domingo, 31 de octubre de 2010

Hughes, Davis y Dante: Vendetta


La mas grande dicha es el inicio del amor, y tambien la peor desgracia. Mas que una historia sobre el desamor, se trata de como las personas lidiamos con el concepto del amor, como lo desarticulamos para convertirlo en un sentimiento necesario y facilmente reemplazable. Esta historia representa las decenas de experiencias que logre recopilar de diversas fuentes, y los distintos caminos que tomaron, y a su vez, los distintos resultados que lograron a largo plazo.
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Capitulo 1 de 3: La flor de loto.

Oye Davis ¿Has visto a Dante? Mmmh, ¿no está en su cuarto? –pregunta Davis desde el baño. No –responde Hughes revisando las cosas de Dante. Mmmh, ¿has buscado en la basura? Si, fue lo primero que hice. Mmmh demosle 30 minutos, si no aparece vendemos sus cosas y buscamos un nuevo compañero de departamento. No, espera, creo que encontré algo –menciono Hughes recogiendo una carta de la mesa de Dante. Para Hughes y Megatron…..bueno, también Davis. Hughes abrió la carta con sumo cuidado, extrajo la hoja, leyó las pocas líneas escritas a mano, la mirada de Hughes tomo un aire sombrío y luego susurro a sí mismo: Este idiota no sabe escribir. ¿Qué paso con Dante? –pregunto Davis entrando a la habitación. Parece que…Dante se fue. Espera, ¿Cuándo dices que se fue…es un para siempre… o un me voy y vuelvo? Creo que es más un me voy y vuelvo –responde Hughes viendo la hoja por ambas caras. ¿Lo dice explícitamente? –vuelve a preguntar Davis levantando una ceja. Ahmm, no –responde Hughes dejando la carta en la mesa. Ni modo, voy a poner un anuncio en internet de que tenemos un cuarto disponible y quizás vaya a Ebay a vender sus cosas. Pero Dante no tiene nada de importancia –respondio Hughes mirando el cuarto casi vacío de Dante. Cierto… el desgraciado solo compraba cosas para comer, y lo poco que tiene no tiene ningún tipo de valor, aparte del sentimental claro; ¿tienes algún requisito para el nuevo compañero de cuarto? Mmmh, que no sea gay.
La lluvia acaricia la piel de Dante. El viento es suave con él, siempre soplando levemente. Las maletas caen al piso. Levanta la mirada para observar la casa, las lunas polarizadas, el diseño arquitectónico modernista, la bella variedad de flores silvestres a los lados de la entrada y el extraño sentimiento nostálgico. Característico de él –murmura para sí mismo. Estira la mano para tocar el timbre, se detiene un momento cuando sus dedos están a unos cuantos centímetros del interruptor, se da cuenta de que lo acaba de hacer es una idea muy apresurada y alocada, sus dedos se retraen, baja la mirada y frunce el ceño. Voltea a ver la calle, las almas que pasan se confunden con la neblina; hay un matiz gris en la ciudad, o quizás hay un matiz gris en los ojos de él. Se muerde los labios, se vuelve otra vez a la puerta, mira el timbre dudoso, acerca su mano otra vez. El sonido del timbre es de un tono amigable, un tono poco usual para él. Dante espera paciente, empieza a jugar con sus pies mientras espera. El sonido de pasos aproximándose del otro lado de la puerta lo hace retomar la compostura. La puerta se abre y un hombre de aparentemente 6 años mas que él le abre la puerta, tiene una mirada seria, distinta a la suya, su ceño siempre fruncido, propio de él, los lentes reducen la intensidad de su mirada. Tiene puesto una camisa y unos jeans que le dan cierto carácter formal, lo que mas llama la atención, es su reloj de marca Rolex de incrustaciones de diamante que carga en la muñeca derecha. Virgilio… -dice Dante con un tono frio. Virgilio lo mira de pies a cabeza, analiza su ropa, su postura, luego mira su maletín y por ultimo mira los ojos de Dante. Lo siento, el albergue para gente de escasos recursos esta a la otra cuadra –menciona fríamente Virgilio cerrando la puerta. Dante: (O.O) ¡MALDITO DEJAME ENTRAR! –exclama furioso. La puerta se abre completamente. Era una broma hermanito –dice Virgilio entre risas.
Dante entra a la casa, adentro es un ambiente más cálido y acogedor, posiblemente por la leña que se consume en la chimenea. Suelta las maletas sobre la alfombra persa y se vuelve lentamente hacia Virgilio. Estaré acá por unos días –dice Dante con una voz seria. Virgilio no lo mira y simplemente avanza a la sala, Dante lo sigue; la sala es un ambiente poblado de ventanales, las paredes están protegidas por láminas de madera y estas a su vez, están cubiertas por cuadros con pinturas abstractas, algunos de estos cuadros, son muy grandes y por alguna razón, da un aire tétrico al lugar. Virgilio se sienta sobre el extraño sofá de diseñador, tres de ellos se encuentran situados formando un semicírculo en la habitación, todos frente a una televisión LED de grandes proporciones. Dante camina por la alfombra donde están situados los sofás y se sienta en uno de ellos. Virgilio, debes preguntarte… -la conversación se ve interrumpida cuando una chica semidesnuda baja por las escaleras de madera en espiral y se sienta sobre las piernas de Virgilio, le susurra algo en el oído, ambos se ríen, ella mira a Dante, Dante la mira atónito. Ella es Kayleena –explica Virgilio luego de que ella se ha dirigido otra vez al segundo piso. ¿Y ella es..? –pregunta Dante aun tratando de asimilar lo acababa de suceder. No importa, prosigue por favor –responde Virgilio mientras se para y se dirige a una vitrina a una esquina, abre la puerta de esta y toma unas copas, luego abre una puerta de la parte de abajo de la vitrina y saca una botella de vino. Bueno, te decía que la razón por la cual estoy aquí es sobre.. Toma –interrumpe Virgilio tendiéndole una copa llena de vino. Es borgoña, para los paladares más infantiles, debería gustarte. Dante mira la copa, agita suavemente el líquido en su interior, el líquido sigue girando aun sin que lo mueva y en él se reflejan sus ojos. Dante, no hace falta explicar nada. Si necesitas alejarte del mundo por unos días, está bien, pero jamás huyas de él, huir solo te hará débil y si aun quieres ser mi hermano, tendrás que estar preparado para todo lo que venga. ¿Todo lo que venga? ¿A qué te refieres? –pregunta confundido Dante mientras toma un sorbo de vino. Sea cual sea el motivo que te trajo aquí es ya por sí solo, un motivo fuerte, producido por algo que posiblemente te haya dañado, pero recuerda, luego de cada golpe viene otro más fuerte, y si no estás preparado, te tumbara de igual manera que la primera vez, tu lo entenderás en su momento, acompáñame a la cocina. Dante sigue a su hermano, siempre mirando la copa, y en él, el reflejo de sus ojos. El café está listo amor –menciona Kayleena en ropa interior mientras sirve el café de la cafetera. Gracias Tara –responde Virgilio dándole un beso en los labios a la chica. Espera, ¿Tu no eres Kayleena? –pregunta Dante confundido. No, yo soy Kayleena –responde una voz desde detrás de Dante. Una chica igual a la que está en la cocina entra, era la chica que había bajado antes, esta vez, tenia puesto un polo sobre su cuerpo. ¿Gemelas? –pregunta Dante dejando la copa de vino sobre la mesa de la cocina. Chicas, este es mi hermano menor, Dante, ellas son Kayleena (señalando a la chica pelirroja de pecas, ojos verdes y sonrisa sensual) y ella es Tara (señalando a la chica pelirroja de pecas, ojos azules zafiro y mirada traviesa). Hola –saludaron ambas chicas de una manera muy sensual, dejando escapar una sonrisa que formaba hoyuelos en sus mejillas. Son modelos Alemanas. Si… ya me parecían conocidas –murmura Dante con cierto sarcasmo en su voz. Las chicas se sientan en las sillas que están alrededor de la mesa. Dante se acerca a Virgilio y le murmura: Oye… ¿Qué paso con Sofia?
¿Alguien interesado por el cuarto? –pregunta Hughes cerrando la puerta y sacándose la chaqueta. Sí, hay alguien interesado en el cuarto –responde Davis mientras cambia los canales desde el viejo sofá verde. Hughes se sienta a un lado mientras que Megatron sube al sofá y se posa sobre las piernas de Hughes. Oye, ¿desde cuándo el chiquitin te tiene cariño? –pregunta Davis viendo con extrañeza al perrito. Desde que empecé a alimentarlo, dado que el par de idiotas que tiene como dueño se olvidaron que los animales comen. Bueno… Dante se encargaba de alimentarlo, yo me encargaba de enseñarle trucos y limpiar sus necesidades. ¿Le has enseñado algo? Bueno, puedo hacerlo orinar contra su voluntad. ¿Ah, sí? –pregunta incrédulo Hughes mientras acaricia el pelaje de Megatron. Mira esto; MEGATRON, ¡ORINA! El perrito simplemente mira a Davis con su lengua fuera y su aceleración acelerada, característica de los perros. Oye no paso nada –menciona decepcionado Hughes- espera… ¿Por qué siento algo calien..? ………………..carajo.
Un cambio de pantalones después.
Bueno, parece que funciono. ¿Ves? Si le enseñe un truco –responde Davis con un tono de satisfacción en sus palabras. En fin, ¿Quién era el interesado por el cuarto? Bueno, a decir verdad, no es un interesado en el cuarto, sino, una interesada en el cuarto –responde Davis tomando una lata de gaseosa mientras mira televisión. ¿Una chica? Sep ¿Sabe que aquí vivimos hombres? Sep, pero, va a vivir con alguien más en el cuarto. ¿Alguien más? Sep. Oye, yo no quiero escuchar gemidos en las noches, me gusta la paz y la tranquilidad de la ciudad. Bueno, es un tanto disfuncional estos dos. ¿A qué te refieres? Bueno, cuando vengan lo descubrirás. ¿Vengan? Sep, les di una llave del departamento, y son personas de confianza, a ella la conozco de hace un tiempo, es una vieja amiga, estoy seguro que te llevaras bien con ella, y también con él. El sonido de la perilla de la puerta girando interrumpió la conversación. ¿Dante? –pregunto Hughes al azar. La puerta se abrió. Una chica de estatura media apareció, poseía gafas, cabello castaño corto y lacio y varios maletines en ambas manos; detrás de ella había un chico alto, fornido, cabello largo y apariencia muy semental. Hola chicos –saludo la chica con una sonrisa y haciendo un ademan con la mano. Este es mi amigo Chris. Hola, mucho gusto en conocerlos –saludo el hombre con una voz varonil. Oye Davis.. ese arete… es gay. Si… olvide mencionarlo. Hola Nat, hola Chris –saludo Davis.
Mañana iré a trabajar en la mañana y regresare para la noche. ¿Qué planeas hacer tú? –pregunto Virgilio parado a un lado de la cama donde Dante estaba echado mirando el techo. Bueno, dado que estoy otra vez por acá, iré a ver a Michael. ¿Michael? –pregunto Virgilio con curiosidad. Sí, hay cosas por concluir, supongo que es tiempo de hacerlo. Entiendo, bueno, te dejare una llave en el mostrador de la entrada, procura cerrar con llave, y no te extrañes de la presencia de la ama de llaves, viene por las mañanas a hacer limpieza y otras cosas. ¿Qué paso con Sofia? –pregunto al instante que termino de hablar Virgilio. Dante… déjalo, ahora salgo con otras chicas, lo mismo deberías hacer tu, que tal si mañana en la noche te llevo a una exposición de arte que me invito uno de esos artistas modernos en la torre Infinitu, quizás conozcas algunas chicas interesantes. Dante no respondió, en su mente seguía la pregunta, ¿Qué había pasado con esa chica tan importante?
Muy bien… Nat y Chris, las cosas son simples acá, ustedes pagan mensualmente el cincuenta por ciento de la renta, y nosotros nos encargamos de la otra parte, ¿alguna pregunta antes de proseguir? –pregunto Hughes. Si, ¿Podemos jugar con el perrito? Ahmm, si, recibe el nombre de Megatron. ¿Megatron? –preguntaron Chris y Nat al unisonó. Si, no pregunten el por qué, es una larga historia. ¿Y que paso con el antiguo compañero de departamento de ustedes? –pregunto Nat. Bueno, nuestras teorías son estas, que lo mataron, o lo tiene alguna de las mafias, o lo abdujeron los extraterrestres, pero realmente nos inclinamos a que fue violado brutalmente por un oso polar con una mala actitud, conocemos al chico, tiende a meterse en problemas algo dramáticos. Bueno, ahora que hablamos de Dante, tenemos que designar los puestos de mando en caso de que algo malo suceda. El primero al mando soy yo, luego prosigue Nat, luego Chris, luego Megatron, la escoba, la pala que recoge el popo de Megatron, este mondadientes y por ultimo Davis.

1 comentario:

  1. Jajajaja
    Sigue la historia, esta muy buena

    Amo el mondadientes

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