martes, 2 de noviembre de 2010

El curioso caso de Bernardo Vasquez parte 2 de 3

Desde el suceso en la carretera, Bernardo había empezado a realizar acciones que atentaban contra su vida, volviéndolos shows y lucrando con ellos. Las personas veían como se prendía en fuego mientras comía galletas con leche, o sostenía una conversación con alguien del público. Se tiraba desde grandes alturas sin ningún tipo de paracaídas, cayendo con toda la fuerza de la gravedad contra el pavimento, la gente pagaba mucho por ver esas caídas, y sobre todo, enloquecían cuando caí de cabeza.
El dinero llovía sobre Bernardo, y la fama del chico inmortal iba creciendo hasta que su nombre empezó a mencionarse entre las conversaciones usuales de tanto jóvenes como adultos. Y ni su padre ni su madre sabían lo que hacía su hijo con su rara bendición. Solo Tom mantenía el secreto, con dolor, pero lo hacía; no era un espectáculo agradable para él, ver como su amigo se intenta matar de distintas formas, era de miles de formas un hecho perturbador. Tom temía, de que en algún momento, en algún acto, su indestructibilidad fallara, y ante la mirada de los espectadores, moriría. A pesar de las advertencias de Tom sobre el posible hecho de que su habilidad fallara en algún punto de su vida, Bernardo continúo con los actos.
Los actos continuaron y cada vez, ganaban más peligro, y con más peligro, ganaba más seguidores. Fue al finalizar una actuación que Bernardo conocería su destino, dos personas que lo marcarían para siempre. Brandon Dil era un cirquero que iba por los rincones más oscuros del mundo buscando novedades que presentar en su circo, verdaderas novedades como lo era Bernardo. Brandon le propuso a Bernardo que trabajara para su circo, que le pagaría cien veces más de lo que ganaba en sus shows callejeros, debemos tomar en cuenta, de que pagar por un show donde alguien se intenta matar de diferentes maneras, se paga bien, por mas callejero que este montado el show. Bernardo acepto sin vacilar, fue entonces que Brandon le propuso una última condición antes de que se puedan firmar papeles. Bernardo tenía que realizar un acto lo suficientemente mortal para que el nombre de Bernardo Vasquez se haga mencionar en los 5 continentes. Tenía 2 semanas, puesto que Dil era un hombre de negocios y buscador de talentos, tenía que mantenerse buscando nuevas promesas del circo. Brandon partió, y el trato con Bernardo de montar un show donde realizara el acto más peligroso del mundo se puso en marcha. La multitud se disipo de lo que fue un buen show esa tarde, Bernardo se sentía contento con la noticia de que podía conseguir un trabajo bien remunerado con la habilidad que poseía. Su mente estaba absorta en sus planes para el gran show, cuando un ángel paso por su costado, fue un roce mínimo para algunos, una caricia de un ángel para Bernardo. ¿Quién era esta chica que me ha estremecido de esta manera? Bernardo miraba como la bella chica se iba caminando tan tranquilamente con su amiga, y como lentamente se perdía entre la multitud. Tenía un cabello lacio y castaño, una piel blanca y suave, y su perfume, que agradable aroma el suyo. Bernardo se quedo inmóvil viendo como la bella chica se iba perdiendo, cuando en el último segundo, cuando pensaba que no vería su rostro, ella volteo y le sonrió. Sus ojos verdes, eran hermosos, sus pecas que poblaban su delicada nariz, y esa sonrisa, sobre todo esa sonrisa. No mentiría si afirmo que a Bernardo se le cayó la baba literalmente hablando. No mentiría si les digo que paso varios minutos en ese lugar aun cuando todos se habían ido, siempre mirando el lugar por donde ella se fue, la chica de la piel de ángel…
¿Y que la hace tan especial? –pregunto Tom. Bernardo se encontraba echado sobre su cama, mirando el techo, pensando en esa misteriosa chica. Tom sentía alegría, al ver que su amigo, presentaba sentimientos humanos luego de mucho tiempo de pretender ser un dios. Algo que nunca te mencione, algo que me guarde desde el primer momento, un detalle tan triste para mí, pero que pude sobrellevar con la fama y el dinero, fue… que he perdido el poder sentir, sé que estoy sobre una cama suave, pero no la siento, se que, hay aire entrando por la ventana y que esta meciendo mis cabellos, pero si no fuera porque lo veo, no lo sabría, no he sido capaz de sentir desde el primer incidente. Tom miro a Bernardo mientras hablaba, y comprendía un poco mas su extraña habilidad, sin sentir, no se puede sentir dolor, y por eso realizar esos actos tan extremos, no le son dolorosos. Pero hay otros sentimientos aparte del dolor. Cuando ella pasó por mi costado, sentí su piel, su piel tan suave, y me estremecí, como no lo había hecho nunca. Ella tiene algo especial al igual que yo. No, ella es mucho más especial. Entonces ¿Qué harás? ¿La buscaras? Te debe conocer ya que estuvo en la función. Hare otra función, y la buscare entre el público. ¿Y si no está? Ella estará, en algún momento estará, y yo la esperare, la buscare, y cuando la encuentre… ¿Cuando la encuentres? No lo sé, improvisare.
Fue así como empezó una serie de shows, mañana, tarde y noche, siempre tratando de buscar a esa chica tan especial para él. ¿Quien era esa chica? Se preguntaba constantemente. ¿Que tenia ella, que le hacía sentir? Quizás…. Una idea tan descabellada como la misma habilidad de Bernardo surgió en su mente: Ella era un ángel. Quizás te estás tomando esto muy en serio Bernardo. O quizás tú te estás tomando esto muy a la ligera Tom. Tú no sabes lo que es perderse el poder sentir la brisa del mar por entre tu pelo o el calor de la tarde en tu piel. Ella es importante para mí por el simple hecho de que ella es la única capaz de hacerme sentir. Y si… -Tom se mantuvo en silencio unos segundos mirando el vacio. ¿Y si nunca más la vuelves a ver? Bernardo bajo la mirada, miro sus zapatillas, mordió su labio inferior. La buscare hasta el fin del mundo Tom, no importa si me tomen días o años, yo la encontrare.
El acto de la piscina, el acto más escalofriante para cualquier ser humano. Consistía en atar de pies y manos a Bernardo, imponerle peso adicional en el pecho y sumergirlo en una piscina y sin ningún tipo de ayuda escapar, de lo contrario, se ahogaría, y siendo Bernardo, seria simplemente un estado en el que el cerebro se desconectaría y quedara en un sueño profundo. Las pesas estaban preparadas, Bernardo estaba al borde de la piscina. Levanto la mirada, miro al público expectante, repaso cada uno de los ojos que lo miraban con curiosidad, fue en ese momento en que se percato de la mirada de la gente, la mirada de aquellos que lo habían estado siguiendo desde sus inicios; Ojos llenos de morbo, ojos de salvajes, ojos de personas que solo deseaban verlo fallar, el show de Bernardo siempre fue el desafío del hombre contra la muerte, pero, cuanto más iba a poder ganarle a la gran bestia que siempre gano todas las batallas contra el hombre? Bernardo ahora entendía la preocupación de Tom. La gente se impacientaba. Querían dolor. En su rostro se marco la tristeza, sintió pena por sí mismo, sintió pena por ellos, por todos esos ojos que… -Bernardo se había quedado atónito, pues de entre todos esos ojos sucios y morbosos, habían unos ojos dulces que lo miraban, unos ojos totalmente distintos a los demás, ojos que temían por él, ojos que se preocupaban por él. ¿A quién pertenecen tales ojos? Bernardo se acerco al público aun con las cadenas y las pesas encima. ¿Tú, cómo te llamas? –pregunto mientras analizaba cada detalle de ese rostro angelical. Lili –respondió tímida. Lili… que hermoso nombre, y era de esperarse, viniendo de un ángel. La gente volteo a mirar al instante a Lili, mientras esta se ruborizaba. Por favor, luego de esto, pase lo que pase, no te vayas –diciendo esto, se lanzo al agua. Una lucha se inicio debajo del agua, las cadenas y las pesas contra la voluntad de Bernardo. Si fracaso acá abajo, quizás no la llegue a ver, quizás ella se vaya al final, no puedo dejarla ir ahora que la encontré. Bernardo luchaba y luchaba pero parecía, que las cadenas se ajustaran con cada forcejeo. Las pesas cumplían su cometido, lentamente le iban quitando el aire de los pulmones y dificultaban la extracción de las cadenas. Bernardo estaba perdiendo, sentía como iba perdiendo la conciencia. Una cadena se había soltado, tenía que seguir tirando de las cadenas. El público se asomaba al filo de la piscina. Todos miraban con curiosidad, excepto Lili, siempre mirando a Bernardo con cierta preocupación, con cierto amor. El último aliento se desprendió de Bernardo. Las pesas cayeron al piso. Estaba libre. Bernardo, con las pocas fuerzas que le quedaban, se impulso para ascender, al llegar a la superficie, tomo una gran bocanada de aire que no sintió entrar, pero que sabía que estaba dentro, pues aun se mantenía consiente. Bernardo nado hasta el filo de la piscina donde Tom lo recibió con una toalla. La gente aplaudía impresionada de lo sucedido. Bernardo no perdió tiempo, se seco las manos y la cara, sacudió su pelo, dejo la toalla en las manos de Tom, se acerco a Lili y dijo casi con una voz tímida de niño: Hola… soy Bernardo. Se quién eres, todos lo saben –dijo con una sonrisa Lili. Puedes… ¿puedes darme tu mano un segundo? –pidio casi trabándose. Mi… mi mano? Ahmm, bueno. Lili estiro su mano dudando. Bernardo estiro sus manos de forma timida y torpe para recibirla. Cuando los dedos de Bernardo tocaron los de Lili, una cadena de sensaciones surgió al instante. Wow… -fue lo único que pudo pronunciar Bernardo. Que pasa? Hay algo malo con mi mano –pregunto angustiada. No!, nada de eso, es solo que, tus manos, son tan suaves como la seda, tan tibios como el calor del ultimo suspiro del sol antes de desaparecer, son tan… perfectas. Lili volvió a ruborizarse, esta vez una sonrisa emergió de su rostro ya sonrojado. Ambos se miraron con cierta timidez, Bernardo la miraba mientras tomaba su mano, Lili se llevaba una mano a su mejilla para comprobar que sus mejillas estaban calientes y por lo tanto, ruborizadas. Quisieras comer un helado conmigo? –Pregunto Bernardo con una sonrisa y una mirada torpe que convencían. Lili miro a su amiga que estaba sentada al costado de ella. Anda –dijo su amiga al ver que los ojos de Lili buscaban su aprobación. Lili y Bernardo sonrieron a la vez cuando sus ojos se volvieron a encontrar, y aun hasta ese momento, Bernardo no había soltado la mano de Lili, esto parecía no importarle a ella, quizás, porque nadie nunca le había tomado la mano como el lo estaba haciendo, de una forma cuidadosa y apreciando cada segundo, y no era para mas, viniendo de un chico que perdió la habilidad de sentir.
Los días que continuaron a ese, fueron los mejores de la vida de Bernardo, y también los últimos de Lili. Bernardo aparecia cada maniana en la casa de Lili, lanzaba avioncitos de papel hacia la ventana de Lili, las cuales contenían frases tan dulces como el amor que Bernardo sentía por Lili. Las tardes eran mas bellas, por que cada atardecer, la pasaban juntos mirando el sol escondiéndose entre el inmenso mar. La brisa marina acariciaba suavemente la piel de Lili, mecia sus cabellos, bendecía los bellos momentos que estaban pasando juntos. Bernardo ya no sufria el hecho de no poder sentir, ni la brisa, ni el calor del sol, ni el frio. Ya no importaba, desde que conoció a Lili. Este momento es perfecto –susurro Lili. Y es perfecto porque estas tu –continuo Bernardo. Sus ojos se encontraron, no como las otras veces, esta vez era diferente, sus ojos estaban muy cerca, al igual que sus corazones. Dime que esto es realidad –susurro Bernardo. Por que lo dices? –susurro Lili extraniada. Por que sufriría al saber, que lo mas bello que me sucedió en mi vida, fue un suenio. Esto no es un suenio, esto es tan real como este viento que nos acaricia. Bernardo se acerco a su mejilla y la beso. No era lo que Lili esperaba en ese momento, pero igual, era perfecto. Y Bernardo la beso en la mejilla, porque solo asi se mantenía la magia, solo una magia que conocen aquellos que saben amar, y también, porque al besarla en la mejilla, pudo sentir su piel de diferente manera, pudo rozar también su mejilla con la suya. La abrazo fuerte, quería sentir hasta el mas minimo detalle de ella, quería sentir su calor, su suavidad, su corazón. Bernardo –susurro Lili. Que pasa mi angel? –susurro Bernardo. No vuelves a realizar un show, te lo suplico. No quiero ver como otros se divierten de tu dolor. No quiero descubrir, de que luego de un acto, no pudiste sobrevivir. No lo hagas Bernardo, por favor no lo vuelvas a hacer. Bernardo veía en sus ojos la preocupación y el horror que habían causado sus actos. Ella en verdad se preocupaba por el. Te lo prometo –susurro Bernardo sabiendo, que Brandon Dil vendría en 12 dias. Me duele verte morir –susurro Lili esta vez llorando- y no quiero que sufras mas, no quiero que sientas dolor. Lili… no siento dolor –respondio con cierto miedo Bernardo. Lili se separo un poco de Bernardo y con una mirada de intriga pregunto: No sientes dolor? A que te refieres? Desde que cai en ese acantilado, desde que me converti en una noticia nacional, perdi la habilidad del tacto, no podía sentir nada, ni el calor, ni el frio, ni el contacto humano. Hasta que llegaste tu, esa tarde que nos vimos por primera vez, roze tu piel, y por primera vez en mucho tiempo, sentí. Lili lo miro con carinio, acaricio el rostro de Bernardo y lo abrazo fuerte asegurándose que sintiera el calor de sus brazos alrededor de su cuello. Mientras estes conmigo, me asegurare que sientas todo lo bello del mundo. Bernardo sonrio, tomo su mano con la suya, entrelazaron sus dedos, cerraron los ojos, y desearon que ese momento nunca acabara.

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