domingo, 6 de febrero de 2011

Hola

Te veo feliz viajero, con nuevo trabajo, auto y traje de diseñador. Con zapatos relucientes, un par diferente cada día, cambiando cervezas por vinos finos y billetes viejos por tarjetas de crédito platinium. Ahora ya no viajas en económica sino en ejecutiva, y ya no me hablas.

Qué bueno, viajero, que todo te salga de acuerdo al plan, que sepas decir adiós y olvidar, dejar atrás todo, borralo todo. Tenían todos razón viajero, lo nuestro era sólo un amor pasajero. Tal vez de aquellos que sólo ocurren en verano, que quedan en besos bajo los árboles o en bancas de parque. Tu amor fue de los que dejan su olor en mi almohada, que con el tiempo se desvanecen.

Puedo recordar tus sonrisas y tus (falsas) promesas, tus zapatillas debajo de la cama y las toallas mojadas. Ahora no sé qué harás, sé donde te encuentras pero ya no tengo ganas de buscarte. Parece como si te hubiese superado casi por completo, me siento tan segura de no necesitarte, de no pedirte que vuelvas a mi lado, de no cancelar mi vida por verte, pero...

Hay días, viajero, que pienso en cómo serían las cosas si no te hubieras marchado. Cuando me acuesto en la cama para dormir y veo hacia el lado ahora vacío de mi cama, y pienso en ti. Seguirías secando mis lágrimas frente al espejo, masajeandome la espalda, diciendome te quiero y dsapareciendo de mes en mes.

Creo que extraño tu inconstancia y nuestra libertad, pero eso ya no importa. Suerte viajero, aunque tal vez no la necesitas porque te irá bien. No te olvides lo importante de olvidar, lo valioso que es sentir y lo fugaz del placer. Eres débil, viajero, así que ten cuidado, lávate siempre las manos, no hables con extraño y lleva siempre un condón en tu bolsillo.

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