto con otras monedas es  llevada a un supermercado donde la señorita de la caja número 5 rompe el paquete donde están albergadas 10 monedas de un nuevo sol. Es la mano de un hombre de 46 años, vestido con una camisa que sujeta con admirable valentía la panza prominente del señor de 92 kilos, mientras que el cinturón de su pantalón tiene una épica labor sometiendo a los kilos de mas que ha ido acumulando durante los años, quien impregna por primera vez sus huellas sobre la moneda.
El hombre ha comprado un champagne y unos bombones  para la noche, pues hoy es un dia especial tanto para él como para su esposa, ambos celebran el aniversario número 20 de su matrimonio el cual tuvo como fruto dos niños.  El hombre es el primero de muchos en impregnar su huella digital en aquella moneda de un nuevo sol que deposita indiferentemente en su bolsillo izquierdo del pantalón negro junto con otras monedas de distintos valores. El hombre sube a su auto comprado con tanto esfuerzo y emprende la marcha hasta su hogar, debe tomar un desvio por una zona peligrosa de la ciudad que preferiría evitar pero por cuestión de tiempo lo hace, por lo que debe ser precavido y manejar rápido para pasar esta zona, mientras mas rápido salga de este lugar mas seguro se sentira. La moneda junto con las otras se mantienen estaticas en el bolsillo del hombre que esta sentado frente al volante.  Se acerca a un cruce a toda velocidad justo en el preciso momento en que otro carro cruza enfrente a él, el carro frena bruscamente haciendo que el hombre, por inercia, pierda estabilidad haciendo que su cuerpo se tambalee. La moneda logra escapar del bolsillo del hombre durante este movimiento brusco y cae con su brillo debajo del asiento del conductor. El hombre se ha salvado por poco, pero la moneda se ha ocultado debajo del asiento del hombre sin que este se percate de ello.