lunes, 27 de diciembre de 2010

Hughes, Davis y Dante: Vendetta 9


Capitulo 4: Desde el fondo del abismo

Dante dejo sobre la mesa las rosas y subió las escaleras de aquella casa inundada en la oscuridad de la noche y el silencio de la madrugada. ¿Helena? –pregunto mientras subía lentamente las escaleras de madera. El pasadizo del segundo piso era alumbrado de forma tenue por la luz de la luna que atravesaba la ventana del cuarto al otro extremo del pasadizo. El sollozar de una mujer era lo que llamaba a Dante a continuar y lo llevo hasta la habitación de la ventana donde encontró, tendida en la cama  abrazando sus rodillas, a Helena. Su rostro no era visible, dado la oscuridad de la noche y porque estaba oculto tras sus rodillas. Dante al instante se sentó al costado de ella y abrazándola le pregunto: ¿qué ha pasado?
Helena no respondía y simplemente se sumergía en las lágrimas. Fue entonces, que una tercera voz irrumpió la habitación: Ella no es la primera. Se volvió al instante para ver de quien se trataba y vio, a contra luz de la luna, un hombre con un cigarro, apoyado contra la ventana y envuelto en el humo del cigarro.
Dante abrió los ojos y al instante se levanto de la cama. Estaba en su dormitorio en la casa de Virgilio. Dios mío, esto, esto fue nuevo –dijo Dante mientras se limpiaba el sudor de su frente. La luz de la mañana ciega sus ojos y otra vez el color gris tiño sus ojos. Si sigo soñando así nunca lograre dormir tranquilo, y… dios, ese hombre, ¿Quién era ese hombre?
Joven ¿se encuentra bien? –Pregunto Clara mientras tocaba la puerta desde afuera- ¿puedo pasar? Ah, sí Clarita, pasa –respondió Dante echándose otra vez a la cama. He venido a traerle el desayuno –dijo ella mostrando una bandeja con panes y jugos varios. Oh gracias pero no tengo hambre ahora, disculpa –respondió con la voz cansada. ¿Se encuentra bien joven? Lo escuche murmurar el nombre de una chica y luego grito. No es nada importante, solo una pesadilla que, bueno, se trata de una chica. ¿Un amor del pasado? Si, no puedo sacarla de mi cabeza. ¿Y que sucedía con ella en el sueño? Pues, la verdad, ella no era la que me preocupaba, a pesar de que dentro del sueño la hubiera encontrado llorando, lo que me preocupa en sí, era que había alguien más en el sueño, alguien a quien no había visto antes, un hombre oscuro, con una voz fría que me dijo, si no me equivoco, que ella no era la primera –relato Dante mientras miraba el vacio tratando de recordar el rostro casi imperceptible de aquel hombre. Joven –dijo Clara sentándose al costado de él- quizás algo superior le este queriendo advertir de algo, de donde vengo, los sueños los tomamos con sumo cuidado, y cuando se trata de una pesadilla, bueno, nos ponemos en alerta total junto con toda la comunidad, quizás este hombre de su sueño vaya a hacerle daño a esa chica. ¿Pero qué significa lo que dijo? –pregunto él. Poco a poco las cosas se irán revelando, eso es lo que he aprendido de la vida, esta nos entrega piezas de un rompecabezas mayor, el cual siempre busca decirnos de la forma más subliminal cuál es el fin verdadero. Gracias Clara, me mantendré en alerta –dijo Dante tomando un pan con atún de la bandeja que había dejado ella sobre la mesa.
¿Virgilio ya se levanto? –pregunto él. Él señor Virgilio se levanto hace 4 horas y se fue a trabajar. ¿Cómo hace para estar tan lúcido luego de tremenda noche que nos tiramos? y también el día anterior fue pesado, el viaje en tren lo fue también, a propósito ¿sabe si cancelaron las tarjetas de crédito de Virgilio? Sí señor, también encontraron su carro a orillas del malecón, aunque de esta quedaba solo la fachada.
¿Tiene planes para hoy día joven? –pregunto ella mientras tendía la cama. Pues, la verdad tenía planeado no hacer nada hasta nuevo aviso. El señor Virgilio me dejo un mensaje para usted, dijo explícitamente que “Consiga un trabajo maldito flojo y que deje de vivir como el zángano que siempre fue” obviamente lo expreso con cariño en sus palabras, creo.

La vida se había tornado más sencilla desde que Dante había aparecido en el hogar de su hermano. Era un aire diferente el que respiraba, no había nada que le hiciera recordar a Helena, ni nada que lo deprimiera ni le carcomiera el alma, por el contrario, conversar otra vez con su hermano y pasar el día charlando con la buena de Clara, hicieron que Dante recuperara la chispa de su vida, aunque siempre le preocupaba el hecho de ver el mundo de color gris, hecho que sobrellevaba con paciencia a pesar de lo inusual que era y que de mencionarlo a otros, solo recibiría un sermón de porque hasta ese momento no fue a visitar a algún médico que atendiera esa rareza suya. Pero la extraña enfermedad que poseía no era lo que le preocupaba en ese momento, mas bien, era Michael quien le preocupaba. No sabía nada de él desde que hablaron por primera y única vez en mucho tiempo en el edificio de Bioadvance. ¿Habría cambiado algo en él las palabras de Monique? Difícil saberlo, conociendo a Michael probablemente estaría odiándome en este momento en vez de analizar a profundidad el porqué de mis acciones, las cuales fueron dirigidas por la voluntad de ella. ¿Qué sentido tiene estar ayudando a otros si es que primero no los dejan intentar realizar sus objetivos por sus propios medios? Para poder crecer como personas, debemos caer en el intento, no importa si es que la caída es muy dolorosa, el resultado siempre será el mismo, una persona más madura y sabía tanto en sus acciones como en las decisiones que vaya a tomar a largo plazo. Si Monique se lo hubiera dicho en ese momento quizás habría cambiado al Michael de ese tiempo, pero a largo plazo, volvería a ser el mismo. A veces, por más duro que suene, debemos dejar sufrir a quienes amamos para que puedan surgir de nuevo como mejores personas, podríamos llamarlo, un dolor necesario.

Dime Clara ¿Cómo es trabajar para mi hermano? –pregunto embutiéndose un pan con chorizo de un mordisco. Trabajar para su hermano no es nada del otro mundo. Me refiero a como es él usualmente cuando está en casa, porque, cuando está conmigo parece ser otra persona y cuando esta junto con la alta sociedad, parece otra totalmente distinta. ¿No creerá usted que él se quiera dirigir a usted de forma elegante? Como usted sabe, el señor Virgilio debe manejarse tanto fluidamente con las personas de poder como con personas que son frágiles en cuanto a tratarlas se refiere. ¿Él trabaja de fotógrafo profesional no? Si, quizás eso también responda la incógnita que probablemente tenga sobre ¿Por qué viene todas las noches con una chica diferente? ¿Esto siempre fue así? –pregunto Dante de forma seria. No joven, el señor Virgilio no solía ser así, y quizás usted muy bien lo sepa. Fue la partida de Sofía ¿no? –pregunto Dante. Fue una seria de cosas que poco a poco se fueron acumulando y detonaron con la partida de la señorita Sofía.
La conversación se vio interrumpida por el sonido del timbre. Ya vuelvo joven –dijo Clara dejando los platos que había estado lavando y se dirigió a la entrada del hogar. Dante se mantuvo inmerso en su desayuno, en sus huevos revueltos y en su jugo de naranja, hasta que la voz de Clara lo interrumpió: Joven, lo buscan. ¿A mí? Por la mente de Dante paso una serie de pensamientos sobre quien podría haberlo venido a buscar, las probabilidades iban desde Hughes y Davis quienes lo buscaban para visitarlo y quizás cobrarle la renta del último mes, hasta la mínima, pero muy mínima posibilidad de que Helena lo haya venido a buscar. Dante inseguro camino hasta la sala donde vio  a un ángel, luego dio una segunda mirada para cerciorarse que sus ojos no lo engañaban y al dar una segunda mirada vio a Madelyn sentada en uno de los sillones, absorta en los recuadros que estaban dispuestos a lo largo de la sala. ¿Madelyn? Hola –saludo Dante sorprendido. Madelyn se volvió a él y se paro al instante para saludarlo con un choque de mejillas. ¿Qué te trajo por aquí? Y también ¿Cómo supiste donde vivíamos? –pregunto sentándose junto a ella. Vine porque te habías olvidado tu billetera en mi casa, en cuanto a la segunda pregunta, intuición femenina. Virgilio te lo dijo ¿no? Si. Madelyn saco la billetera de su cartera y se la entrego. Bueno, pues eso era todo –dijo ella con una sonrisa. ¿Ya te vas? –pregunto un tanto decepcionado aunque ocultándolo. Pues sí, tengo que ir a trabajar, solo aprovechaba mi descanso para devolvértelo. ¿Tu descanso? ¿Almuerzan a las 8 de la mañana? –pregunto él. ¿8 de la mañana? Es la 1 Dante. Oh, parece que me quede dormido otra vez. ¿No trabajas? Pues, estoy entre empleo y empleo, pero debes en cuando es bueno tener un descanso. Madelyn se acerco a la puerta y Dante la siguió para abrirla por cortesía. Madelyn salió y se mantuvo en el portal de la entrada un segundo, luego se volvió a Dante quien seguía en la puerta. No creo que nos volvamos a ver –dijo ella  con luz del sol cayendo directo a su rostro, lo que hacía que su rostro brillara como un ángel. No tiene porque ser así, no tiene porque ser, una amistad de una sola noche –dijo Dante con una sonrisa- podemos salir un día, podemos… hay una feria que han abierto hace poco a orillas del malecón, podríamos ir un día allí, si tu quisieras claro. Madelyn sonrió y asintió con la cabeza para luego decir: me gustaría. Ella dio media vuelta y se fue, al instante Dante reacciono y le pregunto: Pero no me has dado tu número para contactarme contigo. Madelyn se volvió a él con una sonrisa y dijo: Esta en tu billetera, junto a mi email y consigue trabajo, no pienso pagar tu entrada. Ambos sonrieron y por raro que parezca, Dante distinguió el color amarillo del polo que llevaba ella, su falda de jeans y sus leggings oscuros.

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