domingo, 23 de enero de 2011

Buenos días Sr. Matanza. Parte 1 de 2


El hombre de sombrero alto y smoking negro que hacia resaltar su espectral rostro pálido entre las sombras, subió las escaleras de aquel viejo edificio derruido por los años donde su único habitante deleitaba los oídos con su saxo aun resplandeciente. El hombre empujo la puerta casi a punto de desplomarse de la habitación donde estaba el viejo hombre de color tocando las últimas notas con pasión y esfuerzo. El viejo se percato de la presencia de aquel personaje espectral que había visto días atrás y con una risa rasposa por lo deteriorado de sus pulmones dijo: Buenos días señor Matanza, ¿Cuántas vidas ha tomado hoy?

Nueva York – 1961
               
El sonido de los platillos empezó a sonar en el club The Golden Maverick. Pronto los espectadores sentados en sus mesas con sus trajes de gala reconocieron aquella popular canción de George Monday. Los saxos empezaron su majestuosa compañía junto a la guitarra y las voces de las maravillosas hermanas Delauney con su sensual manera de pronunciar las palabras al cantar en conjunto, como si trataran de seducir al espectador e invitarlo a cerrar los ojos y dejar que los deseos más profundos tomen el control por solo un segundo. Pero la historia no transcurre dentro de este refinado lugar, ni siquiera cuenta con alguno de estos respetables caballeros y damas. Mas bien, la historia empieza con una mirada de rencor, una mirada de odio de quien observa en silencio a aquellas esbeltas figuras de las hermanas Delauney saliendo con sus novios de turno y desapareciendo en la limosina que les esperaba fuera del club. La gente sale deleitada del show, murmurando entre sí los más grandes elogios de aquellas promesas de la música de las hermanas Delauney, y entre conversa y conversa, se cuela el triste recuerdo de George Monday, pobre hombre. Todas las personas que conocieron su desafortunado destino coinciden en lo mismo, un hombre que perdió la chispa de gracia que lo hacía único al momento de subir a un escenario, pero ninguna de esas personas sabe lo que es perder lo que él perdió.

Por otro lado, el hombre de mirada rencorosa se mueve entre la oscuridad, de callejón en callejón como si se tratara de una rata evitando ser vista pues el dar a conocer su existencia implicaría la persecución de esta.
Su odio lo guía por la oscuridad, lo alimenta y se nutre de ella. La venganza es lo único que inunda esa brillante mente que fue pero que ya no será, pues el poder del odio es tan envolvente y tan fácil de aparecer y nublar el juicio que no le cuesta mucho adueñarse de ese hombre que lo perdió todo. Y donde haya un alma perdida dispuesta a darlo todo por un fin, estará el Sr. Matanza. 

Una espectral figura camina entre los oscuros callejones de la eternamente despierta ciudad de Nueva York, buscando a aquel infeliz ahogado en su rabia. No le toma mucho llegar hasta él pues su presencia violenta es atractiva para el Sr. Matanza. Y cuando finalmente lo encuentra, repugnante y lleno de harapos, sonríe de complacencia y exhalando el denso vapor de su habano cubano saluda diciendo: Buenas noches James.

El niño corre sudoroso por entre las calles buscando el resplandeciente club The Golden Maverick. Cuando finalmente visualiza a la lejanía aquel emblemático edificio se detiene de golpe buscando con la mirada a alguien en especifico, pero una vez llegado allí, siente que ha llegado tarde que sus esfuerzo por llegar lo antes posible se vieron frustrados por el mismo personaje de siempre, el cual, aparece entre la multitud de personas que se disipa del club luego de la presentación de las hermanas Delauney. Está hecho –dice el hombre de smoking pasando por el costado del niño.

Los reporteros se aglomeran en el teatro Constance donde la promesa olvidada de la música, James Carter hace aparición junto con su nueva novia, la modelo francesa Allison Lorrett. Cada miembro de la prensa al escuchar de la noticia de la aparición del olvidado James Carter, no dudo ni por un segundo en buscar la primicia, resolver la pregunta: ¿Cómo resurgió de la más completa miseria? La misteriosa aparición del famoso autor de las más grandes canciones de jazz de todos los tiempos luego de haber desaparecido tras la bancarrota de hace 2 años dejo muy desconcertado a todo el mundo, mas aun, la misteriosa fortuna que cayó sobre sus manos y que le valió el resurgir de nuevo en los altos estratos sociales luego de haber mendigado pan por las calles con mucha vergüenza y rencor hacia las dos únicas personas a las cuales él las consideraba las culpables de su miseria: las hermanas Delauney.
¡Señor Carter, Señor Carter! –exclamaban los periodistas que empujaban con decisión a los miembros de seguridad que evitaban que los periodistas atacaran a Carter y Lorrett. ¡¿De dónde saco su misteriosa fortuna?! –preguntaban decenas de voces. Carter simplemente sonreía mientras llevaba del brazo a su novia. Ese es un secreto que llevare conmigo a la tumba –respondió Carter al aire esperando que alguno de esos tantos periodistas alborotados pudiera haberlo escuchado. La limosina que lo esperaba fuera del teatro abrió sus puertas para dejar pasar a las estrellas que escapaban de entre empujones y preguntas.
La prensa exclama tu nombre amor –menciona Allison destapando una botella de vino Le Rouge. Esas víboras solo quieren un pedazo de mi con el cual poder sobrevivir, y solo lo conseguirán teniendo una primicia que yo se las puedo dar –dijo James con un tono despectivo enfatizando su desprecio en las palabras como víbora y pedazo. James creo que es momento que me cuentes que paso contigo, es verdad que accedí a hacerme pasar como tu novia por dinero e imagen, pero quiero que confíes por un momento en mi como amiga y me digas ¿De dónde diablos salió todo este dinero que tienes ahora? Solo podría decirte que fueron buenas inversiones, en los lugares correctos, en los momentos correctos, todo se trata del azar, unos ganan, otros pierden, yo ya perdí lo que tenía que perder ahora me toca ganar y que otros pierdan. ¿Venganza? ¿De esto se trata todo? –pregunto perdiendo el tono glamoroso característico de las estrellas francesas.

Carter quería venganza y no perdería la nueva oportunidad que se le había dado para llevarla a cabo. Solo era cuestión de tiempo para que las manos de alguien se vieran manchadas de sangre. Mientras tanto en otra parte de la ciudad, donde las estrellas caminantes se deleitan con los placeres otorgados por el dinero, se encuentran dos hermanas aterrorizadas por el resurgimiento de una víctima del pasado.
Los cuerpos sudorosos chocaban entre sí que los gemidos orgásmicos hacían retumbar las lunas del departamento en donde se encontraba Louis, la hermana mayor de las dos Delauney. No importaba quien fuera el hombre que estaba con ella, a pesar de lo importante que pudiera llegar a ser, pues memorizar los nombres de los amores furtivos que tenia Louis no era propio de ella. Los gemidos de placer se hacían más intensos y constantes. El labial rojo sangre se impregnaba en el cuello de aquel hombre que la poseía como si se tratara de una muñeca, él era libre de hacer con ella lo que él deseara pues ella solo quería placer, no importaba como. La cama rechinaba por la intensidad de los movimientos, la madera empezaba a crujir, faltaba poco. Un gemido de placer. Un grito de dolor y excitación. Un gemido mutuo de un trabajo hecho correctamente donde el sudor y otros líquidos son la prueba de lo gratificante que fue el encuentro.
El hombre despeinado y manchado en todo su cuerpo con el color rojo del labial de Louis encendió un cigarro mientras miraba a través de los ventanales de la suite dorada del hotel Miligan. Louis yacía cansada, sudorosa y saciada mientras reposaba su cuerpo desnudo entre las sabana blancas de la cama. La perilla de la habitación se abrió, era Angie con una expresión de preocupación en su rostro. Louis tenemos que hablar –mirando primero a su hermana y luego mientras miraba al hombre dijo- a solas, es urgente.
Louis hizo una ademan poco atento al hombre para que se retirara. Una vez que se cerró la puerta, Angie se sentó junto a su hermana ahora vestida con una bata de seda. Carter ha reaparecido –dijo Angie sin rodeos. ¿Ha aparecido? ¿En algún momento estuvo perdido? –respondió Louis despreocupada. ¿Acaso no lo entiendes? Él hallara la forma de vengarse de nosotras luego de todo lo que le hicimos y a donde lo encaminamos. Angie, no seas estúpida, él termino donde termino por sus propias decisiones, nosotros no tuvimos nada que ver en esto, mejor dicho, tú no tuviste nada que ver en esto, yo me case con él así que supongo que intentara buscarme, pero no me preocupo por eso. Angie escuchaba desconcertada la despreocupación de su hermana con respecto a un tema tan delicado como ese. Louis se levanto de la cama y camino hasta el tocadiscos que estaba una mesa cercana a los ventanales de la habitación. Tranquila, ya he hecho algo al respecto –dijo encendiendo un cigarro mientras que el tocadiscos reproducía una vieja canción de Lily Carlsley. ¿Qué quieres decir con que “has hecho algo al respecto”?

El señor matanza tiene una curiosa forma de obrar; el primer punto a conocer es que él es un titiritero que mueve sus muñecos desde las sombras esperando que los pequeños movimientos que haga él, desencadenen consecuencias terribles en sus personajes. Es muy raro que el Sr. Matanza falle al no atinarle a su propósito, pero lo divertido para él de este juego, es que una vez que una marioneta falla, se le pueden agregar nuevos personajes a este teatro de la muerte para acabar el cometido haciendo que los resultados sean mucho mas entretenidos e impredecibles pero lo que lo más incierto de él, son sus fines, tan misteriosos como su manera de obrar. ¿Cuál sería su nueva víctima esta vez?  Quizás para entender mejor el propósito de este individuo debemos remontarnos al pasado de las hermanas Delauney.
Ellas no eran las esbeltas figuras de rostro hermoso ni de voz mágica, eran más bien mujeres de poca estatura de un metro cincuenta, feas hasta más no poder y regordetes que solo en sueños imaginarían estar frente a un gran público cantando con una bella voz, las cuales, ellas no tenían. Ni siquiera su voz era un ápice de lo que valían sus voces de oro actuales, para empeorar esto, ellas no pertenecían a un estrato social respetable del cual, en el caso de que tuvieran una voz bella, no podría ser apreciado por alguien que las lleve a la fama; no había ninguna forma en que ese par de hermanas pudiera alcanzar la fama. Y fue ante todo pronóstico que el Sr. Matanza hizo su aparición para obrar a su antojo. Les dio la belleza que deseaban, les dio las voces más celestiales de la tierra, pero no les dio el estatus para surgir como estrellas. Él les podía dar ese regalo, pero por un motivo oculto, no lo hizo y fue así como la necesidad de ellas por alguien que las sacara del mundo en que estaban hizo que sus caminos se cruzaran con James Carter.

James Carter era un renombrado autor de canciones de jazz que imponía con la letra de sus canciones una nueva dirección para el jazz del momento. Sus contemporáneos lo respetaban y sabían que era una persona brillante, los críticos describían sus letras como una mezcla perfecta de reflexión y placer, las personas en general lo llamaban “la nueva promesa del jazz”, pero de nada le servía las canciones con las letras más profundas del mundo si es que no había una voz capaz de penetrar en el alma como lo deseaba su autor, necesitaba una voz pura y nunca antes escuchada, una voz fresca que no solo deleite al oído, sino también al alma, una voz como la de las hermanas Delauney.

No importa cómo se conocieron, ni cómo llegaron a cruzarse el uno al otro pues sé sabe de antemano que alguien movió ciertos hilos para que el encuentro se diera, lo importante es la manera en que la voz de las “nuevas” hermanas Delauney  conquisto a Carter en los ensayos. Él consideraba que había algo mucho más especial en Louis, no sabía si era su voz, o su belleza lo que lo enamoro, pero durante las grabaciones de los primeros sencillos se podía apreciar los coqueteos que se daban entre ellos, era un juego de ojos y gestos corporales que no solo indicaban amor, sino también deseo.

Las primeras grabaciones que realizaron fueron un éxito rotundo que consagraron definitivamente al genio creativo de Carter y además, dieron a conocer las voces de las hermanas Delauney, las cuales fueron muy bien recibidas por la crítica y mucho mas por el público que las amo al primer instante que sus encantadoras voces se unieron en el club The Golden Maverick.

El segundo punto que debemos entender del Sr. Matanza, es que el trabaja bajo el principio de “Dar, para recibir”, todo lo que pueda llegar a dar solo está sujeto a una retribución temprana o tardía, aunque siempre hay veces en que no le es necesario pedir, porque el teatro se vuelve tan bueno e intenso que simplemente se sienta a observar los hechos que poco a poco llevan al desenlace, siempre manchado de mucha sangre.

Los jugueteos de miradas y citas que terminaban en ajetreados encuentros sexuales desembocaron en el matrimonio de ambos. Un momento totalmente cubierto por los medios que clasificaban el hecho como el matrimonio del jazz, lo único que podría tener como fruto esta unión seria los mejores éxitos en canciones, aunque siempre había quien consideraba que esto solo era el inicio del fin.
Su luna de miel fue de ensueños, llevada a cabo en París donde el sexo desenfrenado de la nueva pareja de esposos hizo retumbar a la mismísima torre Eiffel, luego fueron al Caribe donde pasaron una semana de relajación total para recobrar energías antes de los múltiples conciertos que se veían venir luego del nuevo disco que habían sacado al mercado. Todo hasta ese punto fue bueno, inimaginablemente bueno, pero luego vino la tormenta.

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