La lluvia caía con fuerza y azotaba el rostro del niño que esperaba fuera de la mansión de Carter. Él se mantenía reacio a pesar del salvaje clima, no le importaba cuanto tendría que esperar para poder hablar, si quiera, un segundo con él. Los guardias de la mansión le impedían la entrada y a pesar de clamar por un breve segundo del tiempo de él, no se le dio ninguna oportunidad para entregar su importante mensaje. A pesar del clima y del rechazo, se mantenía firme. Tenía una motivación especial, tenía un deber, tenía un fin por el cual luchar que lo mantenía plantado esperando. Pero mientras que el niño esperaba afuera de la mansión, el titiritero observaba con una sonrisa de placer como Carter planeaba su venganza contra quienes lo llevaron a la miseria.
Un pequeño frasco incoloro era sostenido en una de las manos de Carter y una sonrisa malévola aparecía en su rostro. Camino por su amplia biblioteca personal y sentándose en un sillón frente a la chimenea donde la leña ardía y crujía, tomo el sobre que estaba dispuesto en la mesa junto al sillón, extrajo el papel que llevaba dentro y releyó de nuevo su contenido. ¿Qué es eso? –pregunto Allison entrando a la habitación. Es una invitación a mi venganza –respondió James fríamente, doblando el papel y metiéndolo de nuevo al sobre. ¿Qué tienes en mente James? No hagas ninguna estupidez, en serio, ahora que has recobrado todo lo que era tuyo porque no las dejas ir simplemente. No lo entiendes Allison, no eres capaz de entender todo lo que me hicieron. Entonces dime, hazme entender. El rostro de James adopto una seriedad sombría que le resultaba ligeramente espeluznante a Allison.
James evocaba todo lo que le había pasado antes de que se quedara sin nada más que su ser y unos trapos que ocultaban su desnudez. Le era difícil de explicar todo lo que le había ocurrido, especialmente explicárselo a Allison pues no era ni siquiera una persona de confianza, era una simple farsante que se hacía pasar por su novia para llamar la atención de los medios, y a Carter, para conseguir la atención especial de sus objetivos.
Luego de la luna de miel de James y Louis, todo parecía marchar muy bien, los sueños y metas que compartían la nueva pareja daban a pensar a uno que sería uno de esos pocos matrimonios de famosos que se mantendrían a pesar de los años. Pero la historia fue otra, una vez que regresaron se inicio la gira a lo largo del país en las distintas ciudades empezando por Nueva York. La tensión antes de cada presentación se volvió más pesada ahora que el matrimonio del autor y una de las cantantes se vio involucrado. No falto tiempo para que el amor que había se viera consumido por el glamor y la fama, pero principalmente el dinero que empezó a venir con esta nueva gira. Todo esto sumado hizo que las peleas de pareja empezaran a surgir quebrando la armonía del equipo que tocaba en cada presentación que se daba. Fue así, con la armonía empezando a resquebrajarse, con la tensión del prestigio en los hombros de Carter, con la presión del público por una presentación impecable departe de Louis que Angie empezó a dar su fantástica medicina para curar la ansiedad, la tensión y el malhumor. Nadie sabía como ella había conseguido la droga, ni porque solo Carter cayó en ella, lo importante era que se sumergió en los adictivos brazos de la droga donde se fue aislando poco a poco, alejándose aun más de lo que en un principio estaba del mundo productivo de la música jazz y al final, volviéndose un total drogadicto. Durante las presentaciones estaba cansado como para cerciorarse que todo estuviera bien en la ejecución de la música y que el ritmo y compases se ejecutaran armónicamente junto con las voces de las hermanas Delauney, pues se pasaba horas encerrado en su habitación inhalando sin parar.
Carter se levanto del sillón en el cual se había quedado recordando. Allison quien había estado esperando alguna respuesta ante la pregunta acerca del motivo de su rencor contra las Delauney, sin hallar respuestas, solo le quedo irse. Carter camino con las manos en los bolsillos hasta llegar a la ventana empapada por la lluvia que azotaba con fuerza cada ventana de la mansion. La noche era más oscura de lo común, mas solitaria de lo que solía ser y había un personaje fuera de la mansión que representaba parte de su pasado. Carter observo entre la lluvia, a través del vidrio empañado a aquel niño que esperaba fuera de la propiedad de Carter. Estaba absolutamente empapado bajo la lluvia, pero a pesar de eso, mantenía su característica mirada firme, una mirada decidida y seria a través de los ojos de un niño.
Carter se mantuvo observando desde afuera, saco el frasco incoloro de su bolsillo, lo miro con duda luego se volvió al niño, aun parado sin moverse de su lugar. Lo siento –murmuro dándole la espalda al niño, este simplemente cerró los ojos y una lagrima cayo de sus cansados ojos.
La prensa enloquecía con la noticia del regreso de Carter. Muchos periódicos vaticinaban el reencuentro de las chicas Delauney con el único autor que las hizo llevar su voz a un nuevo nivel. Los medios hablaban de todo, incluso de los rumores de una reunión entre las intérpretes y el autor para discutir nuevo material, pero lo que en si hacia más interesante estos rumores, era el hecho que los medios querían ver al corazón roto de Carter reencontrarse con su antiguo amor. A pesar del tiempo que desapareció, nadie olvidaba el día en que James Carter tuvo que ser llevado de emergencia a una clínica por sobredosis, las fotos que se llegaron a captar ese día retrataban a un James Carter delgado, pálido, cansado y con una mirada que deseaba mas y mas de ese alucinógeno que destruía su mente y cuerpo. Pasaron varios meses para que se recuperara y lograra llevar una vida normal otra vez sin la presencia de ninguna sustancia alucinógena. Durante estos meses, Carter esperaba ver a su amor, su musa, su amada, su esposa junto a él, pero por alguna razón ella nunca apareció. Los amigos más cercanos a James lo visitaban y se la pensaban dos veces antes de responder las interrogantes de Carter acerca del paradero de su esposa. Cuán difícil es para un amigo revelarle las barbaries que cometió su esposa una vez que él desapareció, especialmente si las barbaries retratan a una ninfómana sedienta de más y mas, llevándola en algunos casos a perversiones moralmente inaceptables. Sus amigos callaron, quizás hicieron bien, quizás hicieron mal, quizás querían ocultar que ellos mismos habían probado un poco de la locura de Louis. Pero lo que importa al final es que no le mencionaron nada hasta que ya fue muy tarde como para avisar algo. Una vez que Carter salió de su rehabilitación, lo primero que hizo fue buscar a su esposa de la cual no sabía absolutamente nada.
Benson, amigo íntimo de Carter en ese tiempo fue quien llevo en su auto a ver a su esposa. Benson sabía en lo que se había convertido la esposa de James, y temía por el dolor en el que se podría hundir su amigo, pero él deseaba verla y nada en este mundo podría detener ese deseo.
Ahora imaginen por un momento la peor escena en la que podrían encontrar a quien aman junto a alguien en plena sesión sexual, ahora súmenle mas hombres y toda clase de perversiones que puedan concebir sus mentes, una vez que tengan la imagen mental, debo decirles que eso ni se asemejaba a lo que encontró Carter al momento en que entro en su viejo hogar y descubrió a su esposa con varios hombres, muchos de ellos, sus amigos más cercanos.
Era de día, la lluvia había dejado las calles mojadas, grandes charcos se habían formado a los lados de las pistas. El jardín que separaba la mansión de Carter de la pista estaba llena de gotas de agua y humedad mientras que las paredes de ladrillo cubiertos por densos mantos de enredaderas desprendían gotas de agua al piso. El niño seguía parado ante la reja fuera de la propiedad de James, temblaba y su rostro estaba pálido. James habría los ojos con los primeros rayos de sol del día, lentamente se levanto de su cama y se asomo a la ventana para ver si es que el niño seguía allí. Su corazón se estremeció al ver a ese pequeño niño temblando en la reja, mirándolo con sus grandes ojos casi a punto de llorar.
Un gran vaso de chocolate caliente calentaba las congeladas manos del niño mientras que una suave manta cubría su pequeño cuerpo tembloroso. Carter miraba parado al costado del a chimenea como el niño se reincorporaba lentamente, cobraba color y los temblores de su cuerpo se detenían. Una vez que termino su chocolate caliente pregunto: ¿Qué haces aquí? –pregunto fríamente. Tú sabes porque estoy aquí, tú sabes que estoy cerca desde que se apareció ante ti. ¿Y que piensas hacer al respecto? Deduzco que ya sabes todo. Si, es por eso que no me he alejado –respondió el niño acomodando la manta hasta tapar su nariz que era un tempano- te pido que reflexiones esto que vas a hacer. Carter camino alrededor del sillón donde estaba sentado el niño y con una mirada pensativa tomo los hombros del niño que aun temblaba. ¿Quiénes son ustedes? En un principio tenía una idea de quién era quien, ahora estoy confundido.
Carter estaba destrozado, había perdido a su esposa, y a quienes consideraba sus amigos más importantes, las personas en que más confiaba, por quienes daría todo. La droga ya no era una opción aunque su cuerpo lo deseara más que nunca, había un gran vacío donde trataba de llenar con sentimientos ahogados, sentimientos muertos. La producción artística estaba peor que nunca, mucho peor que el tiempo en que consumió droga y mientras que él perdía dinero por la poca productividad de sus días difíciles, las hermanas Delauney seguían haciéndose famosas y ganando dinero trabajando en ayuda de otros autores. El divorcio llego en pocos días, fue el tiro de gracia para matar a Carter. El divorcio se llevo consigo gran parte de los pocos bienes que aún le quedaban haciendo aun más rica a Louis. Algunos dicen con mucha seguridad que las hermanas Delauney tenían planeado dejar en la bancarrota desde un principio a Carter, arrebatarle todo y dejarlo en la miseria, pero ¿Por qué?
Carter vivió los días que siguieron a este hecho, viendo como lo poco que le quedaba era embargando por el banco el cual buscaba pagar los cientos de deudas que había acumulado en su ausencia y antes de ella. Lo peor de todo, es que la mayoría de deudas que poseía eran por culpa de Louis en el tiempo en que estuvieron casados, donde Carter le daba caros regalos para hacerla feliz, además de eso, Louis aprovecho la ausencia de James para utilizar el dinero en sus locuras ninfómanas. Cuando Carter no tuvo absolutamente nada, solo le quedo sobrevivir en las calles como un mendigo, robando un poco de comida para alimentar su vacio estomago, mirando al piso y arrastrándose como un perro viejo y cansado.
Carter tenía puesto el traje de gala. Metió la mano al bolsillo derecho de su pantalón y saco un reloj de oro, eran las ocho de la noche. Faltaba una hora para el encuentro. El niño lo observaba desde detrás de él con una mirada de tristeza. Lo harás ¿no? Carter no se volvió al niño, simplemente se acomodo el traje y camino hasta el vestíbulo. El niño lo seguía a paso indeciso, sin saber qué hacer, sin saber cómo detenerlo. No regresaras James y si lo haces, no serás el mismo nunca más, por favor, quédate. Carter abrió la puerta del vestíbulo que daba a la calle donde afuera le esperaba una limosina, antes de cerrar la puerta se volvió al niño y con una voz fría pregunto: ¿Para qué? Ya no hay vuelta atrás, ya no tiene caso. Diciendo esto cerró la puerta dejando al niño solo en el vestíbulo, en el cual, cayó en llanto.
La cita era en el departamento de lujo de BeautyView. Nadie de la prensa sabia del encuentro que se iba a realizar esa noche donde las hermanas Delauney habían invitado a Carter a una cena ¿Motivo? Hablar de trabajo, aunque él sabia que ellas tenían otras intenciones, y cualquier jugada que ellas llegaran a hacer esa noche, seria superado por Carter pues su plan ya estaba en marcha. Era una noche de luna llena, las luces de la ciudad iluminaban el panorama entero mientras que las únicas observadoras de lo que sucedería esa noche, serian las estrellas.
Las hermanas Delauney saludaron con una cortesía hipócrita, primero Angie quien le saludo con un choque de mejillas y una sonrisa a penas formada la cual mantenía con notable esfuerzo. Por otra parte, Louis saludo a Carter con un beso en la mejilla de una forma muy sensual. Puta de mierda – pensó Carter luego de que Louis lo besara de esa forma. Las velas fueron encendidas por el personal selecto y de confianza de las hermanas, mientras que en una esquina, el hombre con el cual Louis había compartido intimidad yacía parado observando todo con suma cautela, además de ser el amante de turno de Louis, era también miembro de seguridad.
¿Cómo has estado James? –pregunto Louis. Bien – respondió cortante. Escuche que saliste de rehabilitación –menciono Angie con un notable brillo de odio en los ojos. Si Angie hace mucho que salí de rehabilitación y estoy mucho mejor si es lo que quieres saber –respondió otra vez cortante. Por favor James, maduremos un poco y dejemos el pasado en el pasado –dijo Louis cruzando las piernas. James cerró los puños y un arrebato de cólera estuvo a punto de dominar el autocontrol de James el cual se había mantenido lo más tranquilo y cordial que pudo. Escucha James, nos interesa trabajar contigo, tú eres el único capaz de convertir las más simples palabras en oro y nosotras somos capaces de hacer que ese oro deleite al alma, y tú sabes eso. Carter miro la llama de la vela arder y en su mente toda clase de insultos aparecieron al instante para contestar la petición de su antiguo amor. Estoy de acuerdo –respondió con una sonrisa algo más sincera que las de las hermanas. Las chicas se miraron y sonrieron con placer, luego Louis miro a James y con una mirada cautivadora dijo: Entonces es un trato James. Hay que celebrar esto –dijo Angie haciéndole una seña a una chica encargada de repartir la comida. El hombre de seguridad quien había estado inmóvil en la esquina de la habitación camino tras la chica y ambos desaparecieron al cerrarse la puerta de la cocina.
Las hermanas Delauney y Carter se sumergieron en conversaciones cada vez más sueltas y amenas hasta que las palabras simplemente fluían, la chica salió a los pocos minutos con una bandeja con copas de champagne que sirvió frente a cada uno. Ninguno se percato del rostro de la chica, pero en ella había una mirada de terror que clamaba por ayuda. La chica no se mantuvo mucho tiempo luego de dejar las copas y a paso tembloroso, inundándose en lagrimas regreso a la cocina. Carter alzo la copa de champagne junto con las hermanas y chocando sus copas bebieron el champagne. Una vez que bajaron las copas, Carter sonrió, esta vez mas sonriente que nunca y de entre todas las sonrisas que hizo esa noche, esta fue la única realmente sincera.
Ambas hermanas abrieron bruscamente los ojos al mismo instante y cayeron al piso retorciéndose de dolor. El hombre de seguridad salió de la cocina dejando ver a ambas chicas en lo que se cerraba la puerta a los múltiples charcos de sangre que brotaban de los 4 cocineros que estaban en la cocina. ¿Qué nos has hecho? –pregunto Louis mientras espuma brotaba de su boca. El hombre de seguridad saco del bolsillo de su pantalón el frasco que Carter había tenido hace unas horas en sus manos y se lo lanzo a James, este lo atrapo con una mano y arrodillándose al costado de Louis, se acerco a su oído y mostrándole el frasco dijo: Veneno amor, el mas intenso y lento que exista. Eres… eres… un hijo de puta… -murmuro Angie convulsionando. No chicas, ustedes son las hijas de puta acá, especialmente tú, Louis –dijo Carter tomando una silla y sentándose frente a las chicas que se retorcían de dolor. Eso chicas, lloren, lloren de dolor, dolor que me hicieron sentir a mí, cada una a su manera. Ahora que su muerte es inevitable, me gustaría saber ¿Planearon dejarme en la bancarrota desde un principio? Las chicas tenían las bocas inundadas de espuma y con los ojos totalmente blancos trataban de arrastrarse. Carter se levanto de su asiento y con odio empezó a patear en el estómago a Angie. Deja… Déjala… maricon… -dijo Louis con la poca fuerza que tenia. Carter se detuvo ante la petición de Louis, se acerco a ella y cogiéndola del cuello pregunto: Dime perra, dime el porqué ¿por qué me hicieron esto a mí? Yo te amaba ¿Lo sabias? Me esforcé por darte todo lo que una mujer pudo haber deseado en su vida, y tu me escupiste en la cara maldita perra. Louis sonrió y dijo: Realmente no sabes nada ¿no? Maldito pendejo. ¿Saber qué?
Lo que James no sabía, era que él había sido el responsable de forma indirecta de la desgracia en la que vivía la familia Delauney. Carter nunca tuvo el talento para producir buenas canciones, jamás lo fue y jamás lo será. Su éxito se debía al plagio, robaba las ideas de otros autores gracias a contactos que poseía por su estatus social lo que le permitía llegar a mucha gente y las principales víctimas de las cuales extraía ideas hermosas, eran de los autores de jazz de los bares populares, antros donde la fama es escasa, de allí provenía el padre de las chicas Delauney. Carter robo las ideas de quien pudo ser el mejor autor de canciones de jazz de todos los tiempos, pero al robarle el material de toda su vida, quedo en nada. Inundado en la miseria y sin ninguna fuente de dinero, las hermanas Delauney al igual que su madre tuvieron que prostituirse para poder tener algo que llevarse a la boca. Para empeorar las cosas, el padre murió de depresión al sumarse la frustración de haber perdido el trabajo de su vida y además, ver como quienes amaba entregaban el santuario que era su cuerpo para poder alimentarse. El padre de las hermanas Delauney no fue la única víctima, hubieron muchas más, decenas y decenas de personas a las cuales se les robaron ideas que tuvieron como consecuencia la desgracia de sus familiares y seres queridos. Pero Carter jamás sabría esto.
Ambas hermanas murieron luego de media hora de gimotear de dolor mientras que Carter se deleitaba con su sufrimiento. Una vez que ya no hubo nada que hacer, Carter tomo sus cosas y le ordeno a su cómplice que cubriera de gasolina el lugar y quemara todo.
Quema todo –ordeno Carter dirigiéndose a la salida. El hombre miraba los cuerpos inertes de las hermanas Delauney, luego se volvió a Carter y dijo: No. Carter se volvió extrañado por la respuesta de su cómplice. ¿No? ¿Qué me quieres decir con eso? –pregunto James con el ceño fruncido. Ni tu ni ella se dieron cuenta de quién era, par de ricos imbéciles. El hombre extendió una pistola que tenía guardada dentro de su traje y apuntando a Carter dijo: Ustedes dos se merecen la muerte. Un estruendoso disparo seguido por la caída del cuerpo ensordecieron los oídos del hombre quien mantenía su brazo aun extendido luego de haber disparado. El olor de la pólvora quemada que escapaba de la pistola llenaba los pulmones del hombre. Luego de unos segundos bajo su brazo y miro los tres cuerpos tirados en el piso.
El hombre del cual ninguno de los tres sabía su nombre. Ese hombre el cual solo se le dio un nombre clave para el asesinato de las hermanas Delauney, se llamaba Dean Monday, hijo de George Monday, el mejor saxofonista de la historia y además una víctima más de Carter. Cabe mencionar que Dean trabajo para James y Louis durante su matrimonio, y al igual que otros que trabajaban para ellos como músicos de apoyo, se vieron afectados por su rompimiento, quedándose sin trabajo y con la mala fama de Carter encima que les impedía conseguir un trabajo en algún otro lugar.
La sangre había sido derramada, de culpables como de inocentes y él había ganado una vez mas, pero el niño aun tenia oportunidad de salvar una vida antes de que saliera el sol anunciado el principio de la mañana.
El hombre de sombrero alto y smoking negro que hacia resaltar su espectral rostro pálido entre las sombras, subió las escaleras de aquel viejo edificio derruido por los años donde su único habitante deleitaba los oídos de una mujer al otro lado de la calle con su saxo aun resplandeciente. El hombre empujo la puerta casi a punto de desplomarse de la habitación donde estaba el viejo hombre de color tocando las últimas notas con pasión y esfuerzo. El viejo quien tocaba en la ventana del antiguo departamento se percato de la presencia de aquel personaje espectral que había visto días atrás y con una risa rasposa por lo deteriorado de sus pulmones dijo: Buenos días señor Matanza, ¿Cuántas vidas ha tomado hoy? La oscuridad impedía que el hombre de smoking diera a conocer su verdadero rostro. Imperceptible sus facciones camino hasta la pequeña mesa llena de polvo y tomo la única silla que aun se mantenía de pie mientras que el viejo dejaba el saxo a un lado cerca de la ventana donde había estado tocando en aquel sexto piso a punto de derrumbarse de esa viaja calle olvidada y llena de vidas insignificantes en este mundo que crecía a pasos agigantados.
El niño estaba a solos unas pocas cuadras, sus piernas eran cortas lo que lo hacía correr de forma lenta mientras que sus pulmones no podían conseguir todo el oxigeno que necesitaba por las masivas emisiones de gas que liberaban los carros.
El viejo se sentó frente al hombre de rostro imperceptible y esforzando su gastada garganta empezó a hablar: ¿Qué has hecho esta vez Sr. Matanza? El hombre se quito el sombrero alto dejándolo sobre la mesa y con una voz picara dijo: Por favor George, deja de llamarme Sr. Matanza, porque no me llamas Scott o quizás Sean, me gusta el nombre Sebastian, aunque todo depende de ti. No cambies de tema Matanza ¿Qué has hecho? El hombre se acaricio su blanca calva con una mano y luego dijo con seriedad: Hay algo que debo saber George. ¿Quieres saber porque soy el único que no siguió tu teatro? No, nada de eso George, soy capaz de adentrarme a tu mente y lo supe luego de hacer mi magia, lo que nunca entendí es ¿Por qué solo tu fuiste capaz de ver más allá? George bajo la mirada y decepcionado respondió: Créeme, que yo también quisiera saber el por qué. Ambos se mantuvieron en silencio contemplando la oscuridad y los misterios de la humanidad en él.
El niño no podía abrir la puerta del viejo edificio, su corazón iba a mil por hora, estaba desesperado y angustiado, grave mezcla.
Tu debías matar a Carter –dijo el Sr. Matanza rompiendo el silencio. Veo que te las arreglaste muy bien para que mi hijo lo hiciera. George ¿Sabes quién soy en realidad? Preferiría que tu me respondieras esa pregunta –pidió George esforzándose en aclarar su voz. Sé lo que has pensado de mí, todo pensamiento que llegaste a concebir sobre mí, es cierto. Ya veo –dijo George con un tono abatido.
¿Sabes por qué no seguí tu juego? –pregunto George. Preferiría que tú me respondieras esa pregunta –pidió el Sr. Matanza con cierto tono cómico. Déjame decirte que estaba totalmente dispuesto a seguir tu juego, pero antes de hacer cualquier cosa, quería tocar, quería plasmar mis sentimientos en notas, narrar la historia del Sr. Matanza. Y aquella noche, luego de que me diste mis manos, toque hasta el amanecer como si no hubiera un mañana ¿Sabes lo que vi cuando me asome por la ventana Matanza? –pregunto George con un brillo en los ojos que anunciaba una lagrima. ¿Qué viste George? Vi a niños con harapos, señoras con moretones en sus mejillas por culpa de sus esposos borrachos, mendigos con lagrimas en los ojos y una niña de 15 años con su bebe en brazos, todos miraban hacia la ventana en la que había estado tocando y todos y cada uno de ellos, tenían algo especial en sus miradas, una lagrima de felicidad combinada con una voz de aliento que les alentaba a continuar. Lo que me hizo olvidar la venganza, fue el hecho de que las nuevas oportunidades no las debemos emplear para la destrucción, cuando somos capaces de crear algo que alimente el alma, que sane heridas, que relaje la mente contaminada y sobrecargada que con el tiempo la misma humanidad llena.
El niño entro por una grieta en la parte trasera del edificio, subió las escaleras a toda velocidad por los viejos escalones a punto de desplomarse y llego al departamento donde la espectral figura del Sr. Matanza cerraba los ojos de George Monday, quien murió por causas naturales a las seis y tres de la mañana.
El niño miro al Sr. Matanza mientras que el sol emergía en el horizonte revelando el cráneo que tenia por cabeza el Sr. Matanza. El niño camino abatido, arrastrando los pies hasta llegar a la silla en donde estuvo sentado el Sr. Matanza y se sentó con las piernas abiertas y los brazos sobre tendidos sobre la mesa en señal de cansancio.
George Monday –empezó a hablar el Sr. Matanza como si se tratara de un discurso. Recibió de mi las manos que había perdido un año atrás durante un tiroteo por mercenarios contratados por James Carter, luego de robarle las letras de canciones que serian recordadas por siglos, no les quedo ningún escrúpulo para dispararle en ambas manos, perdiendo dos dedos en cada mano. El mundo perdió a su mejor saxofonista, y en vez de darle una mano para levantarse, le escupió en la cara. Monday se hizo de malos amigos que lo sumergieron en la droga y deterioraron su cansado cuerpo. Aparecí ante él ofreciéndole una nueva oportunidad, le devolví la magia de sus manos y un saxo nuevo con el cual debía emerger por si solo y una vez concretado su fortuna una vez más, tomar venganza de Carter como estaba previsto.
Pero Monday escogió el camino de la música ¿no? –dijo el niño. Si, al final Monday eligió crear en lugar de destruir –respondió con una voz renovada, como si su existencia recobrara sentido otra vez. El Sr. Matanza tomo su sombrero alto de la mesa y tomo de la mano al niño para bajar las escaleras. Empiezo a tener fe en los humanos, parece que hay personas buenas por las que vale la pena este trabajo –menciono el Sr. Matanza.
Llegaron a la planta baja donde se detuvieron frente a la puerta que daba a la calle, se miraron ambos y el niño dijo: Hay una actriz que necesita una lección de vida. Matanza soltó al niño mientras avanzaba hacia la puerta y abriéndola dijo: Esta vez me toca a mí ser el niño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario