Papá Pitufo pasó toda la noche vieja tratando de limpiar los vómitos de Timothy y de todos los malnacidos que no supieron moderarse durante la borrachera anual de la Fogata.
Es un nuevo amanecer y a pesar de los cuerpos exhaustos y deshidratados de los miembros de la Fogata, es tiempo de hacer una apreciación de la noche.
Esta aquel que todo el año la paso terrible y la llegada del año nuevo representa el cierre de 365 días de miseria para dar paso a 365 días de fortuna. Esta es la cara de él cuando llega el año nuevo:
Lo que el sonso no sabe es que todo depende de él para hacer mejor de este año.
Luego esta aquel que espera el nuevo año con una alegría melancólica, pues fue un año increíble, lleno de oportunidades y alegrías inigualables a años pasados, pero es triste ver cómo pasa y aparece el nuevo año, tan incierto y misterioso por lo que uno desea con todas sus fuerzas que sea igual de bueno que el anterior.
En realidad, un año es tan bueno como malo pero a diferentes medidas, depende de uno ver lo malo o lo bueno de él.
Por otro lado a quienes pasaron su año nuevo en grupo (familia o amigos) tomando y bailando mientras que algunos tuvieron quizás la mala suerte de pasar el nuevo año solos, quizás viendo la televisión o haciendo alguna actividad.
Luego tenemos a los loquitos de las cábalas y tradiciones. Tenemos por ejemplo a la popular tradición de las 12 uvas que representa un deseo por cada mes del año. La clásica prenda amarilla que en la mayoría se caracteriza por ser la ropa interior. La vuelta en maletas alrededor de la cuadra que atrae la posibilidad de un viaje. Sentarse y pararse con cada una de las 12 campanadas para la probabilidad de un matrimonio (suerte con las rodillas señoras desesperadas). Recibir el año nuevo con dinero dentro de los zapatos y también poner un anillo de oro en la copa de champaña (aunque yo lo considero ensuciar los bienes materiales de una forma u otra. Quizás estamos atrayendo el dinero sucio, quien sabe) para tener prosperidad económica en el nuevo año. Una de las cábalas más raras de las que haya escuchado: Durante el cambio de año, tener la ropa interior al revés para tener ropa nueva durante el nuevo año (¿a quien diablos se le ocurrió eso?). Comer una cucharada de lentejas cocidas sin sal dentro de los primeros minutos del nuevo año (no gracias). Y por último la tradicional quema de un muñeco con las ropas viejas para dejar atrás las cosas malas del año pasado.
Uno de los temas más pesados del cambio de año es el pesado viaje de regreso a los hogares para quienes decidieron pasarlo junto a la familia o amigos (solitarios WINS) donde, a penas con la vista borrosa y cansada, se toman el gran esfuerzo de manejar hasta sus casas o si viven cerca, caminar arrastrando los pies hasta su hogar. Lo peor que puede pasar en estas ocasiones no es que te roben, secuestren o violen, sino que en tu travesía a tu hogar tengas al sol en todo su esplendor, achicharrando tu piel y haciéndote sudar sintiéndote más sucio de lo que ya estas.
Cuando por fin llegas a tu hogar, sacas las llaves y con suma dificultad tratas de atinarle a la rendija de la llave para abrir la puerta, es un combate prolongado hasta que por fin se le atina, se abre la puerta y la gravedad somete al cuerpo por lo que este termina desparramado sobre el piso y deseando que el año que venga sea igual, o mejor.





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