lunes, 6 de diciembre de 2010

Hughes, Davis y Dante: Vendetta 4


Este pasaje podemos nombrarlo, “Dante y la alta sociedad” o más bien, “Dante se jode totalmente y Virgilio se revuelca con unas gemelas” pero para mantener el misterio de la trama, simplemente lo llamaremos “La belleza de Helena”.

Parte 1: La flor de loto. Capitulo 2- La belleza de Helena.

Chris ya es hora –exclamo Nat fastidiada. ¿A dónde van? –pregunta Hughes desde el sofá, inmerso en su programa infantil. Una exposición de arte moderno al otro lado de la ciudad, nos tomara como dos horas en tren para llegar hasta allá –responde fastidiada por la demora de Chris. ¡DIOS, CHRIS TE DEMORAS MAS QUE UNA MUJER! –grita Nat ya alterada. Pero me veo mejor que tu amor –responde Chris saliendo de la habitación. Nat se queda perpleja con el masculino saco que carga Chris y como asienta sus masculinas facciones, las cuales a su vez, son cuidadas delicadamente. Chris… a veces me gustaría que fueras hombre –dice Nat casi sin aliento y con la mirada perdida en Chris. Sigue deseándolo cariño, porque este cuerpo de adonis es para alguien en especial –menciona Chris mientras mira de reojo a Davis, este, obviamente sigue inmerso junto con Hughes en el programa infantil.
Dante camina con sus zapatos nuevos entre las masas de personas formadas en grupos, pequeñas islas de intercambio de pensamientos e ideas, la mayoría de sus temas, son banales pero expresadas de forma culta y refinada. Virgilio se ha perdido al primer segundo que pusieron un pie fuera del ascensor, lo que nos lleva a dos posibilidades: O se debe estar tomando algunas copas con alguna chica que acaba de conocer o ya se debe estar revolcando con alguien o estar en siquiera el proceso de ese trabajo, pero probablemente debe estar ligando con algunas chicas entre la multitud. Dante por su parte, camina con las manos en los bolsillos por el gran ambiente dispuesto para la exposición de arte moderno, no muestra ningún entusiasmo por las pinturas ni esculturas. Si describimos el lugar a través de los ojos de Dante, perderíamos tanto el entusiasmo como él al instante que entro en el lugar; por ello lo describiré desde la perspectiva de alguien que puede notar los matices y colores. El piso de roble reluciente con partes alfombradas de color rojo recubre el vasto espacio de la exposición. El espacio de esta es tan grande que abarca desde un bar moderadamente grande, una mini ágora donde están dispuestos varios sofás, paredes agregadas de dry wall donde se han colgado las decenas de recuadros, mientras que las esculturas están situadas entre pared y pared para que todo visitante pueda ver los trabajos tanto en pintura como en materiales diversos, entre los cuales predominan los metales y la arcilla, y por ultimo un balcón notoriamente grande donde la gente escapa para poder admirar la vastedad de la ciudad. A un lado de la exposición, oculta al publico se encuentra la cocina, la cual solo permite el acceso a los mozos y cocineros. Una melodía que armoniza el ambiente acompaña a la presentación.
Dante pasa mirando cada uno de los cuadros, ninguno de ellos le causa ninguna emoción, quizás sea porque los colores han sido reemplazados por tonos grises. Pasar por entre las personas admiradas por la viveza y sentimientos de cada pintura es algo frustrante; Dante se mantiene observando uno de los cuadros, aparentemente parece un mar, que tiene… Dante gira la cabeza intentando encontrarle la forma a esa pintura, las personas que están expectantes junto a él murmuran entre sí sobre la pintura, Dante trata de escuchar lo que dicen, es cuando descubre que se trata de un niño arando la tierra. ¿Un niño arando la tierra? ¿Qué rayos? –se dice a si mismo mientras continua su camino. Virgilio es divisado a la distancia, 2 chicas se encuentran a los lados de él, Dante simplemente lo mira a lo lejos y una mueca de decepción se forma en su rostro pues a su mente viene Sofia. Mira a su alrededor tratando de encontrar algo que le llame la atención, algo que valga la pena, pero que desdicha la de Dante el no poder observar la belleza retratada. Dante baja la mirada, cierra los ojos, se siente sofocado por algún motivo; lentamente se dirige hacia el balcón para despejarse, se siente confundido, perdido, como si un sentimiento de embriagues lo hubiera envuelto en ese momento. El frio aire de la calle golpea al instante que sale al balcón y la sensación de desorientación se torna peor. Se apoya sobre la baranda de mármol que está en el lugar y cierra los ojos esperando recuperarse. ¿Te encuentras bien? –pregunta Virgilio poniendo una mano sobre la espalda de Dante. Sí, creo que si –responde Dante reincorporándose aun mareado. Acabamos de llegar Dante, trata de no desmayarte, quizás te necesite para que te lleves a una de las gemelas de haya atrás, aunque, creo que podría con las dos, no mejor llévate a la que es muy alta, me da cierto miedo su risa ¿puedes hacer eso por mi? –pregunta Virgilio mirando a los lados temiendo que las personas los estuvieran observando. Vamos Dante, vamos a ver algunos cuadros o quizás perseguir algunas pollitas. No, no quiero entrar, déjame unos minutos aquí. Virgilio vacila unos segundos mientras apoya una mano en el hombro de Dante, luego se vuelve hacia la exposición y se pierde entre la multitud.
Chris ¿Has visto a los chicos que están a en la esquina derecha de la escultura de la mujer desnuda? –pregunta Nat casi susurrando. ¿Te refieres a la parvada de gays? –pregunta Chris tomando una copa de champagne. Carajo Chris ¿acaso todos los chicos lindos acá son homosexuales? Cariño no te alteres que te van a salir arrugas a temprana edad, y dime ¿Para qué quieres conocer chicos si ya tienes enamorado? Pues… solo quería conocer chicos nada mas, además hace tiempo que no salgo con él, a veces siento que me evita. Tonterias Nat, el infeliz ni se despega de ti, el celular no deja de sonar desde que estas con él –concluye Chris al instante que suena el celular de Nat en señal de un mensaje nuevo recibido. ¿Ves? Ahí lo tienes. Nat saca su celular y lo abre con alegría para leer el mensaje, pero su mirada cambia cuando lee que el remitente es otro: un número desconocido, el mensaje se abre y Nat lee la única línea que contiene el mensaje: Voltea. Nat termina de leer, levanta la mirada para ver a Chris y luego con duda voltea. Una chica sosteniendo un celular con una mano y con la otra una bandeja con vasos de cervezas vacías sonríe mirando a Nat. ¿Madelyn? –pregunta con alegría. Madelyn tenía un cabello castaño lacio, una tez blanca casi angelical que hacia resplandecer su rostro en el cual, sus mejillas rosadas sobresaltaban mientras que sus ojos pardos hacían que todo en conjunto, fuera más hermoso, su sonrisa era perfecta, tenia gracia y ligereza en su alegría. ¡Madelyn! amiga ¿Qué haces con ese uniforme de moza? Trabajo como moza con una compañía que atiende eventos –respondió Madelyn con una voz muy femenina mientras se formaba una sonrisa ligera y grácil en su rostro. Madelyn miro a Chris y Nat al instante reaccionó. Oh disculpa, este es mi amigo super gay Chris, y Chris esta es mi amiga super regia Madelyn. Mucho gusto –se dijeron ambos con una sonrisa tan natural que podría decirse que era una sonrisa de quienes se conocían desde hace mucho tiempo. ¿Y cómo has estado amiga? Madelyn miro al piso tratando de mantener la sonrisa que se torno en una mueca. Victor rompió conmigo –respondió luego de unos segundos. Nat perdió la sonrisa con la que había estado desde el momento que vio a su amiga y su rostro denoto cierta tristeza. Iban a cumplir 2 años en una semana ¿no? Madelyn se mordió el labio inferior mientras sus ojos revisaban a los lados. Tranquila amiga, él se lo pierde. Escucha Nat, tengo que seguir con mi trabajo, si me esperas luego que termine la exposición podríamos ir a tomar algo y hablar sobre esto. Madelyn se despidió con una sonrisa de Chris y de Nat y se volvió a la multitud hasta perderse con la bandeja en mano. Oye Nat –murmuro Chris mientras veía como Madelyn se confundía entre las personas. ¿Qué pasa cholo? –respondió con cariño. Por ella me volveria hombre. ¿Ah? –exclamo Nat al instante.

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