Amor, te estuve buscando por todos lados ¿Qué haces aquí apartada del resto del mundo? Helena miraba los rosedales bajo la luz de la luna. Este no es mi mundo Vincent –murmuro limpiándose las lágrimas sin que él se diera cuenta, luego se volvió a él y lo abrazo hasta perderse en sus brazos. Douceur, tenemos que volver adentro. Podemos quedarnos aquí afuera y… Helena, hay gente importante allá adentro que está dispuesta a soltar su dinero para dármelo a mí, lo único que necesito es un solo movimiento de manos, luego tendremos tiempo para nosotros. Helena asintió cual niña obediente y camino del brazo de Vincent hasta la reunión.
Señores, esta es mi musa, mi dama, ma folie –presento Vincent a un grupo de personas de edades que oscilaban entre los 40 y 50. Así que tú eres la chica de la que tanto habla Vincent –dijo un hombre regordete y de piel colorada el cual se presentó como Thomas. Tienes una chica muy linda –felicito una señora de vestido largo y peinado extravagante que sonreía y reía con cada palabra que decía Vincent. Incuestionable tus gustos Vincent, posees un buen ojo para las mujeres –agrego un hombre de bigote canoso y de estatura baja que comía un poco de aceitunas rellenas. Todos halagaban de alguna forma lo bella que era Helena, pero a pesar de los elogios con respecto a su belleza, ella no se sentía a gusto. Las personas seguían adulando a Vincent por tener una novia tan bella como lo era Helena, pero ninguna se dirigía a ella para decirle que era hermosa. Era como si ella fuera un trofeo y Vincent su dueño.
Dante despierta –dice Chris sentado en la mesa que esta al centro de la sala mientras mira a Dante dormir plácidamente en el sofá, su cama desde que regreso al departamento. Dante despierta de una vez. Con esfuerzo un ojo logra abrirse y una voz cansada y desgastada logra concretar una frase: ¿Qué carajo quieres Chris? Chris se aleja de Dante al sentir su aliento, una mezcla de alcohol y tacos que dan lugar a un olor nauseabundo y totalmente irritante para la refinada nariz de Chris. ¿Dónde diablos estuvieron ustedes dos toda la noche? –dijo Chris señalando a Davis quien estaba tirado en el piso en una esquina de la sala con lo que parecía un labial rojo lo que marcaba el cuello de su camisa de fiesta. Dante poco a poco se reincorporo para preguntar mientras miraba el cuerpo abatido de Davis: ¿Cuánto falta para la cena con Madelyn? 5 horas Dante. Carajo… no tengo ropa presentable, olvide comprarla –murmuro Dante pasándose una mano por la frente. Aun trato de entender porque ustedes dos fueron a un bar nudista solo por el hecho de que descubrieras que Madelyn estaba enamorada de ti. Espera un momento ¿cómo sabes que fuimos a un bar nudista? –pregunto Dante sobresaltándose de su asiento. Ya está en Facebook, una de las nudistas con la que estuviste bailando te etiqueto en una foto. Maldito seas Facebook –exclamo Dante. Tranquilo, te desetiquete de esa foto para que Madelyn no lo viera. Gracias Chris, espera, ¿Cómo me desetiquetaste? Para eso necesitas mi contraseña, a menos que… ¿cómo sabes mi contraseña? –volvió a sobresaltarse Dante. Déjame decirte que no eres la primera persona que pone la palabra “contraseña” como su contraseña. Debo dejar de ser tan obvio –murmuro Dante para sí mismo.
Con lo que respecta al cómo termine en un bar nudista, es una historia muy larga y graciosa que… Ya sé lo que paso Dante, estuvieron tomando unas cervecitas en el bar de la calle de las pizzas cuando un hombre exclamo que había fiesta nudista en la otra calle, por lo cual su impulso masculino no desaprovecho la oportunidad y terminaron allí pretendiendo celebrar un motivo que no necesitaba ser celebrado –narro Chris con una voz fría y pensativa. ¿Cómo diablos sabes todo eso? –pregunto boquiabierto Dante. Las fotos de la noche ya están en Facebook con su respectiva explicación de cada escena. MALDITO SEAS FACEBOOK –exclamo Dante agitando el brazo y maldiciendo a diestra y siniestra.
Chris tomo del cuello de la camisa de Dante con ambas manos y lo llevo hasta unos pocos centímetros de su rostro, su fuerza era abrumadora y su mirada era increíblemente intimidante. Dante concéntrate, faltan unas horas para que te encuentres con Madelyn y si no logras cambiar la apariencia desalineada y totalmente deteriorada que tienes ahora, te juro que yo mismo te golpeara con las fuerzas que el creador me otorgo desde un principio porque esa chica se merece lo mejor y considera que lo mejor eres tú así que no la defraudes –dijo soltándolo con brusquedad. Chris… ok –respondió Dante intimidado y sorprendido por su reacción. No tienes de que preocuparte, solo es cuestión de organizar mi tiempo para poder estar totalmente presentable para las ocho, solo déjame descansar una media hora más y empezare con mi aseo personal –menciono Dante con una sonrisa que le daba cierta seguridad a Chris. Chris quien aún dudaba, tomo la chompa a cuadros que tenía en el sofá y se la puso en un segundo, siempre en silencio sin gesticular palabra alguna, camino hasta la puerta del departamento, la abrió y antes de desaparecer en el corredor que da a las escaleras, se volvió a Dante y dijo: Volveré en 3 horas y para entonces espero encontrarte ya bañadito y lindo para la cena. Tranquilo Chris confía en mi –respondió Dante sonriendo. La puerta se cerró y Dante cayó en el sofá, ni los ronquidos de Davis ni la lengua húmeda de Megatron que lamia el rostro de Dante lograron despertarlo.
3 Horas de ronquidos después.
Dante despierta –ordeno una voz muy varonil. Los ojos de Dante se abrieron levemente para encontrar la masculina silueta de un hombre parado de forma imponente frente a él. ¿Hughes? –Empezó a tantear Dante mientras trataba de abrir los ojos- ¿Davis? NO IDIOTA, SOY CHRIS. Una pausa tomo lugar para luego ser interrumpido por un: me quede dormido ¿no? Si Dante. Carajo.
Sabía que me ibas a fallar así que te traje ropa para la noche –comento Chris mientras Dante sumergía su cabeza dentro de un balde con agua en la bañera para poder adoptar un rostro más lúcido. Déjame ver –pidió Dante sacando la cabeza del balde. Chris tomo de una de las bolsas de compras una camisa rosada y se la mostro a Dante. Chris… es rosada –menciono Dante mientras el agua escurría de su cabeza hacia sus hombros y mojaba el piso. ¿Sabes que el rosado en un hombre asienta su seguridad consigo mismo y lo vuelve irresistible ante las mujeres? Lo acabas de inventar ¿no? Quizás Dante, lo importante es que el rosado te quedara esplendido. No lo sé Chris, el rosado… me hace sentir un poco… gay. ¿Tienes algo contra los gays? –pregunto ofendido. No nada de eso. Rasúrate en este instante.
¿Cómo me veo? –pregunto Dante acomodándose la camisa. Esplendido cariño. ¿En serio? Aún tengo mis dudas con respecto al rosado. El rosado no te hace ver gay Dante, entiéndelo. Realmente necesito una segunda opinión; ¿Davis que te parece la camisa? –pregunto Dante a Davis quien se encontraba tirado en el piso aun inconsciente mientras que Megatron mordía su pie derecho. No creo que te responda por un buen tiempo –comento Chris quien miraba con decepción a Davis. ¿Hughes qué opinas de esta camisa? –pregunto Dante a Hughes quien se encontraba mirando a través de la ventana de la sala donde estuvo parado desde el almuerzo y donde parecía pasar la mayoría de su tiempo. Hughes se volvió a Dante lentamente revelando su mirada cansada y agotada que atravesaba el alma y la llenaba de frialdad y malicia. Tanto la piel de Chris como la de Dante se escarapelo ocasionando que sus cuerpos se paralizaran y un nudo se formara en su garganta. Hughes no dijo nada luego de mirar por unos segundos a Dante, simplemente regreso a su posición inicial y continuo observando la ciudad cual ave de rapiña esperando que la carroña aparezca abatida frente a él. Creo que Hughes necesita salir del departamento -menciono Dante tratando de romper el gélido ambiente que Hughes había creado con su mirada. La puerta del departamento se abrió, Nat entro con una expresión cansada tanto en su rostro como en su cuerpo, dejo su bolso sobre la silla de la cocina y se vuelve hacia Dante y Chris. Se detiene para contemplar a Dante de pies a cabezas, su rostro adopta una expresión de sorpresa seguido por un simple “Wow”. Dante mira a Nat esperando una opinión. Papacito –murmura Nat y sigue su camino hasta su cama. Dante y Chris se miran con complicidad y una sonrisa de satisfacción aparece en el rostro de Chris.
Recuerda Dante que estas en un lugar refinado donde la gente presta atención a los detalles en la forma en que trata con los otros, en este caso como tratas a Madelyn –explico Chris sin perder de vista la pista por donde manejaba. Pero si yo trato muy bien a Madelyn lo cual creo que es una razón del por qué siente algo por mí. Sé que lo haces Dante, pero dentro del Olive las cosas cambian, ese es otro mundo y ese otro mundo tiene un código diferente al nuestro donde prima la caballerosidad y el estilo. ¿Estás diciendo que no soy un caballero? No digo eso, simplemente que tienes que regirte bajo la etiqueta social. Odio la etiqueta social –gruño Dante. ¿Sabes algo de la etiqueta social Dante? –pregunto Chris deteniéndose ante una luz roja. Pues, sé lo del dedito menique –menciono Dante con una sonrisa infantil mientras hacia el gesto del dedo menique. Pues lamento decirte que ese gesto ya ha sido desaprobado por lo que ahora es mal visto, no lo hagas. Maldición, entonces me quede en cero –menciono Dante preocupado. Déjame ilustrarte… -dijo Chris tras un suspiro que indicaba cuan laborioso iba a ser el enseñarle.
¿Entonces tomo la silla y la jalo para que se siente? –reafirmo Dante. Si, luego te sientas tú y empieza la cena. Entendido –dijo Dante abriendo la puerta para salir. Dante –llamo Chris antes que este se alejara. Dante se volvió a Chris y él dijo: Suerte, y no lo arruines. Dante sonrió y continúo su camino.
¿Dónde estás? –pregunto Dante a Madelyn por teléfono mientras esperaba afuera del hotel. Lo siento, me voy a demorar más de lo previsto, cuando esta cerca te llamare ¿ok? Ok –respondió Dante un poco decepcionado. Guardo el celular y miro al vacío de forma pensativa. La brisa de la noche empezó a acariciar los cabellos de Dante, era una sensación confortante hasta que trajo consigo aquella fragancia que perseguía día y noche a Dante. El olor suave y dulce de Helena, la Helena que amó en el pasado. Empiezo a odiar esta fragancia –pensó llenándose los pulmones del dulce aroma- y empiezo a odiarla porque amo su olor. Hola Dante –dijo una voz femenina que provenía desde detrás de él e irrumpía sus pensamientos. Dante se volvió al instante para ver de quien se trataba. Una sonrisa tímida y una mirada dulce aparecieron finamente delineadas en el rostro de una chica que él conocía y había olvidado. Helena –murmuro Dante. ¿Cómo has estado? –pregunto ella con un tono de voz diferente al que tenía en el pasado, diferente al de los últimos meses, diferente al que había sido en algún momento de su vida. Era un tono de voz de una nueva Helena, el tono de voz del nuevo florecer de la flor de loto.
Capítulo 3: Donde haya una idea, habrá una piedra.
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