Los patrulleros miraban a lo lejos, cansados, fatigados, coléricos, maldiciendo a los dos revoltosos que habían escapado. Bernardo se poso sobre una piedra, la más escarpada del lugar, se volvió para donde se encontraban los patrulleros, estos, observando pasivamente a los jóvenes. Baja de ahí Bernardo, estas muy cerca al acantilado, ya es tiempo de irnos. Bernardo ignoro a su amigo, se inclino hacia adelante, alzo los brazos, y realizo un ademan retando a los patrulleros a venir por ellos. ¿Qué diablos haces Bernardo? –pregunto asombrado Tom ante la falta de criterio de Bernardo. Tranquilo Tom, maldición, pareces mi madre –respondió fastidiado Bernardo al momento que perdió el equilibrio. Se meció unos segundos en la roca tratando de encontrar equilibrio cuando, ante la mirada incrédula de todos, cayo.
El cuerpo de Bernardo cayo lentamente por el acantilado, eso es lo que afirma Tom, quien a la corta edad de 17 años, había presenciado como su amigo se quebraba de a pocos, los huesos de todo su cuerpo. El cuerpo rodo por el terreno escarpado, reboto y se estrello contra el duro y rasposo piso de la carretera. Tom vio todo esto, para su mala suerte, vio como su amigo, aun se movía, cuando un camión, el cual no pudo detenerse a tiempo, aplasto brutalmente su ya frágil cuerpo.
La ambulancia llego tiempo después, los padres de Bernardo también, eran buenas personas, pero con un hijo torpe e impulsivo. Los médicos revisaron el cuerpo de Bernardo, aunque ellos, en realidad trataban de buscar esperanzas para los padres de que, a pesar de haberse roto cada hueso de su cuerpo, y a pesar de haber perdido cada órgano de su sistema…. Seguía vivo. El trabajo de los médicos fue sin ninguna motivación, no había nada que hacer, y todos lo sabían. Ellos lo sabían, sus padres lo sabían, Tom lo sabia, Bernardo no.
Lo que paso luego de que llegaron los médicos a la escena es incierto, puesto que hay demasiadas versiones de un mismo suceso, hay quienes dicen que Bernardo se elevo a los cielos, desplego sus alas, y voló hasta perderse en la inmensidad azul-gris del cielo limeño. Otros sostienen que el cuerpo de Bernardo empezó a levitar y empezó a expulsar demonios de su boca. Otro grupo más reducido, sostiene que, Bernardo era un alienígena. La explicación más fiable de lo que sucedió ese día, la debe de tener su amigo del alma Tom. Pero, aun por más fiable que sea la fuente, jamás se podrá ser capaz de tomar con seriedad la afirmación de Tom. Él sostiene que su amigo, sin ningún tipo de problema, se levanto, se limpio el polvo de su cuerpo, miro a su amigo, y pregunto muy tranquilamente: ¿Que fue? Esta vivo -exclamo la madre abalanzándose sobre el recién reincorporado cuerpo de su retoño.
Explicar lo que sucedió esa tarde no fue una tarea fácil, la noticia del chico que sobrevivió la caída de un acantilado y el peso de un camión de carga sin ningún rasguño se difundió por todos los medios, los medios conservadores afirmaban que este era una mentira, que, dado la cercanía de las elecciones municipales, se había creado este hecho para que la población enfocara su atención en un milagro, en vez, de los sucios archivos que se habían dado a conocer de los miembros del municipio. Los medios televisivos, afirmaban que se trataba de un hecho milagroso, un santo quizás. Mientras que los medios sensacionalistas, aseguraban que era el nuevo mesías. En cuanto a Bernardo, el simplemente creía que tenia suerte, mucha suerte a decir verdad, y claro, unos huesos de acero, músculos de concreto y órganos de roble. Decenas de científicos investigaron el caso de Bernardo, desde científicos reconocidos, hasta los de baja categoría. Ninguno encontró algo relevante sobre el caso de Bernardo.
Pasaron las semanas y la noticia del niño de hierro paso, y Bernardo se volvió un simple recuerdo para la población, excepto para su familia y Tom.
Fue un martes, cuando Bernardo presento el segundo hecho curioso de su vida. Paseando en bicicleta con Tom, ambos realizaban carreras a gran velocidad por la carretera junto con otros chicos de su edad. Bernardo iba a la cabeza de la carrera ese día, los demás participantes habían empezado a mantener una notable distancia. Fue en una curva donde Bernardo perdió estabilidad y cayo dando a lugar que los demás participantes que lo habían estado tratando de alcanzar, chocaran con él, ocasionando un choque masivo entre cada uno de los miembros, todos pasando sobre Bernardo. Tom, quien miraba desde el punto de llegada tomo su bicicleta y se dirigió a toda velocidad a la escena del desastre. Los chicos presentaban rasguños, hematomas y de muy mala suerte, algunos se habían fracturado la mano o el pie. Todos jadeaban de dolor, excepto Bernardo, quien se levanto lentamente del piso y quedo paralizado al ver que estaba ileso. Tom detuvo la marcha al ver a su amigo parado sin ningún tipo de rasguño. Las marcas de las llantas de las bicicletas estaban definidas en el polo de Bernardo, pero, a pesar de eso, el no presentaba ninguna herida. En medio del dolor, en medio de los jadeos de los chicos, Bernardo camino hacia el extremo de la pista, tomo un vidrio roto de una botella que había sido lanzada allí. ¿Qué haces? –pregunto Tom mientras veía como su amigo se llevaba el trozo de vidrio a su muñeca. Bernardo levanto la mirada, esta, era una mirada de un hombre que se encontraba desorientado, al encontrase los ojos de Bernardo con los de Tom, un escalofrió paso por la espalda de Tom. Tengo que averiguar algo –dijo mecánicamente Bernardo mientras trazaba con el vidrio una línea sobre la piel de su muñeca. Tom palideció, se quedo inmóvil ante lo que presenciaban sus ojos. Lo más perturbador del hecho, no era que Bernardo se hubiera cortado así mismo, sino, que al cortarse no hubiera sucedido nada, no cayo sangre y simplemente la cortada se cerró automáticamente. Bernardo miro a Tom, y una sonrisa traviesa emergió del rostro de Bernardo, la cual causo en Tom un estremecimiento total.
El cuerpo de Bernardo cayo lentamente por el acantilado, eso es lo que afirma Tom, quien a la corta edad de 17 años, había presenciado como su amigo se quebraba de a pocos, los huesos de todo su cuerpo. El cuerpo rodo por el terreno escarpado, reboto y se estrello contra el duro y rasposo piso de la carretera. Tom vio todo esto, para su mala suerte, vio como su amigo, aun se movía, cuando un camión, el cual no pudo detenerse a tiempo, aplasto brutalmente su ya frágil cuerpo.
La ambulancia llego tiempo después, los padres de Bernardo también, eran buenas personas, pero con un hijo torpe e impulsivo. Los médicos revisaron el cuerpo de Bernardo, aunque ellos, en realidad trataban de buscar esperanzas para los padres de que, a pesar de haberse roto cada hueso de su cuerpo, y a pesar de haber perdido cada órgano de su sistema…. Seguía vivo. El trabajo de los médicos fue sin ninguna motivación, no había nada que hacer, y todos lo sabían. Ellos lo sabían, sus padres lo sabían, Tom lo sabia, Bernardo no.
Lo que paso luego de que llegaron los médicos a la escena es incierto, puesto que hay demasiadas versiones de un mismo suceso, hay quienes dicen que Bernardo se elevo a los cielos, desplego sus alas, y voló hasta perderse en la inmensidad azul-gris del cielo limeño. Otros sostienen que el cuerpo de Bernardo empezó a levitar y empezó a expulsar demonios de su boca. Otro grupo más reducido, sostiene que, Bernardo era un alienígena. La explicación más fiable de lo que sucedió ese día, la debe de tener su amigo del alma Tom. Pero, aun por más fiable que sea la fuente, jamás se podrá ser capaz de tomar con seriedad la afirmación de Tom. Él sostiene que su amigo, sin ningún tipo de problema, se levanto, se limpio el polvo de su cuerpo, miro a su amigo, y pregunto muy tranquilamente: ¿Que fue? Esta vivo -exclamo la madre abalanzándose sobre el recién reincorporado cuerpo de su retoño.
Explicar lo que sucedió esa tarde no fue una tarea fácil, la noticia del chico que sobrevivió la caída de un acantilado y el peso de un camión de carga sin ningún rasguño se difundió por todos los medios, los medios conservadores afirmaban que este era una mentira, que, dado la cercanía de las elecciones municipales, se había creado este hecho para que la población enfocara su atención en un milagro, en vez, de los sucios archivos que se habían dado a conocer de los miembros del municipio. Los medios televisivos, afirmaban que se trataba de un hecho milagroso, un santo quizás. Mientras que los medios sensacionalistas, aseguraban que era el nuevo mesías. En cuanto a Bernardo, el simplemente creía que tenia suerte, mucha suerte a decir verdad, y claro, unos huesos de acero, músculos de concreto y órganos de roble. Decenas de científicos investigaron el caso de Bernardo, desde científicos reconocidos, hasta los de baja categoría. Ninguno encontró algo relevante sobre el caso de Bernardo.
Pasaron las semanas y la noticia del niño de hierro paso, y Bernardo se volvió un simple recuerdo para la población, excepto para su familia y Tom.
Fue un martes, cuando Bernardo presento el segundo hecho curioso de su vida. Paseando en bicicleta con Tom, ambos realizaban carreras a gran velocidad por la carretera junto con otros chicos de su edad. Bernardo iba a la cabeza de la carrera ese día, los demás participantes habían empezado a mantener una notable distancia. Fue en una curva donde Bernardo perdió estabilidad y cayo dando a lugar que los demás participantes que lo habían estado tratando de alcanzar, chocaran con él, ocasionando un choque masivo entre cada uno de los miembros, todos pasando sobre Bernardo. Tom, quien miraba desde el punto de llegada tomo su bicicleta y se dirigió a toda velocidad a la escena del desastre. Los chicos presentaban rasguños, hematomas y de muy mala suerte, algunos se habían fracturado la mano o el pie. Todos jadeaban de dolor, excepto Bernardo, quien se levanto lentamente del piso y quedo paralizado al ver que estaba ileso. Tom detuvo la marcha al ver a su amigo parado sin ningún tipo de rasguño. Las marcas de las llantas de las bicicletas estaban definidas en el polo de Bernardo, pero, a pesar de eso, el no presentaba ninguna herida. En medio del dolor, en medio de los jadeos de los chicos, Bernardo camino hacia el extremo de la pista, tomo un vidrio roto de una botella que había sido lanzada allí. ¿Qué haces? –pregunto Tom mientras veía como su amigo se llevaba el trozo de vidrio a su muñeca. Bernardo levanto la mirada, esta, era una mirada de un hombre que se encontraba desorientado, al encontrase los ojos de Bernardo con los de Tom, un escalofrió paso por la espalda de Tom. Tengo que averiguar algo –dijo mecánicamente Bernardo mientras trazaba con el vidrio una línea sobre la piel de su muñeca. Tom palideció, se quedo inmóvil ante lo que presenciaban sus ojos. Lo más perturbador del hecho, no era que Bernardo se hubiera cortado así mismo, sino, que al cortarse no hubiera sucedido nada, no cayo sangre y simplemente la cortada se cerró automáticamente. Bernardo miro a Tom, y una sonrisa traviesa emergió del rostro de Bernardo, la cual causo en Tom un estremecimiento total.
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