domingo, 18 de julio de 2010

Pitu viajes, el lugar que dios no ve

Entonces mis pequeños exploradores-devoradores de malvaviscos. Acercaos para que les cuente una de las travesías que marco mi existencia, la llame: Viaje al centro del "centro comercial" el hueco.

Todo comenzó una fría tarde de Julio en la cual me dedique a comprar chucherías varias, no buscaba algo en especifico, mi interés era el de pasear como cualquier buen ciudadano que desea desperdiciar un poco de su tiempo.

Entre mis rutas del día se encontraba la avenida Abancay, muy concurrida y llena de gente. Normalmente eso detendría a cualquier persona prudente, pero no a mi. Rápidamente me arme con 10 soles, mis llaves, y un caramelito de menta (uno nunca sabe lo que se puede encontrar, o con quien te puedes encontrar). Baje del bus que me llevaba, en la primera cuadra de Abancay y desde ahí empezó mi travesía. Una infinidad de colores opacos invadía la ciudad, era quizás el humo producido por los carros que daba una atmósfera gris y sin vida. Comenze mi caminata viendo las distintas mochilas de colores y nombres confusos, tales como, Poquemon o Los pawer ranyers.

Siempre con mi mano en el bolsillo derecho donde tenia mi dinero, iba avanzando por estas peligrosas calles, parecía que nada tenía ese brillo que un viajero como yo deseaba, no había nada que me llamara la atención, hasta que muy adelante me tope con un gran complejo comercial el cual tenia como nombre "El hueco" el nombre me intrigo instantáneamente, no era igual a los otros nombres como "Mi cholita S.A" o "El Zambo importaciones", era un nombre mas misterioso, algo turbio, con tendencias pecaminosas. La entrada de este complejo tenía a varios vendedores de diversos índoles raciales.

Debo aclarar de que no fueron los vendedores que me decían "Amio pregunte sin compromiso" o "Amio que busca? Zapatos Tomi Gillfiguer, Hadidas o Naiki?" No, era eso, era una fuerza ajena a mi la que me atraía a ese lugar. Sin darme cuenta, mis pies empezaron a avanzar por voluntad propia y en menos de lo pensado ya estaba dentro.

Fue entonces, luego de pasar muchos estantes, que me tope con: "Las escaleras" eso decia mis queridos exploradores; un cartón gris que decía escaleras. Pero, esa simple frase, tenia algo oscuro en su interior, yo lo podía sentir. Otra vez, sin darme cuenta, termine bajando las escaleras.

Luego de maldecir minuciosamente a mis pies por actuar bajo su propia voluntad; levante la mirada, para encontrarme con mas escaleras donde el final de estas, tenia una luz rosada. Fue entonces que yo, concientemente, baje las escaleras. Fue quizás la curiosidad lo que me hizo bajar, pero aun tengo fe en que una fuerza extraña y turbía me acerco a este lugar.

La luz me encegueció, tarde unos segundos en poder abrir los ojos, pero, mientras recobraba la vista, los murmullos de varias conversaciones entre personas me confundió; el sonido de música psicodelica pasaba encima de el sonido de las conversaciones y por ultimo, el sonido de miles de carcajadas y gemidos de placer se escuchaba, por encima de los sonidos anteriores. Abrí por fin mis ojos, para encontrarme con el submundo que hay debajo del hueco.

(Era el infierno Papá Pitufo?) Claro que no Timothy. Era algo mas complejo que eso.

Lo que vi ese día fue una mezcla entre un antro, con un bar nudista, fusionado con el mismo abismo de la perdición. Habían por un lado criaturas antropomorfas, obesas y mugrientas sentadas en esquinas con muchas mujeres desnudas encima, todos revolcandose en cerveza y comida grasosa. Vi por otro lado como hombres se perdían en los contoneos de damas celestiales, de cuerpos azules y brillantes. Veía incluso como mujeres con risas siniestras castigaban a hombres con látigos envueltos en fuego, estos hombres, atados por miles de cadenas eran presa de las burlas del publico que se retorcia de placer con el dolor del hombre, podria decir con seguridad, que les proporcionaba un cierto placer.

Mis pasos eran temblorosos, cada segundo ahí consumía mi alma. Y por alguna razón, a mi alma le gustaba perderse en la oscuridad del lugar. Las luces y la música psicodelica conspiraban contra mi, el sonido era un martilleo en mi pecho, mi mente se sentia presionada y yo, me sentía mariado en este abismo de almas perdidas. Pensé por un segundo, que estaba en el infierno luego de ver como a niñas de 13 años las llevaban semidesnudas por criaturas aladas a camas ensangretadas donde los esperaba un verdugo con una guadaña.

(Y como logro salir de alli Papá Pitufo?) ese es el detalle Timothy, nunca escape.

2 comentarios:

  1. Este post fue publicado desde un iPhone. El autor nunca pudo salir de aquel antro de perdicion. Las leyendas cuentan que ahora es el barman del lugar.

    ResponderEliminar
  2. oye acabo de venir de ahi, fui a comprar viveres para cuzco y estuve 1 ora esperando mi pto carro ... fue un viajecito interprovincial d 69 horas pero realmente relajante. q coincidencias d la vida


    P.D: ahora estoi embarazada

    ResponderEliminar