jueves, 19 de agosto de 2010

Otra de las cortas

Hay días en los que estás frente esta pantalla sin saber que hacer. Así estoy yo casi todos los días. Paseaba como de costumbre entre los perfiles de mis amigos en Facebook cuando recordé el verano de miradas tiernas y sonrisas que me diste tiempo atrás. Llegué al perfil de uno de nuestros pocos amigos en común y busqué tu nombre y allí estabas como lo esperé. Mientras daba clic y se abría tu perfil, en esas milésimas de segundo, pensaba si te acordarías de mí, si al mandarte un friend request sabrías quien soy. La pantalla me mostró tu foto de perfil tal como te recordaba. Vi tu información y para mi sorpresa decía: Casado con (nombre que no debo poner). Mi mente bloqueó aquel pensamiento y rápidamente abrí la pestaña de tu muro. Ya era inútil reprimir el procesar tu estado "(Nombre que no debo poner) es la mejor enamorada del mundo y la adoro" ¿ya qué más? Dejamos atrás el verano, tus manos y las mías encontrándose torpemente, sentir tu mirada penetrar en mí y soportar a todos diciéndome que te gustaba como tú a mí. A veces me pregunto cómo hubiesen sido las cosas si aquella noche no te hubiese dejado bajar solo...

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