jueves, 30 de diciembre de 2010

Hughes, Davis y Dante: Vendetta 11

¿De dónde lo conoces? –murmuro Dante mientras Vincent le susurraba en el oído a Liz, esta luego se dirigió al bar mientras lo miraba con sensualidad. Si nunca has escuchado el nombre de Vincent Gray realmente no sales de tu casa, él es el más éxito empresario que haya pisado este país, con tan solo 18 años y unos cuantos dólares en el bolsillo logró ascender en el mercado de las fiestas y salidas nocturnas, él es un visionario en cuanto a lo que son discotecas, moda y arte –explico Virgilio con admiración en sus ojos. ¿Es un genio? –pregunto Dante sin mostrar ningún asombro con lo que le estaban explicando. Es un genio y mucho mas, lo conocí porque donde yo me desenvuelvo, para conocer firmas debo relacionarme con quienes las proporcionan y así conseguir una donde pueda trabajar, él es trascendental puesto que él las lidera. ¿Entonces él es tu jefe? No, él es el jefe de mis jefes.
Muy bien caballeros, porque se quedan en este sitio tan común y corriente, acompáñenme a la zona vip donde sucede toda la magia ¿no es cierto Virgilio? –sugirió Vincent con una mirada convincente que luego paso a analizar a Dante. Creo que no nos has presentado Virgilio. Ah, este es mi hermano Dante, Dante él es Vincent Gray, hombre que revolucionara todo lo que respecta a formas de diversión nocturnas. Mucho gusto –dijo Dante estrechando la mano de Vincent, ambos con una sonrisa, pero por alguna razón la sonrisa de Dante se volvió más difícil de mantener puesto que al estrechar la mano de él, sintió una sensación de aversión que recorrió todo su cuerpo. ¿Qué paso? –pensó Dante soltando la mano de Vincent, el cual, aparentemente no se percató de este gesto.

Por favor síganme –dijo Vincent caminando a la cabeza mientras ambos hermanos lo seguían, Virgilio con una sonrisa en su rostro al sentir de que estaba llegando a los altos estratos del mercado, pero por otro lado, Dante se mantenía extrañado por el raro estremecimiento de su cuerpo, presentía de que algo malo iba a suceder o quizás, de que acababa de conocer a una mala persona.

Los tres pasaron por entre la multitud de personas que susurraban el nombre de Vincent y lo grandioso que era, había quienes lo miraban con admiración, y había quienes lo miraban con deseo. Vincent los llevo hasta una puerta de cristal polarizado donde dos hombres fornidos resguardaban la entrada. Vincent estrecho la mano de ambos hombre como si se trataran de amigos de toda la vida, luego abrieron las puertas y en ese preciso momento Dante se volvió hacia atrás para ver el resto del local, vio como todos aquellos que habían estado adulando a Vincent se esforzaban por ver que es lo que había detrás de aquella puerta. ¿Debería sentirme privilegiado? –pensó Dante mientras avanzaba con Virgilio por unas escaleras de mármol negro. Las escaleras los llevaron a la parte superior del local donde, frente a ellos, se encontraba una pista de baile donde decenas de chicas de belleza inimaginable bailaban al ritmo de la música electrónica y solo unos pocos privilegiados con apariencia de modelo griego bailaban junto a ellas. Dejen de lado a este grupo de seres inundados por el libido y vayamos a la parte más tranquila –dijo señalando una mesa en especifico donde cascadas lo rodeaban y por alguna razón, reducían el escándalo producido por la fiesta.

Oye ¿me parece o todos acá son… por así decirlo, hermosos? ¿Te sorprende que diosas bailen con dioses? –Pregunto Virgilio con una mirada burlona- hermano, yo he salido con la gran mayoría de chicas que están presentes en mitad de ese jolgorio. Parece que te ha sorprendido el mundo en que viven mis buenos amigos –dijo Vincent mirando a Dante. En realidad lo que me sorprendo es que todos acá son bonitos. Jajaja, no te sorprendas por eso, el dinero cambia la apariencia de las personas, las vuelve mejores. ¿Mejores? –cuestiono Dante. Un mozo trajo ante ellos más Waboritas que dejo enfrente de cada uno de ellos. ¿Qué quieres decir con mejores? –pregunto Dante con una mirada fría. Vincent tomo un poco de su copa y luego sonriendo respondió: Digo que uno se hace mejor gracias a la dulce varita del dinero, pongamos por ejemplo a todas estas personas envueltas en el libido, sedientas de los placeres que puede ofrecer el mundo, siempre viviendo como hedonistas, esos Dante, son los hombres y mujeres dispuestos a alcanzar el éxito no importa lo que cueste, sus cuerpos son tan falsos como el afecto que podrían llegar a pretender sentir esta noche, claro me refiero a quienes tendrán sexo. Dante se mantuvo en silencio unos segundos y luego mirando a Virgilio pregunto: ¿Qué significa hedonista? Virgilio suspiro con decepción, por lo que Vincent decidió responder a la pregunta. El hedonismo es una forma de pensamiento que considera el placer como el único fin de la vida, no importa lo que haya que sacrificar para alcanzarla, no importa a quienes se tenga que aplastar para abrazarla. Dime Dante ¿Acaso los que triunfan son personas buenas y rodeadas de cientos y cientos de amigos? –Pregunto Vincent tomando un poco de su trago- si piensas fríamente, te darás cuenta de que solo aquellos que son capaces de olvidarse de lo que es conocido como lazos de amistad son los que triunfan en la vida.

Les contare algo que me paso hace poco con una chica –dijo arreglándose el cabello. Ella era muy linda, era dulce conmigo, un amor, una autentica diosa en la cama y hasta podría decir que era la chica que cualquier madre querría para su hijo. A pesar de saber eso la deseché, por el simple hecho de que yo no soy un hombre de una sola mujer, mis impulsos superaban mi razón y podría decir sin ningún problema que hasta la engañe con unas 10 o 12 mujeres, de no ser porque ella quería un compromiso yo no hubiera tenido que alejarla de la manera en que la aleje, le dije que la había engañado varias veces, pero esperen –dijo Vincent con una leve sonrisa- lo más gracioso fue que ella me seguía amando luego de todo lo que le dije. No sé cómo puede sobrellevar esa clase de cosas, pero no puedo darme el lujo de preocuparme por personas, no va conmigo, porque de hacerlo, tal vez no sería el exitoso hombre que soy ahora. Eso es despreciable –dijo Dante luego de mantener silencio unos segundos. Créanme cuando les digo, las personas van y vienen, aprovecha lo que te puedan dar y luego aléjate de ellas porque al final solo causaran problemas.

Yo no creo eso –respondió Dante fríamente- el fin de la vida no está en las cosas que puedas llegar a tener, sino en las personas que puedas llegar a querer. ¿Tú crees eso? Pues yo he querido a muchas personas, y luego, por mi propia personalidad y por mi pensamiento, las he dejado atrás al darme cuenta de que solo eran una carga, pongamos un ejemplo con el que se sientan relacionados, yo los invite a ustedes dos a esta, mi sección vip, solo para poder conversar de negocios con tu hermano quien por todo lo que yo sé, anda buscando las firmas que yo controlo y le puedo ofrecer, pero tu estas siendo una carga para él, porque lo único que estas haciendo es atacar el modo de vida que yo y mis fieles seguidores acá envueltos en el libido y el sonido de la música tienen, mira a tu hermano, nota su mirada de decepción.

Dante se volvió a Virgilio y vio en él una mueca de inconformidad. No me juzgues mal, soy solo un hombre que le gusta vivir la buena vida –agrego Vincent acabándose su Waborita- pero tampoco soy tan despreciable como crees, tengo planeado abrir una nueva discoteca, distinta a todas las que existieron antes, y dirigida para la gente promedio como tú. Es solo una pequeña muestra de que Vincent Gray también piensa en aquellos que son explotados. Dos hombres grandes y musculosos se acercaron a la mesa donde estaban y se pararon frente a ambos hermanos. Mis amigos los acompañaran a la salida, fue un placer conocerte Dante y gran conversación contigo Virgilio –menciono con una sonrisa sarcástica. Los hombres acompañaron a ambos hermanos fuera de la sección vip donde Vincent agrego antes de perderlos de vista: Prometo considerar el tema concerniente a las firmas.

Interesante tus amigos –menciono Dante el cual estaba apoyado contra la luna de la puerta del carro de Virgilio. No pensé que fueras una amenaza tan tremenda para mis negocios, no pensé ni siquiera que fueras a debatir con Vincent. ¿Debatir? Yo no quería debatir con ese imbécil, yo quería golpearlo en la cara. Te aseguro que el odio entre ustedes es mutuo –dijo Virgilio apoyado sobre el volante. Sácame de aquí, ya no quiero estar frente a este bar-discoteca-submundo. ¿A dónde quiere ir? –pregunto tomando las llaves de su bolsillo. No lo sé, vamos a un lugar tranquilo lejos de aquí, lejos de la ciudad, vayamos a fuera de la ciudad. Son las 3 de la mañana Dante…. Excelente Virgilio, tendríamos tiempo suficiente para ir hasta los acantilados costeros y ver el mar –dijo con una sonrisa cansada. Virgilio encendió el carro, miro a su hermano quien seguía apoyado sobre la luna y empezó a manejar.

El silencio de la carretera era relajante para ambos, la carencia de las luces de la ciudad y el viento colándose por una rendija de la ventana daban una sensación de libertad, de haber escapado de todas aquellas cosas que los aprisionaban, el trabajo, el dinero, el amor… Virgilio –murmuro Dante. ¿Qué pasa? –pregunto sin perder la vista de la carretera. Ahora que ya no hay nada que nos distraiga, quiero saber de Sofía. Lo he aplazado demasiado ¿no? Alguien tan importante no debería ni aplazarse un segundo.

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