¿Por qué Nat? ¿Por qué cada hombre con quien me meto termina siendo un idiota? No digas eso Mady, Dante no es un idiota, simplemente es un hombre. Odio a Dante. No digas eso. Lo odio, lo odio, lo odio, lo odio, lo odio, lo odio y lo seguiré diciendo hasta que pierda el habla. Él te quiere. Lo odio. Te lo ha demostrado en cada oportunidad que ha tenido. Lo odio. Simplemente, algo paso, algo que seguro te explicara cuando te vea. Lo odio. Cuando él aparezca ¿lo escucharas? No, lo odio. Pero dime que paso Mady, que cosa pudo hacer Dante que te hirió tanto, me dijiste que no te dijo nada malo, que no te hizo daño, entonces ¿Qué hizo? Madelyn aparto la mirada, tomo la botella de vino que ya estaba casi vacío y tomo un gran sorbo. Helena… -menciono Madelyn abrazando sus rodillas mientras se acomodaba en el sofá de su hogar. Selene salió de la cocina trayendo otra botella de vino y al encontrarse con la sala oscura dijo: Madelyn… sé que estas triste pero no es necesario convertir la sala en tu fortalece de la soledad. ¿Helena? –pregunto Nat tras escuchar su nombre siendo pronunciado, un nombre el cual no había escuchado desde hace 6 meses. ¿Quién es Helena? –pregunto Selene sentándose al costado de Madelyn, aun en la oscuridad. La ex de Dante –respondió Nat con un tono de voz que denotaba su preocupación. ¿Qué hizo Dante con su ex? –pregunto Selene mirando a Madelyn.
Madelyn callaba, no quería hablar, su corazón se rendía a las ideas que surcaban su mente, aquellas ideas que solo traían pensamientos confusos que desgarraban su corazón. Sigue enamorado de ella. Siempre lo estuvo. Solo me utilizo para olvidarla. Soy solo un amor pasajero, un capricho de hombre. ¿Cómo pude pensar que podría compararme a una modelo? ¿Cómo pude siquiera pensar que él podría quererme a mí? Siendo yo tan simple, tan común, no tengo nada que me haga especial, no soy su flor de loto, no soy su musa, no soy nada para él. Él es como Victor…
Mady ¿Qué paso con Helena? –pregunto Selene quitándole de la mano el vino para que no siguiera bebiendo. Ella no quería hablar, las palabras que debía articular le dolían demasiado como para ser pronunciadas. ¿Quieres que hable con Virgilio para que hable con Dante? –pregunto Selene al notar como el rostro de Madelyn se tornaba rojo, sus ojos se humedecían y sus labios se apretaban para no dejar escapar su sollozar. Nat y Selene miraron como Madelyn no pudo aguantar más, las lágrimas cayeron sin parar de su rostro mientras ella contenía su sollozar y este se tornaba en un hipo melancólico. Él sigue amando a Helena –exclamo Madelyn, pues esa era la única forma en la que podía decirlo sin que sus palabras se superpongan. ¿Cómo lo sabes? –Pregunto Nat- ella hasta donde sé, lo desprecia y trata como basura, razón por la cual Dante la olvido y la dejo ir. Dante dejo de quererla desde hace mucho Mady, Virgilio está seguro de eso, es lo que me dijo hace meses que fue la última vez que mencionamos su nombre –explico Selene. Ustedes no lo entienden –exclamo Madelyn atragantándose con sus palabras mientras limpiaba sus lágrimas con su muñeca- ella estuvo en la cena, estuvo antes que yo llegara, estuvo hablando con Dante cuando los encontré. Ella lo abrazo y los vi justo cuando llegue, Dante no menciono el tema pero luego ella volvió a aparecer y me di cuenta como él la miraba a ella, su mirada era diferente, era especial, como me gustaría que me mirara a mí. Él dice que no la quiere, que la olvido, eso es mentira, ESA ES UNA COMPLETA MENTIRA –exclamo Madelyn tratando de arrancharle a Nat la botella de vino.
Yo entro –respondió Davis- será divertido. Hughes miro incrédulo a Davis, luego se volvió de nuevo a Dante y dijo: Esto va en serio ¿no? Muy en serio Hughes. Dante… no, es una estupidez. ¿Qué piensas demostrar exactamente vendiendo piedras? –pregunto Hughes con un tono más serio. Pienso demostrarle a Michael que el valor de las cosas recae en su valor sentimental, en el valor que le ponemos cada uno a las cosas, ese amor y ese apego arraigado por un sentimiento generado previamente. No me interesa cuan lucrativo puede llegar a ser, aunque no creo que llegue a ser lucrativo, lo único me interesa es dar un mensaje, de que aún bajo esta sociedad consumista, la gente aún posee bienes que trascienden más allá de su valor monetario; que no todo se hace por poder y dinero, sino también por amor que podemos ver un objeto con otros ojos y darles más importancia con ellos. Hughes miraba sin comprender exactamente a qué punto quería llegar Dante, simplemente se levantó de su asiento y dirigiéndose a su cuarto dijo: Dante, hay cosas que nunca van a cambiar, una de ellas es la mentalidad de toda una sociedad, si para cambiar a Michael tienes que cambiar la sociedad, pues estas perdiendo tu tiempo. Las personas seguirán comprando bienes materiales por la necesidad consumista que tienen, y cuando les falte un símbolo de amor y compañía, pues podrán comprarse una mascota y asunto arreglado. Jamás comprarían una piedra –diciendo esto se dio media vuelta y continuo su camino. Davis y Dante miraban a Hughes mientras se alejaba hasta que el sonido de la puerta los reincorporo. Ambos guardaban silencio, pensando en las palabras que había dicho Hughes. Creo que tener una piedra como mascota es una buena idea –menciono Davis.
Sus pasos estremecían los cimientos del edificio, resonaba el chillar de sus dientes a medida que avanzaba por los pasillos, sus uñas desgarraron el interior de su cartera mientras buscaba las llaves del departamento. La puerta se abrió de golpe, Hughes, Davis y Chris se volvieron a ver a Nat entrar por la puerta que apenas se mantenía oscilando luego del tremendo golpe con que había arremetido para entrar. Avanzo decidida, había fuego en su mirada y su objetivo estaba a la vista, pobre diablo, duerme placidamente sin saber lo que le espera. Se detuvo frente al sofá nuevo de color verde limón, levanto su puño y cayó sobre el rostro de Dante con toda la fuerza que un ser humano había podido llegar a concebir. Davis miro como cayo el puño, sintió como el aire era empujado de la sala a medida que el puño caí, su velocidad era sobrenatural. Chris perdió el aliento, su voz desapareció, su corazón dejo de latir por un segundo, su alma abandono su cuerpo cuando el puño estuvo a mitad de la colisión. Hughes vio su vida pasar a través de sus ojos, proyectadas en imágenes que derivaban de la estela de aire que trazaba el puño de Nat, el cual caí en picada y hundía con toda su fuerza el rostro sobre el sofá nuevo que había terminado hace unas pocas horas.
La voz lejana de Hughes se iba volviendo más fuerte a medida que Dante habría los ojos. Chris, Davis y Hughes se encontraban alrededor de Dante quien yacía sobre el sofá verde limón con una bolsa de hielo sobre su rostro. ¿Qué paso? –pregunto Dante desorientado. Los tres chicos se volvieron lentamente hacia Nat quien se encontraba sentada en el comedor, observándolos en silencio con una mirada maquiavélica que anunciaba una tormenta. Dante se levantó del sofá para ver a quien miraban los demás y al ver a Nat su mente empezó a conectar ideas: Madelyn le había contado lo de Helena. Instintivamente una seria de ideas surcaron por su mente. ¿Tan grave fue lo que hice? Sé que hice mal ¿pero tanto como para que Nat me dejara inconsciente? No sé qué decir. ¿Qué pensara ella en este momento? Quizás Madelyn y Nat me odien en este momento. ¿Ahora qué hacer? Debo enfrentar mis errores y decir la verdad de lo que hice. Pero Virgilio dijo que no había problema en mentir un poco solo para arreglar las cosas. Quizás él tenga razón, quizás deba mentir un poco para que ella no esté tan enojada. Pero… ¿y si lo descubre?
Dante, al igual que los demás, miraba a Nat con misterio, con un aire culposo en su mirada pero que observa y espera el momento indicado para actuar. Si Virgilio fuera capaz de ver a su hermano en este momento, sentiría orgullo al saber que Dante actúa bajo el instinto masculino. Pero algo pasa antes de que Dante pudiera hablar. Ante todo pronóstico, ante la mirada incrédula de los muchachos y ante cualquier idea que pudiera emerger de la mente de Dante, Nat empieza a llorar. Ella llora en silencio aguantando sus lágrimas para que no delaten su verdadero dolor. Dante no lo entiende pues estuvo inconsciente, los demás saben el porqué de su dolor, un dolor que trascendió y se mezcló con el dolor de su amiga. Nat se levanta de su sitio y corre hacia la salida, abre la puerta sin decir nada, sin mirar atrás, simplemente se va y los deja a todos sin poder decir nada. Dante se vuelve a sus amigos y haciendo un gesto con las manos, indica la pregunta: ¿Qué paso con ella? Davis es el único que atina a responder: Evan termino con ella. ¿Evan? –repitió Dante. El enamorado de Nat –respondió Chris con un tono serio y sombrío.
Capítulo 5: El Segundo Significado.
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