¿Cuándo empiezo? –pregunto Dante con una sonrisa de complacencia. Empiezas el lunes, tienes todo el fin de semana para descansar porque una vez que empiece el trabajo, créeme que será fuerte. ¿Qué tan difícil puede ser? –cuestiono. Madelyn y Rene intercambiaron miradas, luego se volvieron a Dante y dijeron a la vez: Sera muy difícil. ¿Cuánto pagan? Pregunto Dante casi olvidando ese punto tan importante. Pues empezaras con 400 al mes. Dante se mantuvo en silencio mientras en su mente hacia cálculos de los gastos que iba a realizar, la expectativa que tenia de su futuro en este trabajo y hasta donde podría llegar con lo que consiguiera.
Tranquilo, el negocio tiene tanto suceso que si trabajas duro te subiré el sueldo, todo depende de ti. Gracias señor –respondió agradecido.
¿Qué hora es? –pregunto Dante caminando junto a Madelyn por la oscuridad de la calle. Ya van a ser las 3 de la mañana. Me tomara horas llegar hasta la casa de Virgilio. ¿Por qué no vas a tu antiguo departamento y descansas allí? No lo sé, es una posibilidad. ¿Por qué dudas? Porque han pasado 2 meses sin que los vea y quizás estén tan molestos como lo estuvieron mis amigos y familiares cuando desaparecí y no volví ni llame por años. Aun estas a tiempo. No lo sé.
Doblaron una esquina y tomaron en una esquina un taxi que los llevara al hogar de Madelyn. Ambos tenían sueño por lo que mantener los ojos abiertos se hacía más difícil a cada minuto. Madelyn cedió ante el cansancio y lentamente se quedo dormida cayendo poco a poco sobre el hombro de Dante. Él la miro, tan quieta y apacible con ese rostro angelical que tenia, era como contemplar una divinidad, la cual, irradiaba paz. Fue en ese preciso momento en que aquella fragancia que había percibido en la playa se apodero del taxi en el que estaban. La fragancia de Helena se hacía cada vez más fuerte e intensa lo que confundía a Dante ¿De dónde provenía esa fragancia tan propia… De ella? ¿y por qué aparecía en estos momentos? Ignoro la fragancia por más fuerte que se pusiera y simplemente se distrajo viendo las calles por las que pasaban a gran velocidad. Dante se volvió a Madelyn y cautelosamente se acerco a ella para percibir su olor, aspiro a profundidad el suave olor de su pelo, tan distinto a la fragancia embriagante que se había apoderado del taxi y tan única, lo curioso era que ella no se había puesto ningún perfume. ¿Qué haces? –pregunto Madelyn quien había estado viendo por el retrovisor todo lo que había hecho. Ah, nada. ¿Me estuviste oliendo? No, no exactamente –respondió ruborizado- ¿Te has puesto algún perfume? Ya te dije que no. Es extraño. ¿Qué cosa? Hueles, rico –respondió casi riéndose de lo que había dicho. ¿Gracias? –respondió dudosa si esa era la palabra correcta o si era momento de agradecer.
El carro se detuvo frente al departamento de Madelyn y Selene; ella bajo mientras que Dante pedía al chofer que lo esperara para llevarlo a otra parte. Pago el taxi y se aproximaron a la entrada del edificio. Ella saco sus llaves y por algún motivo se demoro en abrir la puerta, sus movimientos eran lentos, como si tratara de demorarse a propósito, una vez dentro la llave Madelyn se volvió a Dante y empezó a sonreír sin ningún motivo. Dante también empezó a sonreír sin saber porque, pero era agradable sonreír sin ningún motivo con alguien. Fue una noche agradable –murmuro Madelyn con los ojos cansados pero lo suficientemente abiertos para notar sus ojos pardos. ¿Salimos otro día? –pregunto él acercándose para despedirse de ella. Me encantaría –dijo ella casi en un susurro. Dante se acerco a su rostro a lo que Madelyn cerró sus ojos para recibir un beso en los labios. Estos momentos generalmente son lindos y mágicos, siempre y cuando todo salga según lo previsto, pero recordemos que Dante no es de las personas más brillantes del mundo por lo que al momento de acercarse a ella en vez de darle un beso en los labios le dio un beso en la mejilla para despedirse. Madelyn abrió los ojos al instante y sonrojada por lo estúpida que fue bajo la mirada mientras Dante se alejaba.
A veces pienso que eres un idiota, luego reflexiono y digo: Si, eres un idiota ¿Por qué lo pensé tanto? Cállate Virgilio. Es la verdad Dante, solo tú eres capaz de arruinar momentos tan mágicos para una chica en una sola cita. ¿Momentos? ¿Hubo más de uno? Pues sí, tienes a la playa y la despedida. ¿En la playa? Si, torpe, cuando le dijiste eso tan bonito y arreglado que se te escapo era el momento perfecto para besarla ¿En serio no te das cuenta de lo que las chicas quieren? La verdad, creo que estoy despistado en esos puntos porque aun sigo pensando en Helena. No lo entiendo Dante, ella te abandono y te dejo tirado como un trozo de basura y tú sigues enamorado de ella a pesar de toda la frialdad que irradia contra ti.
Los primeros rayos del sol se colaron por la ventana de la cocina e iluminaron la habitación donde ambos tomaban café. A propósito ¿conseguiste trabajo? –pregunto Virgilio sacando leche de la refrigeradora para Sofía. Pues, si. Virgilio se volvió al instante a Dante con una mirada incrédula, dejo la leche y se acerco hacia él. ¿Dónde conseguiste trabajo? Pues, en una juguería –respondió un poco avergonzado por el trabajo que había conseguido. Dante ¿en una juguería? ¿Te quieres morir de hambre? Pensé que habías conseguido un trabajo de verdad en un lugar de verdad, si tuvieras trabajo en una jugueria importante como el “fructicomio de Rene” las cosas serian diferentes. Pero Virgilio, tengo trabajo allí. ¿En serio? Si. Parece que las cosas salieron mejor de lo esperado, aunque tendrás que levantarte más temprano que nadie para llegar hasta allá, está al otro lado de la ciudad. Virgilio… voy a regresar a mi departamento con Hughes y Davis. Virgilio quien había estado alegremente conversando con él con una chispa de alegría en su rostro de repente se apago, su rostro adopto una apariencia de incertidumbre y dolor. ¿Te iras? –pregunto con un tono más serio. Pues si quiero el trabajo, tengo que regresar. Pero puedes conseguir otro empleo más cerca, has eso y no te preocupes por el dinero, te apoyare como buen hermano hasta que encuentres un trabajo más cerca. Virgilio, no puedo hacer eso, no lo entiendes, tengo que aprender a valerme por mi mismo, conseguir las cosas por mis propios meritos y dejar de vivir a tus expensas. Pero Dante no te preocupes, no me molesta si es hasta que trabajes más cerca a acá. Lo siento Virgilio, pero me iré mañana, ya tome la decisión –diciendo esto se levanto de su asiento y se dirigió a descansar a su habitación. Virgilio por otra parte camino a paso lento hasta llegar a donde estaba su hija, la cargo en sus brazos mientras le daba de tomar leche con el biberón y hablándole dulcemente con ese tono paternal en su voz propio de un hombre que quiere mucho a su hija dijo: Parece que el tío Dante se irá otra vez. Sofía miraba a Virgilio con sus grandes ojos como si comprendiera lo que decía su padre.
Davis… -dijo Chris sentándose a lado de él en el sofá. Chris –respondió Davis sin despegar los ojos de su programa. ¿Puedo preguntarte algo íntimo? –pregunto con un tono diferente, podría decirse que con un tono más sensual. Mientras no tenga que pararme estaremos bien. Bueno, ¿alguna vez sentiste algo sucio por un hombre? ¿Algo sucio como qué? –pregunto Davis. No lo sé, simplemente si tuviste algún deseo sucio con algún hombre. Pues no ¿Por qué lo preguntas? –pregunto Davis despreocupado y con el típico tono de voz uniforme que le daba a cada una de sus frases. Davis, debo decirte algo importante, yo… ¡Davis, junta de propietarios ahora! –exclamo Hughes entrando al departamento con la respiración agitada. Davis al instante apago el televisor con el control remoto, se levanto del sofá dejando a Chris con las palabras en la boca y se dirigió al cuarto de Hughes junto con él. Hughes cerró la puerta y tratando de recobrar el ritmo de su respiración se acerco a la ventana para recibir aire fresco y dijo: Dante me llamo. ¿Eso es malo? –pregunto Davis sin sobresaltarse. Bueno, dijo en pocas palabras que iba a venir mañana en la noche y yo no le dije que ahora había gente ocupando su habitación. ¿Entonces cual es el plan? No hay ningún plan, no sé que le diremos cuando vuelva. Hughes, tranquilo, Dante se amolda a los cambios. Si él se amoldara a los cambios entonces no se hubiera ido por el tema de Helena. Esperemos que haya madurado en todo este tiempo fuera, o que haya encontrado armonía en su vida, esperemos –dijo Hughes pensando mientras miraba el cielo estrellado.
¿Dónde estoy? Espera, recuerdo este lugar, es donde la vi por primera vez –dijo Dante inmerso en sus pensamientos mientras veía aquella esquina en el centro de la ciudad donde tomaba el bus que lo llevaba a su casa. Ahí estoy yo, sentado escuchando la música del reproductor que me habían regalado aquella navidad, y justo cuando escuchaba la canción de bacilos “porque brillamos” apareció ella, ella con toda su ternura y sencillez pasó por mí delante. Helena en ese momento apareció frente a Dante, con su blusa rosada y jeans simples, con su pelo alborotado pero ordenado de alguna forma que la hacía… hermosa. ¿Por qué te haces esto Dante? Pregunto Madelyn apareciendo detrás de Dante. Madelyn… -murmuro Dante mirando el rostro de ella. Deja de mortificarte por los recuerdos con ella, deja el pasado en el pasado, ahora es el presente y el presente quiere que seas feliz. Madelyn extendió su mano hacia Dante. Él la miro con pena, luego se volvió hacia aquella imagen del pasado que tomaba vida, veía como su rostro en el pasado había adoptado una total expresión de asombro hacia aquella chica de mirada dulce. Sé feliz Dante –dijo Madelyn aun con la mano extendida. Dante no aparto la mirada de su recuerdo, porque era hermoso el recordar, pero un nuevo impulso hizo que su mano tomara la de Madelyn, y una vez que sus manos se tomaron una sonrisa emergió en ambos. Gracias –murmuro Dante mientras los recuerdos desaparecían transformándose en un ambiente de un blanco total, donde solo estaban los dos, y lo que él hiciera en adelante transformaría el lugar.
Dante abrió los ojos, y por primera vez en semanas, se sentía tranquilo y feliz con el amanecer. Fue cuando miro a su lado que descubrió que Virgilio y Sofía dormían a su costado, ella abrazando a su padre. Sigilosamente se levanto de su cama y contemplo cuan paternal y maduro se veía Virgilio junto con Sofía. Al igual que él, había madurado. Joven Dante ¿se irá? –pregunto Clara con una voz suave tratando de no despertar a Virgilio. Pues sí, ya es tiempo de dejar a mi hermano y afrontar el mundo por mis medios, por así decirlo. Él lo extrañara, se acostumbro a tenerlo aquí y aun sin demostrarlo, le tiene un cariño único, es su único hermano y lo quiere mucho. Lo sé Clarita, pero eso no cambia nada, hoy me iré.
La tarde paso rápida. Dante hizo las maletas, Virgilio miraba como su hermano se preparaba para irse, Sofía simplemente jugaba con sus muñecas y carritos. Luego de alistar las maletas, vieron películas en la sala como lo habían estado haciendo desde el día que llego. Hablaron incoherencias que terminaban en peleas en el piso que divertían a Sofía y que generaban la ira de Clara. Y por último, ya casi llegada la hora de la partida. Virgilio abrazo a su hermano como no lo había hecho antes, fue un abrazo abierto sin ningún tipo de vergüenza, fue un abrazo fraternal de un hermano que no quiere dejar ir a su hermano. Sofía entendía que aquel extraño que había aparecido en su vida y del cual le gustaba ver realizar todo tipo de hazañas estúpidas e irreverentes, se iba y como niña que era, demostró abiertamente su dolor dejando escapar largos sollozos y lagrimas. Dante levanto a su pequeña sobrina y le dio un beso en la frente, la meció en sus brazos y luego la deposito en el piso. Tomo las maletas, abrió las puertas donde en la pista esperaba un taxi y mirando a su hermano se despidió diciendo: Hasta luego. Virgilio no dijo nada por unos segundos, antes que Dante se volviera para el taxi dejo escapar las únicas palabras sinceras que venían a su mente: Ojala que la siguiente chica te rompa el corazón –expreso con una sonrisa en su rostro. Dante sonrió, metió las maletas en el taxi y subió en él. Virgilio levanto el brazo junto con Sofía para despedirse, y mientras el carro partía dijo: Ojala que la siguiente chica te rompa el corazón, quizás solo así regreses otra vez –expreso esto con un rostro de tristeza casi similar al de su hija.
Ya eran las 11 de la noche, pues el viaje era largo y el tráfico era muy pesado lo que dieron en total un viaje de 3 horas. Dante bajo en aquella cuadra en la que había vivido mil experiencias junto a sus amigos. Subió las escaleras junto con sus maletas. Saco la llave del llavero de caras felices y abrió la puerta. El departamento estaba a oscuras, todos al parecer estaba durmiendo. En eso, unas patitas corrieron por el pasadizo hasta llegar a Dante; Megatron apareció frente a él y rápidamente ascendió a los brazos de Dante donde lamio su rostro más de una vez. Cerró la puerta y caminando sigilosamente se percato que fuera de su antiguo cuarto había una sola caja donde estaban todas sus cosas de valor, por así decirlo, puesto que lo único que tenía en su cuarto eran chucherías sin importancia, la mayoría entregadas por Helena. Una nota con su nombre estaba encima de la caja, la tomo y leyó: Hemos alquilado tu cuarto, duerme en el sofá esta noche –Hughes y Davis. Pendejos –murmuro Dante con una sonrisa recordando las viejas estupideces de sus amigos. Tomo la caja y se dirigió hacia el sofá donde estaba Megatron. De entre las cosas que estaban allí, resaltaba aquella vieja carta de Helena. Dante la tomo y la abrió para leer su antiguo contenido:
Gracias por lo que me has hecho pasar todas estas semanas, tú eres la persona que más me ha hecho reír y llorar (de alegría). Te agradezco por toda la magia con que has llenado mi vida, me gusta como…
La lectura fue interrumpida por un mensaje al celular. Dante tomo el celular de su bolsillo y leyó el mensaje el cual tenía como emisora a Madelyn. Inconscientemente Dante dejo caer aquella carta escrita en su momento con el amor más sincero del mundo. Se hecho en el sofá y con una sonrisa en su rostro, empezó a escribirle una respuesta a ella.
Gracias por la salida de anoche Dante, salgamos otra vez.
Gracias por los momentos más bellos de mi vida Dante.
Salgamos el miércoles después del trabajo ¿Qué te parece?
Gracias por cada sonrisa que me has dado y que me llegaras a dar amor.
¡YA! Pero tú pagas.
Te amo y siempre, recuérdalo, siempre te amare.
Fin de la primera parte de Vendetta: La flor de loto
Próxima Parte de Vendetta: Hughes and Dante Piedritas Inc.
Oie piurano, espero que aceleres vendetta!
ResponderEliminarLLC
trujillano nena, y estoy trabajando en otros proyectos. Paciencia.
ResponderEliminarPIURANO PIURANO PIURANO.
ResponderEliminarTu en realidad crees que tengo paciencia?
LLC