miércoles, 28 de julio de 2010

No tengo nada mas que decir, no para tí

No veo nada en esta habitación, no recuerdo nada, ni tus abrazos ni tus besos. Pero entonces que recuerdo? Recuerdo el porque de este humo que sale de mi boca y la herramienta de felicidad falsa colgando de mis dedos.

Y luego te veo entrar. Eres una ilusión, lo sé. No estas aquí, no espero que vuelvas, y es por eso que recurro a esto, engañar a la mente de la peor forma.

El humo que sale de mi boca sigue ascendiendo y forma figuras al pasar la luz de la calle entre ellas. Veo entonces mi pasado, mi presente, pero no mi futuro. Veo cuando te conocí aquella noche en la discoteca, eras tan codiciada por los demás, tan deseada por aquellas mentes deseosas, iguales que la mía. Veo tras la nube de mi pasado a ti llamándome por las noches, y por mi trabajo, ignorandote.

Pero entonces se desvanece la nube de mi presente, donde tu ya no estas, y veo al humo moviendose inciertamente, no puedo ver nada. Alzo las manos y trato de dibujar un final feliz entre nosotros, pero mientras mas trato de dibujarte feliz conmigo, mas me doy cuenta de que te hago daño, no puedo controlar el humo, me gustaría hacerlo.

Y al final, me doy por vencido, la vida conmigo, solo fue un castigo para ti. Suelto la pistola que se mantenía en mis dedos y cae al charco de sangre, y tú, tu entras por la puerta. ¿Por que estas aquí? Me hubiera gustado no precipitarme y haberlo averiguado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario