El viento soplaba suavemente en el balcón donde Dante se perdía en sus recuerdos, recuerdos de días en los que el amor llenaba hasta lo mas profundo de su ser. Eran esos recuerdos los que lo atormentaban, los que lo perseguían a todas partes y en todo momento. Dante miro la luna, suspendida apaciblemente allá en lo oscuro de la noche, resplandeciente y única en un gran firmamento manchado por luces que oscilaban y que la convertían en la reina del gran manto negro llamado noche. El muchacho miraba al gran satélite blanco en el cual, por alguna razón, aparecía reflejado el rostro de ella. Que dicha la de luna –pensó Dante- solo tú eres capaz de acompañarla eternamente noche tras noche, siempre alumbrando con una luz débil ese bello rostro y esos ojos…
Dante trato de enfocarse en otra cosa, se volvió para la exposición y al momento en que volteo se topo con una chica con una bandeja con cervezas y que vestía un traje de moza. ¿Deseas alguna cerveza? –pregunto la chica. No gracias –respondió Dante volviéndose lentamente para el balcón otra vez. ¿Pasa algo? –pregunto la chica apoyándose en la baranda de mármol a un lado de Dante. Dije que no quiero cerveza –respondió Dante fastidiado con la presencia de la chica. La chica miro a Dante sorprendida ante la reacción de este. Como digas llorón –respondió la chica dirigiéndose adentro. Dante se volvió al instante. ¿Disculpa? ¿Por qué me llamas llorón? Mira a tu alrededor, si te das cuenta, eres la única alma afuera, tienes una cara de tristeza increíble y estoy casi segura que se trata de un problema de amor. La chica desapareció dejando solo a Dante. ¿Siempre tengo que hacer que las chicas se alejen de mí? –se dijo a sí mismo. Respiro unos segundos de forma pausada, luego con paso lento y dudoso entró. La exposición en si era insípida, no había nada que deslumbrara en ese lugar. Dante camino sin rumbo cierto a lo largo del ambiente, siempre con la mirada perdida y desconcentrada entre los cuadros. Fue entre cuadro y cuadro que termino en la sección de fotografías; grandes imágenes de paisajes y de escenas cotidianas llevadas a lo no cotidiano eran presentadas a lo largo de un pasadizo donde la gente se había aglomerado, pero había algo mas, había una foto en la que las personas se habían detenido solo para observarla ¿de qué tratará? –se pregunto Dante con mucha curiosidad. La acumulación de personas frente a la foto impedía que pudiera observarla, fue cuando una de las personas allí presentes decidió irse que pudo ver un par de ojos, ojos que conocía de antes, ojos que lo habían mirado con amor, ojos que lo habían observado días y noches siempre acompañados con una sonrisa y un gratificante, te amo. Helena –murmuro Dante mientras que su corazón latía con todas sus fuerzas. Dante se acerco y empezó a meterse entre la multitud que contemplaba maravillada la belleza de la modelo. Al ver por completo la foto, su corazón latió de forma diferente, un nudo se formo en su garganta y por un segundo, las personas desaparecieron, desapareció incluso los cuadros, paredes de dry wall, desapareció el techo y el piso fue reemplazado por plantas y flores que solo podrían ser encontrados en una pradera.
Dante trato de enfocarse en otra cosa, se volvió para la exposición y al momento en que volteo se topo con una chica con una bandeja con cervezas y que vestía un traje de moza. ¿Deseas alguna cerveza? –pregunto la chica. No gracias –respondió Dante volviéndose lentamente para el balcón otra vez. ¿Pasa algo? –pregunto la chica apoyándose en la baranda de mármol a un lado de Dante. Dije que no quiero cerveza –respondió Dante fastidiado con la presencia de la chica. La chica miro a Dante sorprendida ante la reacción de este. Como digas llorón –respondió la chica dirigiéndose adentro. Dante se volvió al instante. ¿Disculpa? ¿Por qué me llamas llorón? Mira a tu alrededor, si te das cuenta, eres la única alma afuera, tienes una cara de tristeza increíble y estoy casi segura que se trata de un problema de amor. La chica desapareció dejando solo a Dante. ¿Siempre tengo que hacer que las chicas se alejen de mí? –se dijo a sí mismo. Respiro unos segundos de forma pausada, luego con paso lento y dudoso entró. La exposición en si era insípida, no había nada que deslumbrara en ese lugar. Dante camino sin rumbo cierto a lo largo del ambiente, siempre con la mirada perdida y desconcentrada entre los cuadros. Fue entre cuadro y cuadro que termino en la sección de fotografías; grandes imágenes de paisajes y de escenas cotidianas llevadas a lo no cotidiano eran presentadas a lo largo de un pasadizo donde la gente se había aglomerado, pero había algo mas, había una foto en la que las personas se habían detenido solo para observarla ¿de qué tratará? –se pregunto Dante con mucha curiosidad. La acumulación de personas frente a la foto impedía que pudiera observarla, fue cuando una de las personas allí presentes decidió irse que pudo ver un par de ojos, ojos que conocía de antes, ojos que lo habían mirado con amor, ojos que lo habían observado días y noches siempre acompañados con una sonrisa y un gratificante, te amo. Helena –murmuro Dante mientras que su corazón latía con todas sus fuerzas. Dante se acerco y empezó a meterse entre la multitud que contemplaba maravillada la belleza de la modelo. Al ver por completo la foto, su corazón latió de forma diferente, un nudo se formo en su garganta y por un segundo, las personas desaparecieron, desapareció incluso los cuadros, paredes de dry wall, desapareció el techo y el piso fue reemplazado por plantas y flores que solo podrían ser encontrados en una pradera.
Solo quedaban Dante y la foto de Helena. La brisa primaveral acariciaba la piel y pelo de Dante, los pajaritos cantaban sus primeras melodías mientras se revoloteaban entre los arboles, todo creando una atmosfera de un recuerdo, en el que ellos habían estado juntos. Dante miro cada detalle de Helena; en la foto estaba cargando tulipanes que había abrazado contra su pecho mientras que los pétalos acariciaban su suave rostro, tenía un vestido dorado con detalles primaverales mientras que la luz del sol naciente aparecía sobre el hombro izquierdo de ella y hacia resaltar, entre esos rulos revoltosos pero a la vez hermosos que cargaban una rosa, lo más bello y tierno de ella, sus ojos, esos ojos que solían mirar con cariño y que ahora, en esta foto, solo demuestra un poco de lo que en verdad fue su mirada. Yo conozco tus ojos preciosa, y esa mirada, no es la que solías tener –murmuro Dante. Dos risas juguetonas interrumpieron la atmosfera, Dante se volvió hacia el lugar de donde provenían las risas, fue cuando se topo con sus recuerdos; Helena y Dante estaban jugando en mitad de las praderas, él le hacía cosquillas a ella, la cual, trataba de no dejar caer las flores que tenía en brazos y había estado recogiendo a lo largo del camino. Recuerdo este lugar, fue en aquel viaje organizado por Michael, cuando… -Dante guardo silencio para observar como su recuerdo se desarrollaba. Ambos cayeron tendidos en el pasto, ambos riéndose entre los pétalos y las rosas, estaban tomados de las manos, echados lado a lado mirándose mientras lentamente las risas se apagaban y todo se reducía a una sonrisa; ella lo abrazo a él mientras se acurrucaba en su pecho para poder escuchar como sus latidos se aceleraban por ella, él por su parte, acariciaba su rostro con un dedo mientras se abría paso por entre los rulos. Eres hermosa -susurro él. Ella levanto delicadamente la mirada para encontrarse con la suya y con una sonrisa respondió: Solo lo dices porque eres mi enamorado y me ves con ojos de amor, hay muchas chicas más bonitas que yo y son realmente hermosas a comparación mía. Él tomo su mentón suavemente y acerco su rostro para besarle la frente, luego prosiguió a decir: Hely, yo te conocí hermosa, aun cuando éramos simples conocidos que guardábamos cierto rencor entre nosotros, yo sabía que poseías una belleza diferente. ¿A qué te refieres con eso? –pregunto ella con una sonrisa más marcada y tierna mientras pasaba sus brazos por el cuello de él para abrazarlo, sus rostros estaban más cerca de lo que nunca habían estado, ella podía sentir el palpitar del corazón de él, al igual que él sentía el palpitar del corazón de ella. Dante pasó su mano por el pelo de ella desatando la cinta que sujetaba la cola de caballo, soltando su hermoso pelo y cayendo sobre el rostro de él algunos rulos que lo acariciaban y le producían cierta cosquilla. Tienes una belleza diferente Hely, porque tu no necesitas como las otras chicas de mascaras de maquillaje para demostrar belleza –Dante acaricio la mejilla de ella mientras levantaba un rulo y lo ponía por detrás de la oreja- no necesitas de nada para demostrar que eres hermosa, solo basta una sonrisa tuya, esa mirada amorosa con la que me estas mirando en estos momentos y esa alma tan tierna que posees, porque, ¿sabes porque las chicas se ocultan detrás de mascaras de cosméticos? Porque saben que su alma no es ni remotamente parecida a la tuya, porque el corazón de uno irradia belleza, porque hace que hasta los gestos mas minúsculos y aparentemente desapercibidos, se tornen preciosos y únicos –el corazón de Helena palpita ahora con mas fuerza- digo que tu belleza es diferente, porque el mundo te presento una belleza de inseguridades y mascaras, tu eres la belleza en su forma natural, tu eres para mi amor, la belleza. Helena no dijo nada, simplemente acerco sus labios a los de él, y por primera vez, se besaron.
Dante simplemente observaba le escena con nostalgia, sus ojos expresaban tristeza, pero su rostro dibujaba una sonrisa que apreciaba aquellos días tan felices que ahora son parte de su memoria. Nada podía interrumpir esa bella escena que… ¿Quieres una cerveza? –preguntó Madelyn desde detrás de Dante. Dante se volvió al instante y el recuerdo se desvaneció volviendo la mente de Dante en sí. ¿Por qué te sobresaltaste? Interrumpí como observabas esa foto que llevas viendo como media hora. Dante miro perplejo a la chica al escuchar que había estado media hora mirando la foto. Escucha, si te interesa la chica de la foto, podrías hablarle, está en la fiesta. Dante quien había estado asimilando lo que acababa de pasar miro fijamente a la chica para luego preguntar: Esa chica de la foto ¿esta acá? Pues si, es mas llorón, se está acercando atrás de ti –dijo la chica señalando detrás de él. Dante volteo al instante y sus ojos se toparon con los de ella, o mejor dicho, con los lentes oscuros de ella. Hola Dante –saludo con una sonrisa fría Helena. Hola –articulo Dante con cierto esfuerzo.
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