miércoles, 16 de febrero de 2011

HDD: Vendetta-Piedritas Inc. 1


Capítulo 1: Nuestro pedacito de cielo

¿Me llamaba? –pregunto Hughes asomando la cabeza por la puerta de la oficina del Jefe de la compañía en que trabajaba. Ah, si pasa Hughes, toma asiento por favor –dijo el Jefe asciendo un ademan con su mano regordete señalando la silla frente a él mientras que revisaba exhaustivamente un expediente. Hughes entro tímidamente en la habitación, como si hubiera hecho algo malo (lo cual sabe que no hizo) y se sentó con una postura derecha, sacando el pecho y poniendo las manos sobre el regazo. El Jefe se mantenía inmerso en el expediente, pasando los ojos lentamente haciendo que Hughes se impaciente. El calvo señor tomo una de las hojas del expediente que revisaba con minuciosidad y se la mostro a Hughes preguntando: ¿Te parece que esta chica tiene buenos pechos?  Hughes levanto una ceja mientras una expresión de desconcierto se marcaba notablemente en su rostro. ¿Disculpe? –respondió Hughes sin saber que más decir ante aquella pregunta. El hombre tomo de nuevo el papel con la imagen de aquella chica de lentes y blusa con escote marcado, la volvió a observar y una sonrisa traviesa se delineo en los labios de aquel viejo hombre.

Ah ¿Para qué me llamo? –dijo Hughes tratando de reencaminar la conversación. El viejo cerró el expediente y lo puso a un lado del escritorio. Luego lentamente se quitó los lentes y se sobo los ojos para luego apoyarse sobre la mesa y con una sonrisa decir: Hughes, la empresa ha crecido mucho estos últimos meses… ¿Me va a despedir? –interrumpió al instante con una voz quebrantada. No, Hughes, déjame terminar por favor. ¿Entonces no me va a despedir? –pregunto Hughes con una voz un poco más firme. Pues veras Hughes… -dijo el hombre evitando la mirada abatida del chico. Oh dios mío, me va a despedir –dijo Hughes con una voz totalmente abatida mientras se hundía en el asiento y se lleva una mano a los labio en señal de preocupación. Fue una bella experiencia el tenerte aquí Hughes –dijo el hombre con una voz amigable buscando recomponer a su empleado. Es que no entiendo ¿Cómo pudo suceder? ¿En qué me equivoque? –pregunto Hughes al aire, casi como un murmuro. No Hughes, no te equivocaste en nada, estas cosas suceden, simplemente alguien más… Oh Dios, ¿hay alguien más? –pregunto indignado. Hughes por favor escucha. No hay nada que escuchar, está claro que ya no les sirvo –dijo levantándose lentamente de su asiento y metiendo sus manos a los bolsillos. Hughes, tú no tienes nada malo, es solo que, la compañía… Ja, y ahora quiere arreglar esto con el popular “No eres tú, somos nosotros”. Hughes por favor, no seas tan dramático. ¿Dramático? ¿DRAMATICO? Deduzco que la chica que me mostro es mi reemplazo ¿no? El hombre muy tranquilo se encogió de hombros como quien se libra de sus culpas y respondió: Pues la verdad Hughes, si, no sería capaz de mentirte luego del tiempo que has llevado en esta empresa. Parece ser que acá solo les interesa el tamaño de los pechos antes que el tamaño del corazón y del cerebro. No lo veas así por favor, no hagas esto más difícil de lo que ya es. Basta de palabras señor, ya no hacen falta.

Bueno si lo cuentas de esa forma Hughes, parece que te estuvieran terminando –dijo Dante agitando la cuchara de su café. No puedo creer que me hayan cambiado por un escote –menciono Hughes inmerso en sus ideas. Tranquilo Hughes, los trabajos van y vienen, al fin y al cabo, es una experiencia –dijo Madelyn tratando de reconfortarlo. Chicos, realmente gracias por su apoyo, pero en estos momentos solo tengo en la cabeza que estoy desempleado por un par de senos. Puedes ponerte unos –sugirió Dante de forma seria. Hughes y Madelyn se volvieron a Dante con una mirada de reproche mientras que este se mecía en la silla. Dante los miro a ambos y luego  tímidamente dijo: Ok, si quieres no lo hagas.

Veras con el tiempo Hughes, que te volverán a contratar, solo dales un tiempo para darse cuenta de su error. Pero Madelyn, tú no lo entiendes, no se trata del tiempo que pase, se trata de que fui reemplazado por un cuerpo sensual antes que un cerebro brillante. Dales tiempo Hughes, ya se darán cuenta de lo que se pierden –agrego Dante tomando un sorbo de su cappuccino, el cual dejo una marca de espuma en su labio superior. Madelyn lo miro y con una sonrisa tomo una servilleta y le limpio con sumo cariño. Hughes se mantuvo en silencio presenciando este acto. Gracias –dijo Dante sonriéndole a Madelyn la cual le respondió con una sonrisa cálida y amigable. Ambos se quedaron absortos en la mirada del otro hasta que Hughes, para romper el silencio incómodo para él que se había creado en ese instante, dijo: ¿Y come te va en el trabajo Dante? Dante volvió en sí y respondió: Pues el Fruticomnio ha crecido de forma muy acelerada y se está pensando hacer un tercer local luego del éxito del que abrieron hace unos dos meses por la casa de Virgilio, por otro lado, las ganancias son astronómicas. Definitivamente el negocio ha cambiado durante los 6 meses que Dante ha estado allí –agrego Madelyn con un ligero tono de orgullo en sus palabras. ¿Habrá un espacio para un economista desempleado? –pregunto Hughes con una sonrisa. Puedo recomendarte. Igual yo –agrego Madelyn. Sin empleo solo me quedara subsistir de la liquidación que me dieron, es un gran monto pero igual tengo que hacerlo durar hasta el próximo trabajo, el cual no sé cuándo obtendré. Tranquilo Hughes, eres una persona competente, encontraras trabajo al instante solo hay que tener paciencia –dijo Dante mientras se volvía al televisor delante suyo que pasaba en ese momento el noticiero de la tarde.

¿Por qué no dedicas este tiempo libre en algo que te guste? –sugirió Madelyn. No puedo, no es propio de mí, necesito enfocarme en algo que sea lucrativo y productivo, principalmente productivo. Pero Hughes, todo este tiempo que te he conocido te he visto inmerso en tu trabajo, nunca salías y nunca descansabas, a veces las personas necesitan un pequeño periodo de tiempo donde puedan explorar el curso de sus vidas, como van las cosas y a donde se están encaminando –prosiguió Madelyn. ¿Te refieres a una exploración personal? –pregunto Hughes no muy convencido de lo que decía Madelyn. Si, ¿Por qué no aprovechas este tiempo para salir con personas, conocer gente? ¿Hay alguien especial en tu vida? –pregunto Madelyn con mucha curiosidad pero la pregunta no pudo ser respondida pues Dante silencio a ambos. Hughes y Madelyn se volvieron a Dante para darse cuenta que él estaba mirando la televisión con mucha preocupación en su mirada. Ambos se volvieron para ver qué era lo que él estaba viendo.
Era un reportaje cualquiera que relataba el libertinaje de uno de los empresarios más jóvenes y exitosos de la historia, Michael.

No puedo creer… -murmuro Dante sin perder de vista el televisor. Hughes y Madelyn se volvieron a él de nuevo. No puedo creer… que luego de todo lo que le dije, de todo lo que le trate de enseñarle… siga en ese camino.

“…los escándalos van desde agresión, destrucción de propiedad y violencia contra la autoridad, por mencionar algunos de sus actos en los últimos meses donde ha asistido a más de una docena de juicios de un total de 59 acusaciones.”

Al igual que Dante, en otra parte de la ciudad otros ojos miraban con decepción aquellas escenas de borrachera y locura que incitaba Michael.
La mujer de belleza incomparable tomo una vieja cajita de madera de entre sus cosas y con suma delicadeza lo abrió.

“como se sabe, Michael Ferdinand se le conoce como un alcohólico mujeriego. Antes un modelo de hombre para todas los jóvenes que buscaban triunfar en la vida, ahora, una decepción para esta nación. Un caso más donde el poder y el dinero dejan de lado los buenos principios para dar lugar a esta locura…”

La mujer dejo abierto la caja sobre su regazo mientras observaba esa vieja figura de papel que una vez hizo con mucho amor y cuidado para un chico especial. “Dicen que la flor de loto no nace sola, nace de a dos y solo su belleza es comparable a la de su flor gemela.” Esta era su flor gemela, la otra le pertenece a un hombre que ya dejo de apreciar la vida y la torno en una fiesta sin fin, que eventualmente terminara convirtiéndose en su propio infierno.

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