domingo, 20 de marzo de 2011

HDD: Vendetta-Piedritas Inc. 12


Usted es perfecto para el empleo Sr. Cáceres. Las referencias son buenas, tiene un record de asistencia en su empleo impecable, algo muy difícil de hacer. Ahora dígame ¿Por qué le interesa el empleo? Ah, disculpe que le interrumpa pero, solo por curiosidad –soltando una risa- ¿para ustedes es relevante que sus empleados tengan una novia? El entrevistador sonrió, luego dijo muy tranquilo: Pero claro, de no ser así nuestros empleados serían unos perdedores. Pero ¿Por qué es tan importante? No entiendo ese punto. Es una política que se implanto en las empresas en estos últimos años, primero por los sectores de programación y luego otros sectores lo acogieron hasta que la política estuvo presente en todas las áreas. ¿No habrá una forma de entrar en la empresa sin tener una novia? No, política de la empresa.
Usted es perfecto para el empleo Sr. Cáceres. Las referencias son buenas, tiene un record de asistencia en su empleo impecable, algo mu… ¿Tengo que tener novia para entrar? –interrumpió Hughes. No ¿Por qué lo pregunta? Gracias a Dios –dijo satisfecho mirando hacia arriba y alzando los brazos para agradecer al cielo. Usted tiene que tener un novio –agrego el entrevistador. ¿Ah? El entrevistador le guiño un ojo.

¿Qué estoy haciendo? ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué estoy haciendo?... Aún más importante ¿Por qué lo estoy haciendo? –pensaba Dante a medida que el bus avanzaba a la parada en la que tenía que bajar, la parada del centro. ¿Madelyn que estará pensando?  ¿Por qué le dije que la quería? ¿Por qué le dije eso y luego le dije que tenía que ver a Helena? ¿Por qué..? ¿Por qué..? ¿Por qué..?...
 El carro se detuvo en el paradero del centro, la gente empezaba a bajar, Dante se mantenía en su sitio con un dolor de estómago producido por la tensión. ¿Qué haces Dante? –pregunto Helena apareciendo en el asiento del costado suyo. Dante lentamente se volvió para mirarla. Estaba de vestido primaveral, su cabello tenía una cola de caballo y carecía de maquillaje. Había olvidado cuan bonita eras cuando nos amábamos –menciono Dante con una voz cálida. Ella sonrió tiernamente abriendo y cerrando sus pestañas rápidamente. ¿Cómo sabes que yo no soy la ilusión? –pregunto Helena. Dante sonrió y luego respondió muy seguro de sí mismo: Porque la original nunca se hubiera imaginado que veía una ilusión de ella y que me seguía a todos lados, por lo que nunca hubiera preguntado lo que preguntaste. Helena sonrió y se desvaneció. Fue solo cuando ella desapareció que se percató como una señora lo estaba mirando preocupada. Dante la miro por unos segundos preguntándose el por qué esa señora lo miraba así, luego se dio cuenta que ante ojos de otros, pareciese que hablaba solo.
Dante bajo del bus aun inseguro de lo que hacía, simplemente guiado por sus instintos y su corazón. Camino un poco para despejarse antes de llegar al punto de encuentro en el cual había quedado con Helena. Ya era de noche, casi las 11, no tenía idea de cómo terminarían las cosas mañana, no sabía con qué rostro lo esperaría Nat en el departamento, no sabía con qué cara buscaría a Madelyn, no sabía con qué rostro saludaría a Helena.
Piensas mucho –dijo Helena caminando junto a él sin que se diera cuenta. Pienso mucho porque las cosas se han vuelto complicadas, y tú lo sabes. ¿Yo lo sé? –pregunto Helena caminando junto a él. Tú debes recordar la flor de loto –menciono Dante sin dejar de caminar- tú sabes cuál era el primer significado ¿no? Lo recuerdo muy bien –respondió Helena siguiéndole el paso a Dante. Ella era la flor más bella de todas, ella lo sabía porque no pasaba un día sin que se lo demostrara. Oh –dijo Helena tras la pausa de Dante. El primer significado de la flor de loto que le di, era que no importara cuanto tiempo pasara, si su belleza juvenil muriera y esa piel tersa que siempre me sedujo fuera cambiada por arrugas, la seguiría amando como el primer día, no me importaría que su belleza física desapareciese,  pues la ame por su autenticidad, por el brillo de su mirada, porque cada vez que florecía me quitaba el aliento. Y es en base a esto que el segundo significado cobra sentido. El segundo significado… -repitió Helena, siempre caminando juntos, siempre mirando hacia delante y nunca el uno al otro. ¿De qué trata el segundo significado? –pregunto ella.

HDD: Vendetta-Piedritas Inc. 11


El sol se ocultaba tras los edificios dejando tras de sí un aura naranja que pintaba los cielos y teñía las calles de la ciudad a medida que desaparecía. Las aves volaban a sus nidos para pasar la noche, aquellos que están escondidos tan bien que solo unos pocos han visto.

Nat yacía echada en la hamaca del balcón de Madelyn y Selene. Ella miraba como las luces de la ciudad se encendían una a una hasta que las luces de las calles se prendieron y el día pasó a ser noche. Tomaba la botella de vino que estaba en el piso, la alzo y la puso frente a su rostro para ver si es que aun contenía algo de líquido. ¿Queda algo? –pregunto Madelyn desde la otra hamaca con una voz deshecha. No, tenemos que comprar mas –respondió Nat al igual de deshecha que su amiga. Selene entro al departamento con bolsas de compras en las manos. Cerró la puerta y se acercó a las chicas. ¿Aún siguen allí? –pregunto sin esperar respuesta. Las chicas no respondieron nada. Selene se percató del celular de Nat que se encontraba en el piso, tenía 36 llamadas perdidas y 19 mensajes nuevos. Nat… tu celular –menciono recogiéndolo del piso y mostrándoselo a Nat. Nat movió sus ojos para ver el celular, luego con la misma voz deshecha dijo: Son de Chris. ¿Cómo sabes eso, pueden ser de Evan? –pregunto Selene. No, todas son de Chris, lo conozco, en este momento debe estar tratando de localizarme. Finalizando esta frase el timbre del intercomunicador del departamento empezó a timbrar. Selene levanto el auricular. Era Chris buscando a Nat. 

Nat, ha venido Chris –menciono Selene colgando. Nat sonrió levemente, lo suficiente para describir una sonrisa en ese rostro pálido y deshecho. Selene abrió la puerta dejando entrar a Chris quien al instante empezó a buscar a Nat hasta que dio con ella en el balcón del departamento. ¡Nat! ¡Te estuve buscando por todos lados mujer! ¡¿Por qué rayos no contestas tu teléfono?! –exclamo Chris con un tono de voz homosexualmente desquiciado. Nat lo miro con cariño, estiro su mano hacia el rostro de Chris y lo acaricio delicadamente. Chris, eres siempre tan atento conmigo, me gustaría que fueras hombre, tú nunca me fallarías –dijo Nat con un tono de voz cansado pero dulce.
Chris bajo la mirada y se percató de todas las botellas de vino que yacían en el piso. ¿Cuánto han tomado ustedes dos? –pregunto mirando a Nat y Madelyn. Mucho Chris, ni te imaginas –respondió Nat sin dejar de acariciar el rostro de Chris. ¿Hasta cuándo estarán así? –pregunto preocupado. Hasta el día que los hombres evolucionen y consigan un cerebro de mujer para que dejen de hacer más estupideces y empiecen a pensar de forma prudente –respondió Madelyn fríamente mirando la oscuridad del cielo de noche. Chris hizo una mueca de preocupación con su boca.

jueves, 17 de marzo de 2011

HDD: Vendetta-Piedritas Inc. 10

Capítulo 5: El Segundo Significado.

Chris se da por vencido, deja el celular sobre la mesa y toma una bocanada de aire, luego exhala por la boca, se vuelve a los chicos quienes se encuentran sentados en el sofá y dice: Nat no responde, me preocupa, lleva mucho tiempo fuera y sin comunicarse conmigo, eso nunca nos había pasado desde que nos conocemos. ¿Dónde podrá estar? –pregunto Hughes al aire. ¿Tanto daño le hizo que Evan terminara con ella? –pregunto Davis al aire. Yo sigo sin entender porque se desquito conmigo –menciono Dante quien sostenía una bolsa de hielo sobre su mejilla. Los tres se volvieron a Dante con una mirada hostil. ¿Qué? ¿Por qué me miran así? –pregunto incomodo ante sus miradas. Dante te has vuelto un idiota –dijo Chris fríamente. ¿Qué? –pregunto Dante ofendido. Ella te hizo esto porque te has vuelto… un idiota –interrumpió Chris a Davis. ¿Qué quieren decir con eso? –pregunto Dante poniéndose a la defensiva. Evaluemos tu desempeño a lo largo de estos meses –empezó a explicar Hughes- cuando Helena termino contigo tú te convertiste en, como te lo explico sin hacerte daño… un marica –interrumpió Chris a Hughes. Sí, pero un marica adorable, no esos que quieren llamar la atención, eras como un cachorrito con ojitos grandes que buscaba amor y era tierno hacerte caso y tener lastima por ti. Dante se mantenía mudo mientras Hughes explicaba. Luego conociste a Madelyn y dejaste de ser un marica, o un cachorrito como yo prefiero llamarlo, todos nosotros estábamos alegres por ti porque por fin estabas saliendo de ese hueco de tristeza en el que te habías metido y teníamos expectativas, estábamos seguro de que tú y ella tendrían “algo” en poco tiempo porque a fin de cuentas, ustedes dos parecen complementarse mutuamente, son lo que el otro necesitaba.

Dante empezó a desconcentrarse, el aroma de Helena se hacía presente en la sala. Oh no… no ahora –pensó Dante pretendiendo estar concentrado en lo que decía Hughes. Y luego empezaste a prolongar las cosas, demasiado a decir verdad, era tu vida así que no nos metimos en tu decisión de estar o no con ella. Dante desviaba la mirada al pasillo que estaba detrás de Hughes, una figura empezaba a salir de la oscuridad del pasillo. Y luego empezó a parecer que estabas jugando con ella, que solo la utilizabas para… para tener a alguien que pensara en ti pero sin el compromiso que es lo que una chica con principios como Madelyn buscaba, lo peor fue lo que paso anoche, fuiste tras Helena en vez de ir tras Madelyn, eso estuvo mal Dante. El sonido de sus tacones resonando por el pasillo a medida que avanzaba, su porte al caminar, su tez rosada, ni tan pálida ni tan morena; sus ojos se abrieron y dejaron escapar esa mirada seductora que ataba el corazón de Dante; su sonrisa, tan peculiar, tan única, un enigma de sensaciones que se confunden las unas con las otras, tratando de gobernar sobre aquella sonrisa libre e indomable. ¿Dante me estas prestando atención? –pregunto Hughes molesto al darse cuenta que Dante miraba hacia otro lado. Dante lo miro, su rostro delataba confusión y su reacción al momento en que él le llamo la atención confirmó su falta de concentración hacia Hughes. Dante ¿Qué está pasando contigo? –pregunto Hughes. No lo sé –respondió Dante sin mirar a Hughes, su mirada reposaba sobre Helena quien yacía detrás de todos ellos; ella era una simple ilusión provocada por lo mismo que origino que su vista tornara todo a colores grises y que la fragancia de Helena apareciera en todo momento y lugar. Pero obviando el hecho que era una ilusión, su presencia era tan real, tan cálida y agradable como la misma Helena ¿Por qué su mente le jugaba tan sucio? ¿Por qué su mente conspiraba contra su corazón haciéndole sufrir más? Y fue cuando una idea apareció de entre la confusión,  una idea ingenua y vagamente formada que se asomaba preguntando: ¿y si en verdad quien hace esto… es el propio corazón? No, imposible, es una idea estúpida, fui un tonto con solo el hecho de pensarla…

martes, 15 de marzo de 2011

HDD: Vendetta-Piedritas Inc. 9

¿Por qué Nat? ¿Por qué cada hombre con quien me meto termina siendo un idiota? No digas eso Mady, Dante no es un idiota, simplemente es un hombre. Odio a Dante. No digas eso. Lo odio, lo odio, lo odio, lo odio, lo odio, lo odio y lo seguiré diciendo hasta que pierda el habla. Él te quiere. Lo odio. Te lo ha demostrado en cada oportunidad que ha tenido. Lo odio. Simplemente, algo paso, algo que seguro te explicara cuando te vea. Lo odio. Cuando él aparezca ¿lo escucharas? No, lo odio. Pero dime que paso Mady, que cosa pudo hacer Dante que te hirió tanto, me dijiste que no te dijo nada malo, que no te hizo daño, entonces ¿Qué hizo? Madelyn aparto la mirada, tomo la botella de vino que ya estaba casi vacío y tomo un gran sorbo. Helena… -menciono Madelyn abrazando sus rodillas mientras se acomodaba en el sofá de su hogar. Selene salió de la cocina trayendo otra botella de vino y al encontrarse con la sala oscura dijo: Madelyn… sé que estas triste pero no es necesario convertir la sala en tu fortalece de la soledad. ¿Helena? –pregunto Nat tras escuchar su nombre siendo pronunciado, un nombre el cual no había escuchado desde hace 6 meses. ¿Quién es Helena? –pregunto Selene sentándose al costado de Madelyn, aun en la oscuridad.  La ex de Dante –respondió Nat con un tono de voz que denotaba su preocupación. ¿Qué hizo Dante con su ex? –pregunto Selene mirando a Madelyn. 

sábado, 12 de marzo de 2011

HDD: Vendetta-Piedritas Inc. 8 (AKA. Como lo hacen los hombres)


Capítulo 4: Odiemos todos a Dante. 

Los vasos de cerveza chocaban mientras que los jóvenes borrachos cantaban canciones exitosas de los 70´s y los 90´s. Ambos hermanos se miraban mutuamente, uno analizándolo al otro, el otro simplemente esperando que el otro termine de analizarlo. Dante está claro que eres un idiota y que cualquier cosa que te diga no ayudara mucho esta vez –aclaro Virgilio una vez que termino de analizar lo que le había contado Dante. ¿No hay nada que pueda hacer? –pregunto Dante dejando su vaso de cerveza al costado de los nachos. Dime ¿Qué tienes planeado decirle a Madelyn para que te perdone por tu ineptitud? Pues, bueno… pensaba decirle la verdad. ¿La verdad? ¿Quieres decirle que tu ex te movió el piso y te fuiste volando tras de ella? –pregunto Virgilio sarcásticamente. Si, tienes razón eso no serviría mucho, entonces ¿Qué hago? Bueno, no hace falta decirte que decirle la verdad a una mujer es malo. ¿Entonces ahí que mentirles? –pregunto Dante intrigado mientras tomaba un puñado de nachos y los sumergía en la salsa de queso que había a un costado del plato. No precisamente mentirles, más bien, decirle la verdad a medias. ¿O querrás decir mentirle a medias? –cuestiono Dante. Llámalo como quieras, el punto es, que si los hombres, absolutamente todos los hombres le dijéramos a las mujeres cada babosada que hacemos, todas nos odiarían. Pero Virgilio… un gran porcentaje de mujeres odia a los hombres. Cierto, pero esas mujeres tuvieron la mala suerte de conocer la verdad al 100%. No me convence la idea de mentir. Mentir a medias –corrigió Virgilio.

Imagínate  la siguiente situación:

Ella se encuentra bajo la luz de la luna en el viejo puente que está en las colinas pasando la avenida principal. Allí el sonido de los grillos y sapos croando la ira calmando hasta que llegues tú. Llegas, ella te mira indiferente, tratas de decirle algo bonito para que haya contacto visual entre ustedes. Una vez que ambos están conectados visualmente, ella te preguntara: Dante ¿Qué paso en la cena? Y tú con toda la sinceridad del mundo responderás: La verdad Madelyn (tomando su mano y mirándola a los ojos) apareció Helena y… bueno, me hizo recordar lo especial que era y lo mucho que la quiero, razón por la cual, en vez de seguirte a ti mientras llorabas desconsoladamente fui tras ella para probar suerte e intentar ganarme un beso de ella (finalizando esto con una sonrisa). Ella te tirara un puñete en la cara, se ira, algún vago desgraciado aparecerá mientras estas inconsciente y te robara todo lo que tengas puesto. Luego vendrás llorando hasta acá y yo te diré: Imbécil.

Ya… ahora que lo pienso ¿Por qué le estoy dando una explicación si ni siquiera somos algo? Es decir, si fuera mi enamorada merecería alguna explicación pero… -pregunto Dante mientras gesticulaba con las manos. Dante, Dante cállate, ¿Sabes porque los hombres le piden disculpas a chicas que no tienen ninguna relación formal con ellos? –pregunto Virgilio. ¿Porque es lo correcto? –contra pregunto Dante mientras tomaba cerveza. Dante, sabes que si haces lo correcto, las mujeres terminaran odiándote. Entonces no sé porque lo hacen –dijo Dante dándose por vencido. Es simple, porque nos encanta tener una chica tras nosotros, y a decir verdad, eso también pasa con las mujeres, les encanta que los hombres anden tras ellas, y ahora que lo pienso mucho más, podría asegurarte que eso es lo que hace Helena. Eso… eso puede ser verdad –dijo Dante haciendo una mueca mientras pensaba. Regresemos con el tema de Madelyn.

miércoles, 9 de marzo de 2011

HDD: Vendetta-Piedritas Inc. 7


Al instante en que Dante apareció en el pasillo noto en la mirada de Michael el disgusto que causaba su presencia hacia él. Lo mejor que podría hacer en ese momento era desaparecer, pero deseaba hablar con Helena aunque fuera por un segundo. Dante –saludo Michael, por así llamarlo a su fría forma de decir el nombre de él. Michael –saludo Dante con un tono de voz errático, que oscilaba entre la cortesía y el desenfado al desdén y la altivez. Los ojos de Dante pasaron de ver fríamente a Michael a ver con tranquilidad y complacencia a Helena quien se encontraba muda al costado de Michael.
¿Cómo has estado Michael? –pregunto Dante tratando de volver la presencia de los 3 más cómoda. Bien Dante –respondió Michael dirigiéndose al ascensor y presionando el botón de este. ¿Ya te vas tan rápido, apenas he llegado y ya te quieres ir? –pregunto Dante con un tono soberbio. Michael se mordió el labio inferior tratando de encontrar calma para no actuar agresivamente frente a Helena la cual los miraba a ambos sin saber que decir ni que hacer. No tengo nada de qué hablar contigo Dante, pensé que te lo había dejado claro la última vez que hablamos –dijo Michael volviéndose a Dante con una mirada totalmente agresiva que buscaba un pretexto para golpear. Si, tienes razón. ¿Qué quieres decir con eso? –pregunto Michael ofendido. No digo nada más de lo que significa eso ¿o te sientes aludido por algún motivo? ¿Qué escondes Michael? Oh espera, no creo que tengas nada que esconder porque todos los periódicos y medios de comunicación se encargan de día a día de publicar cada cosa que haces. Que mierda te importa a ti lo que haga con mi vida –exclamo Michael conteniéndose la cólera que sentía  con cada palabra que hablaba Dante. Me importa porque somos amigos Michael. Una risa burlona escapo de Michael: No Dante, hace mucho que dejamos de ser amigos. El ascensor abrió las puertas. He escuchado cada tontería que ha salido de tu boca con mucha paciencia pero ya me canse, solo sermoneas y sermoneas, por un momento seria genial que te alegraras de mis logros, por eso no volveré a escucharte. ¿No te das cuenta de lo que estás haciendo con tu vida Michael? Sí, claro que me doy cuenta de lo que hago con mi vida, tengo dinero, soy famoso y soy reconocido por miles de personas a lo largo del globo, y si me vienes con tus estupideces de que eso no me hace feliz pues te pateare, no, espera ¿sabes qué? Me encanto una parte de nuestra última conversación donde hablabas de una piedra como si fuera un diamante, como si fuera la cosa más bella sobre la faz de la tierra. Michael tomo una piedra de una maseta que había cerca de él y la lanzo a Dante quien la atrapo entre sus manos. Ahí tienes una piedra Dante, pruébame cuan valioso puede llegar a ser esa piedra cualquiera y yo haré todo lo que tú quieras, te escuchare y seguiré tu forma de pensar, aceptare que mi vida está llena de vacíos y que todo el dinero que tengo jamás podrá compararse a esa piedra, ni a una flor de loto de papel. Helena subió al ascensor junto con Michael, en el rostro de ella estaba impregnado un aire de desesperación, de no saber que poder decir para acabar con este pleito, pero ella sabía que no había nada que hacer. Las puertas se cerraron y ambos desaparecieron ante los ojos de Dante. El miro la piedra que tenía en sus manos, la pasó por entre sus dedos, era lisa y redonda sin ninguna imperfección y sin nada en especial, era una piedra común y corriente. En el silencio del pasillo se mantuvo parado un rato, mirando la piedra y pensando en él, Michael y Helena. Levanto la mirada y con una mirada y voz decidida dijo: Así que piedrita, somos tu y yo para patearle el trasero a Michael, esto será interesante.

lunes, 7 de marzo de 2011

HDD: Vendetta-Piedritas Inc. 6


Madelyn bajo la mirada para no ver a los ojos a Dante, él la miraba sin saber que decir, Helena lo miraba de reojo mientras se retiraba por la misma puerta por la que entro. Quiero irme –murmuro Madelyn con una voz cansada y abatida a la vez. Madelyn… -dijo Dante apenas en un susurro, él sabía que le había hecho daño y le era muy difícil el decir algo que le devolviera los ánimos, aunque sabía que palabra sanaría cualquier herida que tuviera ella en ese momento, sabía lo que tenía que decir para que ese bello brillo de ángel que tenía bajo la luz de la luna regresara a su rostro, pero esa palabra no podía salir, él no podía pronunciar: “te amo”. Dante no pronuncio esa palabra, no le nacía, ni siquiera le nacía un te quiero como para aligerar el dolor en el corazón de ella, no le nacía nada que pudiera hacerla sentir mejor sin que él se vea comprometido con emociones que en ese momento no salían de él.

Sus ojos empezaron a llenarse de lágrimas, el maquillaje empezó a correrse junto con las lágrimas y sus pestañas, arregladas con notable esmero para la ocasión, se juntaron para ocultar esos ojos que dejaban escapar cuan herido estaba su corazón. Madelyn se levantó de su asiento y empezó a alejarse, primero a paso lento y luego a paso rápido, quizás ella quería ser detenida por Dante, pero el corazón de Dante no le incitaba a hacerlo.

¿Cómo dormiste? –pregunto Vincent. Bien –respondió Helena quien aún seguía recostada en su cama. Pasare a recogerte más tarde para… espera, lo siento, no creo que pueda ir amor, perdóname. ¿Por qué no podrás? –pregunto Helena triste. Han surgido complicaciones con la construcción y tengo que reunirme con el arquitecto en la noche para arreglar los desperfectos que se han estado generando. Entonces no quiero ir –dijo Helena de forma triste e infantil. Tienes que ir cariño, no puedes dejar de ir por mí, la gente tiene que verte en público para familiarizarse aún más contigo, es importante para tu carrera. Pero yo no quiero que la gente me vea en público, yo solo quiero que tú me mires, no necesito los ojos del resto. Helena, debes ir, por favor estoy con el tiempo ajustado y necesito que me prometas que iras. Helena guardo silencio, su cuerpo se acurruco aún más entre las sabanas y un “si” triste y oprimido salió de sus bellos y suaves labios. Gracias Helena, no estés triste porque Michael me dijo que estaría allí para hacer unas exposiciones en una de las cámaras de conferencia que están en los pisos intermedios, si te aburres, puedes ir a buscarlo. Ok amor. Y una cosa más Hely. La piel de Helena se escarapelo, era la primera vez que Vincent la llamaba así. Diviértete, adiós amor –luego de decir esto Vincent termino la llamada. Helena dejo el celular sobre la almohada a la altura de sus ojos. Estoy cansada –murmuro Helena mientras veía el directorio de su celular. Estoy cansada de pretender –murmuro Helena mientras veía fijamente un nombre en su listado de contactos, era un número al cual no había llamado hace ya varios meses de una persona de la cual había obtenido cientos de mensajes en el pasado.

martes, 1 de marzo de 2011

HDD: Vendetta-Piedritas Inc. 5 (Mas conocido como procedimiento para entender una mujer enojada)


Capítulo 3: Donde haya una idea, habrá una piedra.

Ella vive en las estrellas, convive con los astros y los planetas, es en el vacío silencioso y solitario del espacio donde ella surca el vacío cual cometa errante, no tiene un nombre especifico, no tiene un rumbo cierto, lo único cierto de ella es que esta fuera de mi alcance donde yo no puedo tocarla y donde ella no puede verme, yo aquí y ella tan allá.
Las lágrimas surcan las suaves y cálidas mejillas de Helena, tan perfectas y cuidadas donde las lágrimas caen tristes solo por el hecho de usurpar esa perfección con su presencia. La chica no deja de llorar contra la puerta de su hogar, las llaves cuelgan de su mano mientras que él la mira tan sereno, o quizás tan frio, pero su actitud no le duele a ella en ese momento porque sus palabras tienen un don especial para hacerla sentir única, bella y dulce, como si se trataran de las palabras de Dante.
Vincent se acerca a ella y limpia sus lágrimas. Sin decir alguna otra palabra besas sus labios tímidos y cubiertos por el labial rosado.
La miro hermosa y solitaria, fuera de mi alcance como para acompañarla en su vuelo eterno. Lo único que me da las esperanzas como para llegar a ella, es mi búsqueda imposible de las alas. Alas que representan más que un medio, una posibilidad, una esperanza de pasar el resto de mis días no como un igual a ella, eso jamás pues sería imposible equipararme a lo que es perfecto, sino una esperanza para poder estar cerca a ella y dejar todo aquello que es banal.
Me recuerdas a alguien cuando hablas así Vincent. Espero que no sea tu ex mi amor –dice Vincent abrazando el delicado cuerpo de Helena. Ella calla pues ambos saben la respuesta y aunque eso a él lo molesta y lo hace notar con una mueca de disgusto, la sigue besando con una delicadeza única, como si se tratara de una flor.
Estoy cansada de esta vida Vincent –murmura Helena. ¿Qué dices princesa? Estoy cansada de esta vida Vincent, ya me canse de fingir con los demás, pretender ser alguien que no soy solo para complacer a los ojos del resto –exclama en un murmullo Helena mientras posa su frente sobre el pecho de Vincent. Helena escúchame –dice Vincent tomándola suavemente por el mentón- solo espérame dos meses más a que termine el proyecto en el que estoy trabajando, luego de eso tu y yo podremos alejarnos por un largo tiempo de todo aquello que nos disgusta y nos hiere, solo seremos tu y yo en un lugar donde los problemas quedaran atrás, donde nuestra vida puede empezar de cero y donde simplemente seremos nosotros. Helena calla ante las palabras de Vincent, una lagrimas más profunda se desborda de lo más triste de su alma. Esas palabras ya las he escuchado antes. Vincent frunce el ceño y se mantiene quieto con ella en sus brazos. ¿De él? –pregunta secamente. Ella caya y él también, porque ambos saben la respuesta.