viernes, 13 de mayo de 2011

Hay historias

Hay historias, historias que no se cuentan, que se callan, que se guardan, que se olvidan, que se pierden. Hay historias que encuentras en la calle, en las bancas, en los parques. Hay historias que crecen en los árboles, que florecen, que se esconden, que las encuentras. Hay historias que vuelan, que corren, que caminan, que van lento, que van rápido, que pierden el ritmo, que se caen y se levantan y al volverse a caer se quedan tendidas mirando el cielo mirando historias. Hay historias de día y de noche, que amanecen, que anochecen, que se oscurecen y se aclaran y todo otra vez.

Hay historias cortas, historias largas, historias sin fin y que se siguen escribiendo, historias cerradas e incompletas. Hay historias aquí, allá y a mi lado. Hay historias en mí, en ti y en los demás, en todos los que viven y los que deciden vivir. Hay historias en los cajones y entre la ropa, hay historias en mis bolsillos y tus abrigos. Hay historias detrás de ti y otras delante que no sabes pero son historias. Hay historias inciertas, historias de mentira, historias que inventas, que destruyes.

Hay historias debajo del balcón y cruzando la puerta, historias del pasillo a la derecha y al fondo a la izquierda. Historias en la terraza, en la cochera, en la cocina, en el baño, en la ducha, en las toallas que usas todos los días. Hay historias en tu cepillo de dientes y en tus lentes de contacto. Hay historias en lo que me ocultas y lo que me enseñas, en las mentiras y las veces que me dices la verdad. Hay historias en tus ojos, historias cansadas, grises y repetitivas.

Hay historias que no me cuentas, hay historias que sí te cuento. Hay historias que no son historias pero se hacen pasar por ellas para que las leas. Hay historias solitarias, historias que van de la mano, historias que se pelean, que se amistan (y que no). Hay historias que recuerdas y sonríes, hay historias que recuerdas y…

Hay historias que caminan contigo, que te sueltan, que te dejan y que vuelven. Hay historias que salen y entran, saltan, giran, bailan, juegan. Historias que lloran, que ríen, que viven. Hay historias como la tuya, como la mía, como la nuestra, no, como la nuestra no. Hay historias que están mal pero no les importa, historias que se rehacen o que se dejan como están pero siguen siendo historias.

Hay historias en las olas, en la arena y en las hojas. Hay historias que deben continuar (y otras que no). Hay historias que contamos en las noches antes dormir y en las madrugadas para no dormir. Hay historias encerradas, encarceladas, historias libres. Hay historias verdes, amarillas y celestes, historias de un solo color. Hay historias sentadas esperando desesperadas, hay historias que cansadas de esperar se fueron (para no regresar), hay historias que cuando salen a pasear van siempre por el mismo camino para ver si pasas por allí.

Hay historias en los vasos vacío, en los hielos derretidos, en las colillas de cigarros, en las cajetillas, en el whisky on the Rocks. Hay historias en los tragos baratos y las borracheras de secundaria. Hay historias en tus pies, en tus manos y en tu boca. Hay historias mudas, sin palabras y silenciosas. Hay historias que no serán escritas pero que no se perderán.

Hay historias que viven en el polvo y las cenizas, historias sin hogar e historias que son solo historias. Hay historias repetitivas, iguales y monótonas. Hay historias aburridas, de esas que escriben las historias como mis historias. Hay historias, solo eso, hay historias.

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