jueves, 5 de agosto de 2010

Para el Niel de mi Nata

Oí el sonido de tu moto, al cual ya me habías acostumbrado a lo largo de siete maravillosos meses. Salí con una sonrisa desde ya dibujándose en mi rostro. Me asomé por la ventana llena de ilusión porque dos semanas parecen una eternidad sin ti. Era un delivery de pollo a la brasa.


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