El sonido de la brisa espectral pasando entre las hojas de los arboles era lo único que acompañaba a Antonio esa tarde. Miraba tristemente la lapida de su abuelo. "Hace ya un año que no estas conmigo". El joven Antonio depositaba lentamente el ramo de orquideas sobre la lapida. El amaba su jardín de orquideas -pensó. La brisa espectral seguía sacudiendo las hojas, esta vez, con mas fuerza. Antonio no pudo aguantar mas los sentimientos y cayó de rodillas frente la lapida de su abuelo. Las lágrimas caían por su rostro y se depositaban sobre el mármol en el cual estaba escrito el nombre de Jonas Barbosa.
Fue quizás las ganas de dormir una vez mas en el pecho de su abuelo como cuando pequeño, o quizás la brisa que lo acariciaba y lo mecía lentamente amainando sus penas lo que hicieron que Antonio cayera dormido, y fue obra también de la misma lo que lo despertó..... o eso fue lo que creyó en ese momento.
Antonio abrió los ojos de golpe encontrándose a si mismo en mitad de la noche en el cementerio. Rápidamente Antonio se puso de pie, miro a su alrededor inspeccionando el área en caso de que algún alma hiciera presencia, al ver que todo andaba en orden miro su reloj. "Maldita sea, son las 3" -dijo horrorizado Antonio, y es que, él sabia que la hora donde en verdad hacían aparición los espectros, era a las 3 de la madrugada. ¿Por qué?. Difícil saberlo. Antonio no deseo un segundo mas estar en ese lugar y empezó a caminar dirigiéndose a la salida.
Pero el cementerio tenia otros planes para él. En el preciso momento en que Antonio empezó a alejarse de la tumba de su abuelo, un sonido de cadenas se empezó a escuchar. La piel de Antonio se erizo y un viento helado paso por toda su espina dorsal. Lentamente volteo a ver el punto de donde provenía el sonido y se encontró con miles de miles de espectros desfigurados emergiendo de sus tumbas. El corazón de Antonio empezó a latir con mas fuerza. Sus piernas no respondían. Tenía un nudo en la garganta. Los espectros empezaron a arrastrarse por el cementerio en direcciones diferentes. Antonio dirigió la mirada a un espectro en especifico, justo el cual, emergía de la lapida de su abuelo.
Un grito se escucho entre los sonidos muertos de los espectros. Antonio veía a su abuelo frente a él. Su abuelo se acercaba cojeando por la carencia de una pierna, su cara ya no estaba y era reemplazada por un cráneo blanco y algo quebrado. Antonio no podía moverse, cerro los ojos pensando que al volver a abrirlos descubriría que todo lo que sucedía era una alucinación. Pero, al sentir el peso de la mano cadavérica de su abuelo sobre su hombro, entendió que todo era tan real como no deseaba que fuese.
Antonio abrió los ojos mientras brotaban lágrimas de estos y lo que sus ojos vieron lo impactaron mas. ¿Antonio? -pregunto el abuelo Jonas. La cara del abuelo estaba perfectamente conservada como cuando estaba en sus mejores años, no carecía de una pierna y parecía estar con un muy buen físico. A...A...Abuelo? -dijo incrédulo Antonio viendo al espectro gris de su abuelo tan bien conservado. Nieto!!! -exclamo el abuelo abrazando a Antonio. El abuelo se volvió a un grupo de espectros que formaban un circulo y dijo: Muchachos! vengan a ver a mi nieto!. Antonio reconoció al espectro instantáneamente, era Haya de la Torre. Pero si tu nieto ya toco fondo! -dijo Haya de la Torre acercándose con una risa amigable a Antonio. Le dio unas palmadas en el hombro y le dijo: Pero que raro muchacho, tienes la pinta de un vivo. Pero pareces idiota -dijo el abuelo. El esta vivito y coleando aquí con nosotros -prosiguió. Antonio miraba a su alrededor viendo a los espectros que en principio se arrastraban, gemían y estaban incompletos, ahora realizando diversas actividades con las apariencias de sus mejores años. Había un grupo de espectros conversando sobre política debajo de un sauce. Otro grupo de espectros militares marchando dirigidos por el espectro de Simón Bolívar. Otro grupo mas de espectros se encontraba escuchando al interesante Abraham Valdelomar contando algunos relatos de algún libro suyo.
Antonio no lo comprendio ni le interesaba entender lo que sucedía. Simplemente se sentó junto con su abuelo y el grupo de espectros de donde provino Haya de la Torre y junto a ellos empezó una partida de póquer. Los espectros contaban chistes de diversas épocas que causaban muy poca risa a pesar de su gran calidad dado la gran diferencia de épocas de las cuales venían, otro par se emborrachaba con un licor espectral que los acompañaba toda la eternidad y Antonio y su abuelo hablaban con tanta felicidad como jamas lo habían hecho en vida.
La noche transcurrió y Antonio presencio las diversas escenas que se generaban, varios espectros se iban uniendo a la algarabía que se había formado entre los espectros. Incluso vio como las madres espectrales se dirigían al pabellón de niños para acariciarlos una vez mas o corregirlos por sus indisciplinas entre ellos mismos. También había a lo lejos el pabellón de los suicidas, chicos muy graciosos que siempre encontraban una forma de matarse, pero por asuntos de la eternidad, no les pasaba nada. La noche era maravillosa, pero entonces se escucho un grito de una mujer proveniente del pabellón de los suicidas. Antonio vio como un espectro lentamente se evaporaba en el piso, le habían disparado. Es el canalla de Hunterville -dijo el abuelo a Antonio. Hunterville? -repitió Antonio mirando a su abuelo. Es un aguafiestas.
A lo lejos Antonio pudo divisar a un vivo vestido de trajes negros y armas equipadas a lo largo de su cuerpo acercándose al centro del cementerio. Hunterville apuntaba con extrañas armas a los espectros y al dispararles estos desaparecían. Los espectros huían gritando y empujándose entre si. Rápido Antonio ven conmigo -dijo el abuelo tomándolo de la mano. Hunterville se dirigía precisamente a donde estaba Antonio. Al acercarse Hunterville, Antonio pudo divisar mejor su indumentaria, había una mascara de cuero negro que cubría su rostro y al igual su cuerpo estaba cubierto con mas de este cuero negro, sobre este yacían diversos artefactos, muchos filudos y otros con la apariencia de ser armas de fuego. Corre Antonio, corre!! -exclamo su abuelo jalandolo mientras Antonio miraba desconcertado a este vivo.
Pero para sorpresa de Antonio, las almas que antes huían de Hunterville, ahora se transformaban en criaturas demoniacas que se alzaban contra él. Antonio vio como su abuelo se transformaba en una criatura deforme y antropomorfa al igual que todos sus compañeros. Antonio esta vez corrió, al voltear vio como Hunterville luchaba contra las miles de criaturas que emergian en el lugar. Mientras observaba la lucha, Antonio no se percato de la desnivelación que había en la tierra y cayó golpeándose la cabeza. Cayó inconsciente.
Los primeros rayos del sol despertaban a Antonio. Lentamente se levanto acariciándose el hematoma que se había generado en su cabeza por el golpe. Miro a su alrededor, todo parecía en orden. Fue un sueño? -dijo en voz baja Antonio mirando el horizonte.
No -dijo Hunterville detrás de él, sosteniendo la cabeza espectral de su abuelo la cual se evaporaba.
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