miércoles, 9 de marzo de 2011

HDD: Vendetta-Piedritas Inc. 7


Al instante en que Dante apareció en el pasillo noto en la mirada de Michael el disgusto que causaba su presencia hacia él. Lo mejor que podría hacer en ese momento era desaparecer, pero deseaba hablar con Helena aunque fuera por un segundo. Dante –saludo Michael, por así llamarlo a su fría forma de decir el nombre de él. Michael –saludo Dante con un tono de voz errático, que oscilaba entre la cortesía y el desenfado al desdén y la altivez. Los ojos de Dante pasaron de ver fríamente a Michael a ver con tranquilidad y complacencia a Helena quien se encontraba muda al costado de Michael.
¿Cómo has estado Michael? –pregunto Dante tratando de volver la presencia de los 3 más cómoda. Bien Dante –respondió Michael dirigiéndose al ascensor y presionando el botón de este. ¿Ya te vas tan rápido, apenas he llegado y ya te quieres ir? –pregunto Dante con un tono soberbio. Michael se mordió el labio inferior tratando de encontrar calma para no actuar agresivamente frente a Helena la cual los miraba a ambos sin saber que decir ni que hacer. No tengo nada de qué hablar contigo Dante, pensé que te lo había dejado claro la última vez que hablamos –dijo Michael volviéndose a Dante con una mirada totalmente agresiva que buscaba un pretexto para golpear. Si, tienes razón. ¿Qué quieres decir con eso? –pregunto Michael ofendido. No digo nada más de lo que significa eso ¿o te sientes aludido por algún motivo? ¿Qué escondes Michael? Oh espera, no creo que tengas nada que esconder porque todos los periódicos y medios de comunicación se encargan de día a día de publicar cada cosa que haces. Que mierda te importa a ti lo que haga con mi vida –exclamo Michael conteniéndose la cólera que sentía  con cada palabra que hablaba Dante. Me importa porque somos amigos Michael. Una risa burlona escapo de Michael: No Dante, hace mucho que dejamos de ser amigos. El ascensor abrió las puertas. He escuchado cada tontería que ha salido de tu boca con mucha paciencia pero ya me canse, solo sermoneas y sermoneas, por un momento seria genial que te alegraras de mis logros, por eso no volveré a escucharte. ¿No te das cuenta de lo que estás haciendo con tu vida Michael? Sí, claro que me doy cuenta de lo que hago con mi vida, tengo dinero, soy famoso y soy reconocido por miles de personas a lo largo del globo, y si me vienes con tus estupideces de que eso no me hace feliz pues te pateare, no, espera ¿sabes qué? Me encanto una parte de nuestra última conversación donde hablabas de una piedra como si fuera un diamante, como si fuera la cosa más bella sobre la faz de la tierra. Michael tomo una piedra de una maseta que había cerca de él y la lanzo a Dante quien la atrapo entre sus manos. Ahí tienes una piedra Dante, pruébame cuan valioso puede llegar a ser esa piedra cualquiera y yo haré todo lo que tú quieras, te escuchare y seguiré tu forma de pensar, aceptare que mi vida está llena de vacíos y que todo el dinero que tengo jamás podrá compararse a esa piedra, ni a una flor de loto de papel. Helena subió al ascensor junto con Michael, en el rostro de ella estaba impregnado un aire de desesperación, de no saber que poder decir para acabar con este pleito, pero ella sabía que no había nada que hacer. Las puertas se cerraron y ambos desaparecieron ante los ojos de Dante. El miro la piedra que tenía en sus manos, la pasó por entre sus dedos, era lisa y redonda sin ninguna imperfección y sin nada en especial, era una piedra común y corriente. En el silencio del pasillo se mantuvo parado un rato, mirando la piedra y pensando en él, Michael y Helena. Levanto la mirada y con una mirada y voz decidida dijo: Así que piedrita, somos tu y yo para patearle el trasero a Michael, esto será interesante.

Dante guardo la piedra dentro de su bolsillo y empezó a caminar hacia el ascensor para salir del edificio y en el mejor de los casos, buscar y arreglar las cosas con Madelyn de quien se había olvidado completamente en esa última hora. Un sentimiento de culpa le llego a Dante como un mal sabor a la boca, su estómago se comprimió y su rostro decidido se esfumo al aparecer la imagen de Madelyn llorando frente a él sin que hiciera nada para aliviar su dolor.
Sus sentimientos de culpa se vieron interrumpidos cuando se percató que en la puerta de la sala de conferencias que estaba detrás de él, se encontraba un hombre de aproximadamente 60 años parado, observándolo con una sonrisa amigable. Ah, ¿Hola? –dijo Dante tratando de saber el motivo por el cual aquel hombre lo miraba con una sonrisa. Disculpa, no pude evitar sonreír con ese gesto que hiciste con esa piedrita que te dio Michael –dijo el hombre acercándose a paso lento. Gustavo Villalobos –dijo el hombre extendiendo su mano para la saludar. Dante Vandone –Saludo estrechando su mano con el hombre. Veo que conoces a Michael y sabes su condición actual. Pues sí, créame que he intentado cambiarlo, pero… ¿Quién es usted? –pregunto Dante percatándose que hablaba con un desconocido sobre Michael. Soy uno de los principales inversionistas de BioAdvance por lo que me importa mucho el bienestar económico de la compañía y de la persona que está al mando de ella, ósea Michael Ferdinand. A usted no le preocupa en realidad Michael sino que sea capaz de seguir alzando el valor de las acciones para que siga entrando dinero en su bolsillo –menciono Dante con un tono descontento y acusador. Míralo de ese modo si lo deseas, pero debes saber que al igual que tú, yo era un viejo conocido de Michael, lo conocí desde pequeño, en ese tiempo  cuando yo aún trabajaba en la bolsa de valores junto a su padre. Perdón por juzgarlo apresuradamente –menciono Dante luego de escuchar eso... Descuida hijo, lo que quiero en este momento es sacar a Michael de ese mundo en el que se está sumergiendo; el dinero, las fiestas, las mujeres, todo eso se le está subiendo a la cabeza y terminara arruinándolo, yo he visto a muchos jóvenes emprendedores que pasaron de ser hombres trabajadores y enfocados en el progreso de sus empresas, terminaron involucrándose en lo mismo en lo que se está sumergiendo Michael lentamente. Necesito que alguien lo saque de allí antes de que la junta tome medidas drásticas. ¿Qué quiere decir con eso? –pregunto Dante. La junta de inversionistas está pensando seriamente en relevar a Michael de su cargo para ser reemplazado por uno de los fundadores originales de BioAdvance. Como inversionista esta idea me gusta muchísimo especialmente porque la persona por la que se piensa relevar a Michael es un hombre totalmente capacitado, y además, es uno de los principales símbolos del poder financiero, pero como amigo, deseo que él se mantenga en su puesto.
¿Tiene alguna idea sobre qué hacer? –pregunto Dante. Esperaba que tu tuvieras algo en mente; observe en ustedes una rivalidad constructiva, tú te preocupas por que él mejore como persona mientras que él solo busca el libertinaje sin darse cuenta de las consecuencias de sus actos. Ustedes dos debieron haber tenido bastantes confrontaciones anteriormente ¿no? –pregunto el Sr. Villalobos con un tono aún más amigable y cálido del que tenía en un principio. Si, muchas confrontaciones, pareciera que estuviéramos destinados a chocar toda la vida –respondió Dante más desenvuelto que en un principio. Es bueno saber que alguien más aparte de mí se preocupa por él. Escucha Dante, tengo que irme, fue un placer hablar contigo –se despidió el Sr. Villalobos estrechando la mano de Dante mientras metía su otra mano en su bolsillo y sacaba una tarjeta- Si tienes alguna idea de cómo hacer que Michael cambie su forma de ser no dudes en llamarme, ese chico es como un hijo para mí. El hombre soltó la mano de Dante y desapareció en el pasillo con la misma sonrisa amigable que tuvo durante toda la conversación. Dante miro la tarjeta que tenía en su mano y luego la guardo en el bolsillo donde estaba la piedra que le había dado Michael. ¿Con cuántos personajes más me puedo encontrar esta noche?  -se preguntó Dante mientras se daba media vuelta y entraba al ascensor.

Capítulo 4: Odiemos todos a Dante.

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