domingo, 7 de noviembre de 2010

Hughes, Davis y Dante: Vendetta 2 - Cap 1


Gris, siempre gris, gris las nubes, gris el sol, gris las plantas, gris el color de mi piel. Algo pasa con mis ojos –se dijo para sí mismo Dante. La luna era su única compañía esa noche, esa noche tan fría y gris, sobre esta cama tan suave, pero también tan solitaria. Dante se soba los ojos con las manos esperando despejar sus ojos, pero lo que nubla sus ojos es algo más difícil de remover, él todavía no se percata de lo que es. Cierra los ojos y trata de conciliar el sueño, al instante que cierras los ojos se da cuenta de que en la oscuridad hay una sonrisa, una sonrisa familiar. Se levanta de golpe, sus ojos se mantienen bien abiertos, su respiración es más agitada y no es porque tuvo una pesadilla, es porque, se da cuenta de que aun su mente le da vueltas a un asunto que ya debió haber cerrado hace mucho. Qué difícil es sacarte de mí… -murmura en voz baja. Se vuelve a echar otra vez sobre la cama, mira el techo, se da vueltas por la cama, de un lado a otro, se destapa, tiene calor, luego frio, se vuelve a tapar, las sabanas tan suaves son cómodas, pero por alguna razón, en ese momento le incomodan. Dante suspira al aceptar que no dormirá esa noche. Se pone los zapatos y sale de la habitación. La oscuridad de la sala es más tranquilizante, el suave sofá acoge el cuerpo cansado de Dante. Levanta la mirada y se topa con ese cuadro que le da miedo, pero… esta vez hay algo raro en él. Una figura de una chica se forma en el cuadro, Dante se da cuenta lentamente que detrás de todos esos trazos en el recuadro, esta Sofia.
Los primeros rayos del sol pasan por entre las cortinas hasta llegar a la piel de Dante. Sus ojos se abren lentamente y poco a poco se levanta del sofá donde había quedado dormido observando el cuadro de… Sofia. Dante camina por el pasillo del segundo piso, toca la puerta de la habitación de su hermano, espera unos segundos a que alguien responda, el silencio le indica que no hay nadie, abre la puerta, efectivamente, no hay nadie. La habitación de Virgilio es tal como se la había imaginado Dante: Una gran cama de diseño moderno y de amplio tamaño, mesitas a los lados de la cama, en ambos lámparas en forma ovoide. El gran televisor ocupa gran parte de la pared frontal y debajo de ella se encuentra una vitrina donde se encuentran distintos tipos de cds y dvds. Una pared de la habitación ha sido reemplazada por puertas corredizas que dan paso a su vasto armario. Dante se acerca a la puerta corrediza y la desliza suavemente a un lado. Distintas camisas, pantalones, sacos y zapatos se visualizan frente a él, pero lo más sorprendente de esta vasta cantidad de ropa, son las marcas; Dante reconoce al instante las reconocidas marcas de diseñador que tiene al frente de él.
¿Señor Virgilio? –pregunta una voz femenina desde atrás de él. Dante se vuelve a donde proviene la voz, una chica de uniforme blanco se encuentra en la entrada de la habitación. No, yo soy su hermano, Dante. Mucho gusto de conocerlo, yo soy Clara, trabajo para el señor Virgilio en la limpieza del hogar y del cuidado y organización de todo lo que ve. Clara era una chica de aproximadamente 1.60, contextura delgada, sus pómulos eran un poco salidos, y sus mejillas, eran rosadas y tiernas, sus ojos eran pequeños y de color marrón oscuro, su cabello lacio de color oscuro estaba recogido formando una esfera de pelo al final de su cabellera. ¿Desea algo para desayunar joven? –pregunto Clara con una voz apacible. Pues, me gustaría un juguito de naranja –respondió Dante con una sonrisa. La chica sonrió e hizo una mueca juguetona para luego preguntar: ¿Y que le gustaría comer con su jugo? Pues… ¿un bollo dulce quizás? –respondió Dante algo inseguro de pedir. Clara miraba a Dante con una sonrisa por unos segundos mientras miraba al piso como recordando algo. ¿Qué pasa? –pregunto Dante extrañado por la reacción de Clara. Nada joven, solo se me vinieron recuerdos a la mente, venga, vamos a la cocina.
La colita de Megatron se meneaba de un lado para otro mientras olía el filete que cocinaba Chris. Chicos vengan a comer –llamo Chris mientras tarareaba una canción de Queen. Hughes, semidormido aun se lavaba los dientes, era guiado por movimientos mecánicos que hacían que su mano moviera el cepillo de forma débil y lenta. La intimidad de la acción fue perturbada por la presencia de alguien más en la habitación. Hughes abrió un ojo para ver que era aquello que perturbaba su intimo labor; la sorpresa al abrir los ojos fue encontrarse con un cuerpo femenino cubierto por una toalla pasando por detrás de él dirigiéndose a la bañera. Buenos días Hughes –saludo Nat despreocupadamente. Hughes no respondió, tenia espuma de la pasta dental en toda su boca, sus ojos de lo que estaban semicerrados pasaron a estar completamente abiertos. Hughes escupió en el lavadero, limpio con agua el cepillo y salió rápidamente del baño, cerró la puerta justo cuando pasaba Davis por el pasillo con un paso muerto. Davis… no sabes lo que me acaba de ocurrir –dijo Hughes aun con los ojos completamente abiertos. Davis abrió los ojos y miro a Hughes con cierto cansancio, abrió levemente los labios solo para calentar los músculos de la boca y luego dijo con una voz cansada: Amigo… si a alguien le pasó algo extraño este día, es a mí. ¿Por qué lo dices? –pregunto Hughes recobrando la compostura mientras que del baño se escuchaba el sonido del agua cayendo en la ducha. Hoy abrí los ojos… y me di cuenta de que Chris me estaba abrazando, y una cosa más… déjame decirte que estoy muy seguro que anoche me puse pantalones, y más importante aún, que tenia puesto los calzoncillos ayer antes de conciliar el sueño.
Bioadvance. Dante se mantenía en la acera frente al gran edificio con el logo de la compañía Bioadvance, el gran edificio contaba con un aproximado de 30 pisos, y en el piso más alto de esa reconocida compañía, estaba una parte suelta de su pasado. Dante metió la mano en uno de sus bolsillos donde guardaba algo importante que pertenecía a un pasado ajeno, cruzo la pista, se detuvo en la entrada del edificio solo para contemplar que la sola entrada era imponente, el diseño arquitectónico de sus columnas y estructuras, los complejos equipos de seguridad instalados a lo largo de este, los cuales solo un ojo conocedor se daría cuenta de su presencia. Un policía se mantenía en la puerta siempre vigilante, Dante lo miro de reojo mientras pasaba por la puerta principal. Dentro, se topo con una gran masa de gente caminando de un lado para otro, el flujo de papeles era colosal, no había ser en esa habitación que no cargara un papel o entregara uno. Dante levanto lentamente la mirada y miro los televisores que mostraban los movimientos de la bolsa, las ganancias de Bioadvance, las ultimas noticias del Perú y el mundo y la infaltable cuenta de clientes en espera. Dante camino cuidadosamente sin interferir con el trayecto de los apurados oficinistas, siempre absortos en sus papeleos, celulares y sus agendas. ¿Cómo hacen para no chocarse los unos a los otros? –se preguntaba a si mismo mientras se acercaba a una recepcionista. La chica de lentes y cola de caballo se encontraba respondiendo teléfonos de forma sistemática y demostrando una habilidad notable para responder y colgar dejando satisfechas las preguntas de quienes llamaban en solo unos cuantos segundos. Disculpe –interrumpió Dante. La chica la cual estaba tecleando en la computadora detuvo las acciones que realizaba y volvió los ojos a Dante. ¿En que lo puedo ayudar? –pregunto la chica con una voz aparentemente carente de sentimientos. Quisiera conversar con el jefe de la compañía, y es que… ¿Tiene cita reservada? –interrumpió la chica aun sin mostrar algún tipo de sentimiento. Pues, no pero… Sin cita previa no será posible que lo atiendan, lo siento, trate de llamar y le asignaremos una cita dentro de… la mujer miro la computadora, tomo el mouse dio un clic, pasaron unos segundos de silencio para luego decir: Dentro de 2 o 4 meses, dependiendo de las ganancias de Bioadvance durante los siguientes meses. La chica continuo su rutina de llamadas mientras que Dante se alejaba de aquella recepcionista y camino hacia el centro de aquella marabunta, luego volteo hacia la entrada por donde había ingresado hace unos minutos y se percato del reloj que estaba posesionado encima de la entrada. ¿Ahora qué hago? –se pregunto a si mismo mientras que jugaba con la llave que había en uno de sus bolsillos.
¿Qué hacemos ahora?
Podemos quedarnos sentados aquí viendo el sol mientras se oculta
Siempre y cuando me abraces
Siempre y cuando estés tan cerca de mi corazón.
Dante se paso un poco de agua por la cara, luego tomo un poco de agua y se la paso por los ojos, los abrió, aun veía las cosas un poco gris. Dante se miro al espejo del baño del edificio, un hombre salía de un cubículo del baño, tenía un terno notoriamente caro, una corbata de marca al igual que su camisa y sus zapatos. Abrió el grifo y se lavo las manos. Dante miraba de reojo al hombre mientras se limpiaba la cara con un pedazo de papel higiénico que tomo del dispensador de los mismos. Su rostro era alargado y delgado, tenía una raya al medio del pelo, se arreglo la corbata y al hacerlo dio a relucir el reloj caro que tenía en la muñeca izquierda. Dante se acerco al tacho de basura y arrojo el papel, luego se dirigió a la puerta, estiro la mano y tomo la perilla, antes de poder girarla la voz del hombre lo interrumpió. ¿Te vas sin saludar? ¿Planeas hacerlo una costumbre tuya? –pregunto el hombre mientras se acomodaba el saco. Dio unos pasos hacia Dante con los brazos en los bolsillos, se detuvo a un metro de él y lo miro de pies a cabeza con una mirada amistosa. Pensé que no me reconocerías –respondió Dante con una sonrisa. Como no reconocer esa pinta de vago tuya –dijo el hombre entre risas, luego miro al piso mientras su risa se apagaba y luego dijo con una voz pausada y seria: Te fuiste sin decir nada Dante. Sabes que no me gustan las despedidas Michael.
¿Te invito un helado?
No, no quiero helado
¿Una gaseosita quizás?
No…
¿Quieres algo?
Sí, quiero tus labios, aquí y ahora –dijo tomando al chico por el cuello y besándolo con ternura.
Bioadvance es una compañía que inicie hace unos 3 años junto con otros socios de mi facultad, nos unimos a compañías nacientes que estaban relacionadas con el tema deportivo y con el pasar de unos meses, desarrollamos el Bioengine, la maravilla que todo el mundo utiliza ahora para mejorar su desenvolvimiento en cada aspecto de su vida, desde los estudios, los deportes, la concentración y el estado de ánimo. Podría decirse que el Bioadvance es el estimulante definitivo, y no solo eso, es barato y está al alcance de todo bolsillo. Dante se mantenía sentado en el sofá de la oficina de Michael, que se encontraba en la parte más alta de aquel edificio, su mirada se centraba en el brazalete de color verde que le había dado Michael, el milagroso Bioengine. Hemos sido capaz de llegar hasta el último rincón del mundo con nuestro producto, y déjame decirte, las ganancias se incrementan a cada segundo, las personas aman este producto, especialmente los jóvenes, se enamoran de estas cosas con facilidad. Oye Mich… no es por ofender, pero esta cosita es solo jebe y circulitos con lucecitas a lo largo de su contorno, no le veo nada extraordinario a esto –menciono Dante mientras jugueteaba con el brazalete. Lo impresionante es lo de adentro Dant… -la explicación de Michael se vio interrumpida al momento en que Michael vio como Dante abría mágicamente el brazalete para ver su contenido. Esto solo tiene una cinta de goma –dijo Dante decepcionado. Eres un idiota –menciono Michael mirando el brazalete abierto con una mirada que expresaba sentimientos entre fastidio y una búsqueda interna de paciencia. Podría vender una piedra diciendo que hace lo mismo y la gente la compraría. Michael estaba buscando paciencia para poder hablar tranquilamente con Dante, había olvidado cuan irritante era conversar con él. Michael tenía una mano en la boca pretendiendo que así podría contener algún insulto que deseara salir, luego se mojo los labios con su lengua, levanto la mirada para ver a su amigo aun jugueteando con el brazalete y dijo: Dante… ¿por qué has venido? Me sorprendí al instante que te vi parado en el baño de mi edificio, y confieso que sentí una gran alegría de verte, pero, tú tienes la manía de aparecer siempre con algo entre manos, no importa si es bueno o malo, siempre vienes con algo, entonces dime ¿Qué es? No, espera, no digas nada, quiero saber algo aun más importante que he guardado por 4 años y desee preguntártelo en cada momento que hemos estado aquí, ¿Por qué desapareciste? De un día a otro te fuiste lejos, y lo peor de todo fue que no se lo dijiste a nadie, ni tu hermano ni tu madre ni a ninguno de nosotros, simplemente desapareciste con Hel… Tuve razones Michael –dijo Dante interrumpiendo, por algún motivo personal. Motivos personales… ya veo, motivos que evitaron que te comunicaras con tus amigos, ya veo –dijo Michael dándole la espalda y mirando el sol ocultándose mientras él cruzaba los brazos y mordía su labio en señal de molestia. ¿Qué paso con el resto de nuestros amigos? –pregunto Dante dejando el brazalete sobre la mesa de cristal. Se fueron Dante, los años pasaron y siguieron sus vidas, la mayoría de ellos consiguieron buenos empleos y están en otros países, todos los que conociste y te olvidaste se convirtieron en grandes personas, grandes empresarios y trabajadores con un futuro prometedor, incluso ella hizo algo con su vida luego dejarte –dijo Michael lanzándole un periódico sobre la mesa de cristal que estaba al centro de la mini sala de su gran oficina. Dante tomo el periódico mientras miraba a Michael, miro la portada y por alguna razón, su corazón se estremeció. Todos hicieron algo con su vida Dante, ¿Tu que has hecho con la tuya?
¿Quieres ir al cine?
No, no tengo ganas
…Podemos alquilar algunas…
No quiero ver ninguna película, simplemente quiero abrazarte aquí sin hacer nada más.
Oh, bueno…
….
Puedo comprar…
Cállate, tengo frio, abrázame más fuerte.
Dante miraba al piso. Michael lo miraba con reproche. El sonido del trafico, el caminar de los transeúntes no llegaba hasta el piso donde estaban los dos, por lo que un silencio incomodo y represor inundaba la habitación y a su vez, inundaba a Dante. Dime Michael, ¿ella está mejor sin mi? El silencio continuaba, y cada vez, era más pesado, más difícil de sobrellevar. La garganta de ambos se había secado, sus miradas se dirigían al piso, siempre evitando el cruce entre sí. ¿Es por ella que estas aquí? –pregunto Michael dirigiéndose a su escritorio y sentándose en la silla de esta. Me di cuenta de cosas, algunas más relevantes que otras. ¿Y cuál de todas ellas te hizo venir aquí? Una ajena a ella, la parte de mí que había dejado atrás. Michael se quedo unos segundos mirando a Dante, luego bajo la mirada y pregunto: ¿Qué tenias en mente cuando te fuiste con ella? Dante cerró los ojos unos segundos, luego los abrió y dijo: Estaba muy enamorado Michael, tan enamorado que hice muchas cosas tontas, muchas decisiones que no debí tomar. ¿Te arrepientes de alguna de ellas? –pregunto con una voz totalmente pacífica. Pues, la verdad no, la verdad me siento muy feliz por cada día que pase junto a ella, cada día que… Dante entiendo lo que me dices, se lo que es estar enamorado. Dante, el cual su mirada había estado mirando el vacío desde hace ya varios minutos, se poso sobre Michael. Yo apelo a las ideas de los viejos, el enamoramiento dura 6 meses Dante, lo que venga después de ellos solo es costumbre y convivencia, un alma que vive de la pasión no es capaz de sobrellevar esa vida. ¿Lo dices por Monique? –pregunto Dante al instante.
Te amo
…Te quiero
Quieres…
Quiero estar sola
Bueno…
¿Monique? Dante, ni siquiera recuerdo su rostro. No puedes recordar su rostro, porque siempre que ella quiso entrar en tu alma, no la dejaste. ¿Qué? ¿Qué diablos hablas? –pregunto Michael denotando incomodidad. Michael, mírate, eres todo un hombre de negocios, tienes un terno importado de Venecia, una camisa de 500 dólares, unos zapatos de marca, una compañía exitosa, unos carros quizás, y demás cosas lujosas, pero dime sinceramente, cuántas de ellas te hacen realmente feliz. Tu y yo somos opuestos, tu valoras todo aquello por su valor monetario, yo valoro las cosas por su valor sentimental, y quizás esa sea mi más grande maldición, me aleje de mi nuevo hogar porque todo allí estaba poblado por ella, por algo que le perteneció, por algo que me regalo, por algo que vivimos juntos, mi vida allí fue un álbum de fotos, de cada bella vivencia juntos y para mi desgracia, son los recuerdos tristes los que tratan de sobreponerse a aquellos momentos felices. Lo curioso de las personas, es que nuestra mente trata de hacernos sufrir, así oculta poco a poco lo bonito, los bellos recuerdos, porque es más fácil tener presente la tristeza que la alegría. ¿Por qué me dices esto Dante? –pregunto Michael abrumado por la charla. Porque no me olvide de ti Michael, siempre que podía, trataba de averiguar algo de ti, y siempre que lo hacía, cada noticia sobre ti, era sobre tus amores fugaces con distintas chicas… y he visto esta actitud antes… en alguien más cercano a mí. ¿Tratas de decirme que el recuerdo de Monique me persigue hasta hoy? Si. Dante… creo que este encuentro con tu pasado te ha afectado, mejor vete –sugirió Michael levantándose de su asiento y acercándose al sitio de Dante. Al instante de su bolsillo Dante saco un bulto que puso sobre la mesa, era pequeño y frágil, como una flor de…
…Por eso me voy Dante. Entiendo. Debes entender el por qué lo hago. Lo entiendo, pero todos merecemos una segunda oportunidad. La habrá –respondió mientras rebuscaba entre las cosas de su cartera algún objeto en especifico. ¿Entiendes lo que significa esto? –pregunto la chica mostrándole una flor de loto en origami. Dante miro por unos segundos la flor que mostraba la chica, lentamente levanto la mirada hasta que los ojos de ambos se cruzaron. ¿Se lo darás? No, por eso te lo pido a ti, entrégaselo por favor, pero hazlo solo en el momento necesario, cuando su propia forma de ser haga que se pierda y olvide la esencia de amar, prométeme que hasta entonces no se lo darás, prométeme que tampoco veras lo que tiene en su interior. Te lo prometo, pero tu prométeme algo Monique. ¿Qué cosa? No te olvides de él.

1 comentario:

  1. Y es que despues de tanto tiempo sigo llorando con tus historias. L de loto

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