sábado, 25 de diciembre de 2010

Hughes, Davis y Dante: Vendetta 7


Oigan, no sé quienes son ustedes, pero me tengo que llevar a mi hermano que está muy borracho y parece que ahora tendremos que cancelar todas sus tarjetas de crédito –dijo Dante tomando del brazo a Virgilio para irse. Espera un momento –respondió al instante Virgilio quitando la mano de Dante de su brazo- yo me quiero quedar con mis amiguitos… además el dinero es lo de menos… lo que importa es la amistad –esto último dicho con una sonrisa. Virgilio… ¿de qué diablos hablas? ¡Los acabas de conocer! Pero… bueno… cierto –respondió tambaleándose. Quédense muchachos, anda llorón, no seas aguafiestas –menciono Nat. Mira Dante, tú y yo sabemos que no llegaremos muy lejos en la condición en la que estoy. Dante miro a su hermano unos segundos, luego miro al grupo de borrachos en la banca, luego volvió a dirigir la mirada a su hermano y menciono: Tienes razón. Suerte con la resaca –diciendo esto se dio media vuelta y empezó a caminar. Virgilio al instante tomo del brazo de su hermano y lo hizo regresar. Mira Dante… ves al precioso ángel de acá (señalando a Madelyn) pues su hermana nos va a recoger, así que relájate hermanito y quédate a charlar sobre la vida con estas buenas personas. 
Dante se mantuvo en silencio observando la sonrisa de Madelyn quien trataba de convencerlo de quedarse, luego tomo a su hermano y le dio media vuelta para conversar en privado: Virgilio, tú y yo sabemos que no eres el hermano más brillante. Yo tengo dinero, un hogar, una empleada muy buena, sexo todas las noches y un Audi… ¿si no soy el más brillante porque vives en mi casa? –respondió al instante Virgilio con una sonrisa juguetona. Cállate. Ok. El punto es, que dejarnos en las manos de desconocidos jamás es bueno, ¿y si nos intentan violar? Depende –respondió al instante Virgilio. ¿Depende? ¿! Depende de que!? Depende de si la tipa esta buena o no, aunque dado que estoy borracho… tú sabes… sexo es sexo. ¿Eres idiota? –dijo Dante exasperado. ¿Eres gay? ¿Cuando fue la última vez que tuviste un poquito de acción?
Ambos hermanos se mantuvieron en silencio mirándose. La chica que te llama llorón parece que quiere algo contigo, su mirada es única y especial cuando te mira, aunque, a decir verdad, el chico que esta con ellas también te mira de esa forma, y a mí también ahora que lo pienso  –menciono Virgilio con un tono convincente. Cállate, si nos llega a pasar algo… ¿Qué podemos perder? Yo ya no tengo nada que robar –menciono Virgilio- y ni se te ocurra venirme con las frasecitas de mamá sobre no irnos con extraños. Dante dio un suspiro, luego miro a su hermano y con un tono sumiso dijo: Tu ganas. Virgilio le dio unas palmadas en la espalda de forma alegre, luego se volvieron a ver a los 3 chicos atrás suyo.
A pesar de la sensación de que algo malo iba a venir, Dante se divirtió, podría decirse incluso, que más de lo que se había podido divertir en meses.
¿Así que tú te diste cuenta de que eras gay porque te encantaba fingir que orinabas en los urinarios solo para ver el pajarito de tus compañeros que estaba a los costados? –pregunto Virgilio con una risa. Si, dios mío, no te imaginas como miraban cuando se daban cuenta –agrego Chris. Yo siempre supe que eras gay, se te notaba a leguas –menciono Nat mientras pasaba la botella de cerveza a Madelyn. Y tu Dante ¿Cuándo descubriste que eras marica? –pregunto Nat. ¿Ah? Yo no soy gay –respondió al instante. ¿Qué? ¿No eres gay? Nos mentiste –acusaron al instante Nat y Chris mirando a Madelyn. Madelyn se encogió de hombros y una sonrisa juguetona emergió de sus labios. Que lastimas, tenias material para ser gay –menciono Chris tomando un trago de cerveza. ¿Ah? –fue lo único que salió de los labios de Dante ante las palabras de Chris. Entonces Dante, háblanos de tu vida amorosa –pregunto Madelyn interesada. Dante miro a Virgilio al instante sin saber que decir o hacer. Virgilio dejo su cerveza en el piso y luego menciono mientras tomaba por el hombro a su hermano: Su ex le rompió el corazón y nunca le llego a decir el por qué, lo más curioso es que luego de que lo abandono ella se convirtió en una famosa modelo, ella es la sensación del momento. Dante miraba a Virgilio mientras hablaba, pensando entre la opción de golpearlo o esperar a que le llegara la resaca para aprovecharse de sus debilidades.
No era necesario decir tanto –murmuro Dante. ¿Pero qué paso entre ustedes? –pregunto Chris. Dante mantuvo silencio por unos segundos mirando el piso, buscando en su mente una respuesta para esa pregunta. No lo sé, simplemente, un día desapareció todo aquello que creía era el amor. Virgilio tomo la botella de cerveza que había dejado en el piso y se la dio a Dante, diciendo: Toma, con esto las palabras fluirán.

Helena se mantuvo en silencio. Michael aun tenía en sus manos la flor de loto. Él levanto la mirada sin saber que decir. ¿Te ayudo en algo el primer significado? –pregunto ella. Tengo el corazón en el piso, pero supongo que era necesario saberlo –respondió Michael con una sonrisa apenas formada, tratando de buscar un poco de alegría en ese momento. ¿Qué sentiste cuando te dijo eso? Al principio me sentí la chica más afortunada del mundo y luego… -Helena bajo la mirada con tristeza. ¿Y luego…? Y luego mi corazón volvió a estar vacio, me di cuenta de que ya no lo quería como antes. Michael no dijo nada, pues no hacía falta decir algo en ese momento, luego de unos segundos de silencio y miradas perdidas en el vacío, Michael abrió uno de los compartimientos que estaban debajo del asiento de la limosina y saco el periódico de aquel día, lo tomo y lo deposito delicadamente enfrente de Helena. Ella miro la portada y se vio a sí misma. ¿Qué paso? –pregunto él doblando el papel al notar que el rostro de ella había adoptado una expresión de asco y cólera. ¿Tú crees lo que dice? –pregunto fríamente Helena. Michael no supo que responder, la mirada colérica de ella asusto a Michael. No me importa lo que llegues a pensar, no me importa lo que llegue a pensar la gente de mí, yo soy feliz haciendo lo que soy. Helena golpeo la ventanilla del conductor, esta se abrió y ella ordeno al chofer: Detente, me bajo aquí. El chofer se estaciono en mitad de una calle. Cálmate –dijo Michael en voz baja. Helena abrió la puerta y antes de desaparecer se volvió a Michael y dijo: Solo para que lo sepas, todo lo que dice allí, es verdad –diciendo esto, cerró la puerta y desapareció. Un suspiro broto de Michael mientras depositaba el periódico sobre la mesa y le dio una última leída antes de tirarlo por la ventana. “Famosa modelo y sus múltiples noches de descontrol” más abajo en letras minúsculas “testimonios de sus amantes”.

Virgilio lentamente se sentó en el piso mientras que Dante se sentaba al centro de aquella banca llena de borrachos. Nat pasó su mano sobre el hombro de Dante y acercando la oreja de él a su rostro dijo como si se tratara de un susurro: Cuéntanos sobre ella. Todos aquellos borrachos estaban interesados en lo que podría decir Dante a pesar de que de esa conversación no recordaran nada. Él entendía eso, por lo que decidir hablar fue una decisión fácil tratándose de un tema que nunca lo fue para él.

Dante miro la luna, aquella luna que hace unas horas envidiaba al ser capaz de acompañar a quien amaba durante todas sus noches, sus sueños y sus miedos; pero esta vez que miro la luna, ese deseo se había desvanecido. Y así empezó a hablar, con su tristeza y su desamor, empezó a hablar:
¿Qué podría decir de ella? ¿Por dónde podría comenzar? Si ustedes la conocieran ahora, pensarían de ella lo peor, pero si la conocieran como yo la conocí, habrían tenido la oportunidad de conocer a la flor más bella del mundo.
¿Bella como qué? ¿Cómo una sonrisa de bebe o como una mujer despampanante? –interrumpió Chris quien tenía su cabeza reclinada sobre el hombro de Nat.

Bella como una flor de loto…

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