domingo, 12 de diciembre de 2010

Hughes, Davis y Dante: Vendetta 5


Madelyn miraba desconcertada como Dante y Helena se miraban sin decir palabra alguna, la mirada penetrante de ella y la mirada incrédula de él  denotaban que había algo tenso sucediendo entre ellos por lo que optó dar media vuelta e irse lentamente sin llamar la atención. Dante, han pasado meses –dijo Helena mientras se sacaba los lentes oscuros. Los ojos marrón oscuro de Helena chocaron con los ojos de Dante. Una sensación de vacío en el estómago  pasó por el cuerpo de  Dante; al instante, bajo la mirada, trago saliva y trato de mantener el contacto visual. ¿Quieres salir a charlar?  -pregunto Helena. Dante vacilo un segundo sobre qué hacer, pensó unos segundos si lo que estaba sucediendo era real, miro a su alrededor, tomo un respiro y respondió: Claro, ¿por qué no? Luego empezó a caminar junto con Helena mientras se dirigían hasta el balcón. El sonido del taco en punta de las botas de Helena incomodaba a Dante, y no era de extrañarse, pues la Helena que Dante conoció años atrás era totalmente distinta.
La chica que lleva siempre jeans y polos de colores alegres ahora vestía una chompa de cuello cerrado color gris claro ceñida al cuerpo y sujeta por encima de esta, una correa de cuero negro, llevaba encima un saco morado oscuro, unos jeans pegados al cuerpo de color azul marino y aquellas botas de cuero negro y taco en punta que tanto fastidiaban a Dante, incluso la fragancia de primavera que siempre utilizaba y por alguna razón hacia recordar a uno lo bello de la vida, esa característica fragancia, también había desaparecido y en su lugar había sido reemplazada por una fragancia embriagante y que borraba los recuerdos de una linda chica de mirada tierna por la nueva mujer de presencia glamorosa y fría.  Cambiaste de perfume –menciono Dante una vez  entrado al balcón. No iba a utilizar esa fragancia por siempre ¿no crees? –respondió Helena fría y cortante sin siquiera  mirarlo a la cara. Ella se apoyó sobre la baranda de mármol y miro la ciudad, la brisa acariciaba el pelo de ella al igual que acariciaba el rostro de Dante quien estaba simplemente parado observándola, viendo cada detalle de esa nueva Helena que había aparecido ante él.


Me sorprendió encontrarte aquí –dijo Helena volviéndose para Dante- ¿Qué te trajo por aquí? Vine con mi hermano, a él le interesan estas cosas. ¿Y cómo has estado? –pregunto ella. He estado bien, no tan bien como tu claro. ¿Qué quieres decir con eso? Vi el periódico de hoy. Helena y Dante se mantuvieron en silencio, el viento volvió a acariciar sus rostros. ¿Y qué piensas sobre ello? –pregunto ella. Dante se sorprendió ante la pregunta ¿Qué pensaba sobre ello? –Pensó Dante- ¿Qué puedo pensar de ti Helena, si ni siquiera reconozco a la chica de mirada tierna? ¿Qué puedo pensar si ni siquiera eres capaz de mirarme a los ojos? Los pensamientos de Dante abrumaban su mente, pero ninguno de ellos salió por su boca. Pienso que, ahora vives una vida más alocada que nunca, y espero que sea como deseas que sea. Helena miraba a Dante, a cualquier parte de él, pero jamás a los ojos. No era la respuesta que esperaba de ti –dijo Helena dejando de apoyarse sobre la baranda de mármol. El celular empezó a timbrar, ella desenfundo el celular rosado que era notablemente moderno, miro el nombre de quien llamaba en la pantalla y contesto con una sonrisa: ¿Alo? Si, ya bajo. Helena colgó y al instante la sonrisa se disipo al momento en que se volvió a Dante. Me voy –dijo despidiéndose con un roce de mejillas entre ambos- y una última cosa ¿Tienes trabajo? Pues… no. Has algo con tu vida Dante –dijo Helena con una sonrisa forzada mientras se ponía los lentes oscuros y se iba. Dante simplemente, la vio irse y perderse entre la multitud. Te vas una vez más Helena, y una vez más, no puedo hacer nada para hacerte quedar aquí –murmuró.
Alguien se acercó y se detuvo al costado de Dante quien aún miraba en la dirección en la que Helena se había ido. No sé qué te dijo, pero estuvo bien feo –dijo Madelyn con una voz cansada mientras tomaba un vaso de cerveza. Dante no se volvió a mirarla, simplemente observo como la figuar de Helena se desvanecía entre la multitud. ¿Usualmente las modelos son así de frías? Una vez conocí a una que no conocía lo que era una conversación civilizada, era hermosa, pero le encantaba mucho gritar, es mas, podría jurar que le encontraba cierto placer al gritarle a otros –menciono Madelyn acabándose su cerveza. Estas borracha ¿no? –pregunto Dante mirando a Madelyn con cierta incomodidad. Ni te imaginas –respondió tambaleándose ligeramente. Dante suspiro y empezó a caminar alejándose de la chica borracha de la cual no tenía conocimiento ni su nombre.

La limosina esperaba afuera del edificio y recostado sobre la puerta yacía Michael. ¡Michael! –saludo Helena con una sonrisa de oreja a oreja mientras se acercaba a abrazarlo. ¿Algo interesante paso allá arriba? –pregunto Michael mientras recibia el abrazo. Pues, estaba Dante. Michael abrió la puerta e hizo pasar a su amiga dentro del carro, al instante este comenzo a avanzar. ¿Dante dijiste? Parece que ha decidido visitar a cada uno de sus antiguos amigos. ¿También lo viste? –pregunto ella. Podría decirse que él me busco a mí, apareció de improviso en el edificio de Bioadvance y… pues tuvimos una charla algo accidenta, por así decirlo. ¿Se pelearon? –pregunto ella. No lo llamaría pelea, lo llamaría, votar a tu amigo a quien acabas de ver luego de mucho tiempo a patadas por problemas sentimentales. ¿Hizo alguna de sus estupideces? –pregunto Helena con un tono de afirmación. Más bien, yo fui el que reacciono estúpidamente, aunque tú sabes cómo es él, irritante hasta más no poder. ¿Y qué te dijo para irritarte? Bueno, me dio esto –dijo Michael sacando una caja pequeña del bolsillo de su terno y poniéndolo sobre la mini mesa de la limosina. Ábrelo, creo que tú entiendes el significado de esto más que yo. Helena abrió la caja delicadamente y al momento en que vio su contenido su corazón se estremeció, recuerdos vinieron a su mente y una sonrisa temblorosa pero traviesa escapo. Es una flor de loto de papel –murmuro suavemente Helena mientras acariciaba con sus dedos las puntas de la flor, luego lo tomo entre sus manos y lo observo como si esta se tratara de un tesoro. Dante tuvo esa flor  durante 4 años ¿sabes quién se la dio para que me lo diera? –pregunto Michael tomando un vino de la mini nevera que había en una esquina de la limosina. ¿Quién? –pregunto Helena quien tenía en su mirada, algo diferente, un algo más, tierno. Monique –dijo Michael con un suspiro. Helena miro fría a Michael al instante. La mirada de él se posó sobre la flor y una sonrisa emergió lentamente de su rostro. Mira lo que está grabado dentro –dijo él mientras servía dos copas de vino. Helena desarmo la flor y las letras grabadas delicadamente en la flor se hicieron visibles. Michael paso la copa a Helena quien miraba absorta  la flor.
Siempre supe, desde el momento en que vi a Monique por primera vez, que ella era lo que mi corazón quería, lo que mi corazón necesitaba –menciono con cariño en sus palabras mientras se llevaba la copa a la boca.  ¿Por qué terminaron? –pregunto ella. Michael tomo un sorbo y dejo su copa sobre la mesa, se llevo una mano a la frente y cerró los ojos; los recuerdos de esos tiempos eran difíciles de evocar, en parte porque había pasado mucho tiempo, y por otra parte, porque los recuerdos le dolían. Simplemente, sus ideales eran distintos a los míos, ella quería vivir de amor, yo por otra parte, quería vivir como un rey, quería todo lo que me podía ofrecer la vida. ¿Y ahora que tienes todo? Ahora que vives como un rey, ahora que cualquier chica se tendería a tus pies ¿Te sientes como un triunfador? ¿Te sientes como el rey que deseabas ser?  –pregunto Helena con una mirada y una voz triste. Lamentablemente, ni siquiera siento que sea feliz. Helena lo miro con cariño, se acerco a él y lo abrazo. A estas alturas de mi vida, pareciera que solo me quedan 2 amigos, y temo que uno de ellos no lo vuelva a ver, otra vez. Helena deposito la flor sobre la mano de Michael, Michael tomo la flor y leyó su interior una vez mas.

“Pasaría mi vida contigo sin dudarlo, mi corazón conoce al tuyo y sabe lo hermoso que es, pero no puedo amar a quien cierra su corazón por aquello que es perecible y desprendible, cada vez que lo cierras, pierdes un poco de ti mismo, amor. Mi corazón te pertenece, pero el tuyo, en todo este tiempo, me ha demostrado que no lo es para mí.” XXXX

De todo el mensaje aun no entiendo las equis que puso acá, pero pienso que Dante sabe el por qué. Creo saber que son –murmuro Helena- hace tiempo, él me dio una flor de loto, decía que yo representaba una. ¿Qué quería decir con eso? –pregunto él. Prometio decirme los 4 significados que tenia la flor de loto, uno cada luna llena. ¿Por qué durante las lunas llenas? Porque, en primer lugar, porque me dio una flor de loto durante una luna llena y en segundo lugar, porque decía que las flores de loto brillaban con mas intensidad y su belleza se volvia incomparable durante las lunas llenas. ¿Cuáles eran esos 4 significados? Solo llegue a conocer uno. ¿Por qué no te dijo los otros 3? Porque terminamos antes de la segunda luna llena…




Capítulo 3: El primer significado

No hay comentarios:

Publicar un comentario