viernes, 31 de diciembre de 2010

Hughes, Davis y Dante: Vendetta 12


 Capitulo 5: Virgilio y sus vidas pasadas

El camino solo era alumbrado por las luces del auto de Virgilio, el cual, iba silenciosamente por la carretera alejándose de la ciudad y sus problemas, ocultándose y perdiéndose en la inmensidad de la noche donde los recuerdos son los únicos susurros que los acompañan a ambos hermanos. Virgilio baja un poco la velocidad del carro y se mantiene así por varios kilómetros hasta que Dante pregunta: ¿Por qué bajaste la velocidad? Intento recordar, y al hacerlo, pierdo un poco la concentración –respondió sin perder de vista el camino. El carro se detuvo en una curva donde el camino se tornaba rural y llevaba hasta la parte donde estaba el acantilado costero. El carro avanzo lento hasta posicionarse frente a la inmensa oscuridad que era el mar en la noche. Virgilio apago el motor del carro y ambos se mantuvieron en silencio mirando la completa oscuridad con un aire de ausencia en sus miradas.
 Dime lo que paso –dijo Dante que, al igual que su hermano, se mantenían absortos en el gran vacío oscuro que era el océano. Virgilio tomo un viejo CD que tenía amontonado dentro de un portacds. ¿Recuerdas el CD que compramos en la subasta del verano de hace 6 años? –pregunto Virgilio con una voz cariñosa, de quien evoca gratos recuerdos. ¿El CD de Café Tacuba? –pregunto Dante mientras veía como su hermano introducía el CD en el reproductor. La primera canción empezó a sonar y lentamente los envolvió a ambos de recuerdos, de momentos gratos que sin duda, podrían considerar como los mejores años de sus vidas. Virgilio vio como aquel gran lienzo oscuro que había frente a él tomaba forma y color, dando como resultado una imagen de su vida frente a él, como si se tratara de una película que refrescaba su dolida memoria. Recuerdas cuando Sofía solo era…

Estudiar era mi única prioridad, puesto que Dante representaba ahora una carga para mí y yo era para él el único apoyo que le quedaba luego de, bueno, luego de la “tragedia” como prefería llamarlo Dante. Ambos estábamos dolidos y el dinero del abuelo era lo que nos abastecía por esos días. Recuerdo como Sofía estaba siempre allí presente para despertarme cuando el cansancio me vencía, o cuando conspiraba para que yo pudiera dormir luego de días de extenuante estudio y trabajo, dándome masajes e incluso cantando con esa bella melodía que podía ejecutar su hermosa voz.
Dante solo era un joven que recién iba a acabar el instituto y sus primeros trabajos solo podían pagar cosas básicas como el agua y la luz. Yo, con lo que ganaba de las campañas y estrategias de ventas de cosméticos podía abastecer eventualmente las necesidades de alimentos, pero las ganancias eran tan inciertas y erráticas que era necesario el aporte del abuelo para poder subsistir.
Pero a pesar de nuestra eventualmente miseria y nuestra lucha día a día por poder llevar una vida decente, al final del día podíamos ver hacia atrás y decir que la vida era buena. Pero ahora que veo las cosas desde este punto de mi vida, noto que era triste no percatarse de esa persona tan importante que siempre estaba cerca a mí, siempre cuidándome y amándome en silencio.
No sabría decir si fue algo repentino o simplemente el hecho de que abrí los ojos en un momento y note que la chica que se encontraba sentada a mi costado y que trataba de explicarme el trabajo de diseño con suma paciencia, era una chica hermosa y de presencia cálida. Ella me miraba con amor, siempre lo hizo, solo que yo nunca me percate, porque estaba ocupado con esas cosas que yo consideraba, eran muy importantes, que gran equivocación fue pensar ello. Pero qué alegría y dicha la mía fue, que un día sin ningún tipo de aviso, Cupido, quien había estado lanzando sus flechas hacia mí, le acertó directo a mi corazón atravesando a este completamente. Yo la abrace sin pensarlo dos veces y la bese sin importar lo que sucediera después, sin siquiera pensar en si habría consecuencias, yo simplemente la bese y la bese y la bese, hasta que los días se convirtieron en noches y las noches en días, yo la bese.
Pero Cupido no se iba a conformar con un solo hermano, iria por el otro, y al igual que conmigo, flecho a Dante y asi, Helena apareció al igual que Sofia en nuestras vidas, para bien o para mal, no importaba, solo eramos jóvenes que deseábamos amar y no pensar en el mañana.
Sofia paso a vivir con nosotros dos mientras que Helena paso a ser una visita de cada fin de semana, que duro hasta los últimos días que estuvieron aquí, antes de partir.
Cuando pienso en la partida de Dante, pienso en que su ausencia causo dolor en sus amigos y familiares. Recuerdo los días en que pasaba observando el cuarto de mis padres vacio y luego, mientras me dirigía a mi habitación, me percataba que había una habitacion mas, sin dueño que la ocupara, solo la esencia de un hombre que por motivos desconocidos, se fue.

¿Por qué te fuiste? –pregunto Virgilio sin perder del vista la oscuridad. Es complicado. Pudiste haberte despedido al menos, no dijiste ni un adiós, no le dijiste a nadie que te ibas a ir. Lo siento, pero es difícil de explicarlo, no lo hare ahora, dejemoslo para otro momento. Cuentame todo aquello paso mientras no estuve, y que es lo que paso con Sofia.

Eramos dos almas en esa casa llena de recuerdos que poco a poco se fue quedando vacía, hasta que los mismos recuerdos hacían daño, por lo que solo quedo irnos y dejar todo aquello que nos dolía, en el pasado. Compramos un pequeño apartamento cerca de lo que es ahora el edificio de Bioadvance y pasamos allí por 3 años, los mejores años de mi vida.
Era la sensación más bella  del mundo levantarse cada mañana y ver que a tu lado estaba esa persona que amabas, siempre mirándote con amor y dispuesta a ahogarse entre tus abrazos y besos. Yo conseguí un mejor empleo en una prestigiosa firma y desde ese momento todo comenzó a cambiar para mejor. Sofía  también había conseguido un trabajo importante como diseñadora grafica en la naciente empresa de Bioadvance. Pasamos los mejores momentos de nuestras vidas en ese departamento, allí tuvimos nuestra primera cena romántica y también nuestra primera cena quemada; celebramos nuestros cumpleaños y nuestras navidades como si fuéramos una familia, pero no lo éramos enteramente.

Virgilio se detuvo en ese punto. Dante dudo en mirar a su hermano, pero no hacía falta hacerlo, puesto que sabía que una lagrima recorría sus mejillas. El disco de café Tacuba toco la canción “Quiero ver” la cual era un cuchillo en el corazón para Virgilio, puesto que esa canción era la que le dedico él a ella en los tiempos más tristes. ¿Allí empezó a decaer? –pregunto Dante. Si –respondió rápidamente para no dar a notar su voz quebradiza.

“…Quiero ver tu risa todo el día, escuchar la melodía de tu voz, quisiera ser el brillo de tus ojos, el peine que desnuda tu esplendor, la esquina que te ve cuando caminas….”

Ella perdió lentamente esa chispa de vida que tenia, nunca me percate de su dolencia, ella siempre estaba sonriendo y pretendiendo que todo estaba bien cuando en realidad no lo estaba, ella no me dijo nada para no preocuparme, intentaba por sus propios medios curarse. Si tan solo ese tumor no hubiera aparecido en su cerebro, quizás si hubiera sido en cualquier otro lado, quizás si hubiera sucedido bajo otras circunstancias, tal vez se hubiera salvado…

y quiero, ser tu último dolor te pido que me cures esta herida yo sé muy bien que no es tu obligación, tan solo si amortiguas mi caída será mi salvación..”  

Los doctores no podían hacer nada en ese momento, eso era lo peor. No podían someterla a quimioterapia ni recetarle ningún medicamento, porque…. –la voz de Virgilio se quebró totalmente y articular alguna palabra era imposible.

Prometo intentar no hacerte daño prometo darte todo lo que yo,  prometo regalarte sin reparo mi corazón”  

Ella murió Dante… ella murió y yo te necesitaba –reclamo Virgilio entre lagrimas. No lo supe hasta tiempo después, perdóname –respondió Dante con los ojos llorosos.

Prometo intentar no hacerte daño prometo darte todo lo que yo,  prometo regalarte sin reparo mi corazón”  

Las lagrimas impedían que Virgilio hable, pero tomo una gran bocanada de aire para controlar su dolor y con esfuerzo continuo.
Los doctores no podían recetarle nada… porque… -Virgilio no pudo decir nada mas, el dolor era demasiado por lo que Dante termino esa oración que había oído al conocer la noticia la perdida de Sofía:
Los doctores no pudieron recetarle nada, porque cualquier tipo de medicamento, mataría a la bebe, a la pequeña Sofía.

1 comentario:

  1. WAO. Muy buena historia!
    Estas mejorando un monton Dan, sigue asi

    LLC

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